Gabilondo se compromete a «no olvidar Lorca»

El ministro de Educación recorre las obras del instituto Ramón Arcas y del colegio San Fernando

P. W. R.LORCA.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, durante su visita al instituto Ramón Arcas ::                             SONIA M. LARIO /                             AGM/
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, durante su visita al instituto Ramón Arcas :: SONIA M. LARIO / AGM

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, dijo ayer que el compromiso del Gobierno de España es «no olvidar Lorca», devastada tras los terremotos del 11 de mayo, y afirmó que el Ejecutivo seguirá colaborando en la reconstrucción de la ciudad, ya que esa tarea se prolongará «durante años».

Gabilondo visitó ayer Lorca para entregar una subvención directa de dos millones de euros para reparar infraestructuras educativas dañadas por los seísmos, y señaló ser consciente de que «las necesidades son superiores» a esta cantidad, dado que los daños estimados en colegios e institutos ascienden a más de 22 millones de euros.

Al respecto, el ministro recordó que las competencias educativas son autonómicas y que el Ejecutivo central ha puesto a disposición de Lorca tras los sismos un total de 91, 2 millones de euros destinados a distintos aspectos de la reconstrucción de la ciudad, beneficios fiscales a damnificados y 25 millones de euros en créditos del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

«Somos muy, muy conscientes», explicó Gabilondo, de que «Lorca necesita mucho más» y se comprometió en nombre del Gobierno a «seguir con atención» la evolución de la ciudad y de sus necesidades tras la tragedia de mayo.

El ministro opinó que situaciones de catástrofe como la vivida en Lorca hace dos meses y medio demandan «compromiso», y afirmó que «en el Consejo de Ministerios del Gobierno de España se habla de Lorca no como un hecho aislado sino como una tarea que habrá de proseguir durante años».

Gabilondo indicó que los sucesos del 11 de mayo, que causaron nueve muertos, 300 heridos y mil millones de euros en daños, «marcarán para siempre un antes y un después en Lorca». Remarcó que, desde esa fecha, «el Gobierno está activo, pendiente, atento» a lo que ocurre en la ciudad «para resolver los problemas que puedan plantearse y anticiparse a ellos».

El ministro le dijo al alcalde, Francisco Jódar, que «no está solo» para enfrentarse a la reconstrucción de la ciudad, al tiempo que reiteró su mensaje de que «todo el Gobierno está con Lorca».

En materia educativa abogó por conseguir el objetivo de que el curso escolar que comienza en septiembre esté marcado por la «normalidad» y agradeció las gestiones del consejero murciano de Educación, Constantino Sotoca, para «reubicar a los chavales y activar la educación» en los días siguientes a los terremotos.

También se refirió a la «colaboración de la comunidad educativa» y a su comportamiento «ejemplar» tras la tragedia de Lorca y opinó que los profesores y maestros «serán los que generarán confianza y los que propiciarán la normalidad» y a ellos, junto a los alumnos y los padres, transmitió «la solidaridad, el afecto y el reconocimiento» del Gobierno.

Gabilondo visitó junto al consejero de Educación, al alcalde y el delegado del Gobierno en Murcia, Rafael González Tovar, el instituto de Educación Secundaria Ramón Arcas Meca, parte de cuyo edificio tendrá que ser derribado, y el colegio de Primaria San Fernando, también afectado por los seísmos y en fase de reforma.

Seis colegios en obras

Seis colegios públicos de educación infantil y primaria, dos concertados y tres institutos de secundaria están en obras tras los terremotos que devastaron la ciudad y que provocaron daños en las infraestructuras educativas del municipio evaluados en 22 millones de euros.

El consejero de Educación, Formación y Empleo afirmó ayer que los colegios sometidos a trabajos de reforma tras los seísmos son los de San José, San Fernando y José Robles, situados en el mismo recinto, el Virgen de las Huertas, el Alfonso X y el Sagrado Corazón, este último inaugurado en 2008.

Según Sotoca, los alumnos de estos centros y del resto de los centros concertados de primaria podrá comenzar el curso el próximo 9 de septiembre en sus escuelas habituales, en las que ya habrán concluido las obras.

En el instituto de secundaria Francisco Ros Giner ha tenido que ser derribada la mayor parte del edificio, y solo se ha podido conservar un módulo compuesto por 12 aulas en las que se ubicará a los alumnos de bachillerato.

Los alumnos de secundaria de este centro recibirán las clases en las instalaciones del instituto número seis de la ciudad, aún pendiente de inauguración, dijo Sotoca, que también explicó que se trabaja en la rehabilitación del instituto José Ibáñez Martín con el objetivo de que los trabajos terminen antes de que empiece el curso.

Obras de gran complejidad

Las obras presentan gran «complejidad» y no es seguro que hayan concluido en septiembre, señaló Sotoca, que aseguró que la comunidad educativa del centro permanecerá informada de posibles cambios en relación con las clases y su emplazamiento.

Entre los edificios más dañados por los seísmos ha sido el instituto Ramón Arcas Meca, por el que ayer guió Sotoca al ministro de Educación, del que probablemente tenga que ser derribado un pabellón con fachada a la avenida Juan Carlos I, la principal arteria de la ciudad.

Otro de sus pabellones está siendo reparado, recordó el consejero, que explicó que los alumnos de primer a tercer curso de secundaria podrán iniciar las clases en septiembre en el centro.

Los de cuarto y los de bachillerato serán trasladados al edificio del campus universitario de Lorca, donde se han habilitado aulas que están siendo acondicionadas, y los ciclos formativos que se impartían en el instituto se desarrollarán en el centro integrado de formación profesional.

Sotoca reconoció, sin precisar un porcentaje concreto, que se ha producido un descenso en el número de matriculaciones en centros escolares y de secundaria para el próximo curso, lo que atribuyó, entre otros factores vinculados a los seísmos, con el hecho de que muchas familias han tenido que cambiar de residencia por daños en sus viviendas y que se han trasladado a otras localidades.

Los terremotos, según contó el consejero de Educación, obligaron en la recta final del curso a escolarizar a 8.000 alumnos en centros distintos a los suyos, algunos centenares en otros municipios. Sotoca también explicó que más de 130 orientadores y psicólogos fueron movilizados para supervisar su evolución emocional tras la catástrofe.