El pan de Salustiano

JOSÉ MONERRI
Una mujer pasa ante el curce de Jabonerías y Horno. ::
                             A. GIL / AGM/
Una mujer pasa ante el curce de Jabonerías y Horno. :: A. GIL / AGM

No deja de ser curioso. La calle del Horno, que tiene su entrada por la calle de Jabonerías y salida a la Real, debe su nombre a un cartagenero llamado Sebastián Ferrán, que estableció un horno de pan en ella. Es vía angosta y corta pero interesante porque es bastante transitada. Son dos las calles que, naciendo en la de Jabonerías o Sagasta, desembocan en Real. Una, la del Horno; la otra, la del Niño.

Son dos vías públicas que delimitan el edificio de la Casa de Aznar, formando manzana, y en la que está la iglesia parroquial que estuvo a cargo de los misioneros del Inmaculado Corazón de María, que tras 103 en Cartagena, dejaron la parroquia para que sea atendida por el clero diocesano. Su primer párroco fue el cartagenero Fernando Gutiérrez Reche.

La marcha de los claretianos tuvo lugar en julio de 2009, pero se mantuvo el culto hasta el 18 de septiembre de 2010, en que pasó a ser párroco Fernando Gutiérrez. El último párroco claretiano fue Salvador Pérez Segrelles, contando con el superior Javier Vindel García, Julio Sagastuy López de la Calle, ecónomo, y José Manuel Caselles, también cartagenero, que sigue en la parroquia. Es tal el arraigo y cariño de los claretianos con la que fue su parroquia que Sagastuy, al cumplir sus bodas de oro sacerdotales el 16 de junio de 2011 vino a celebrarlas, desde Aranda de Duero, a su parroquia durante veintitrés años. Fue homenajeado por sus antiguos feligreses.

De Jabonerías a Real

Pues bien, la calle del Horno se formó al urbanizarse seriamente la de Jabonerías a mediados del siglo XVIII. En los aranceles de sitios de 1738 y 1759, como recoge Federico Casal, se lee: «Las casas y almacenes que están a espaldas de la calle de Jabonerías, cada palmo a un cuartillo de real». Y el de 1767, época en que las edificaciones habían aumentado en aquel paraje, dice: «Las dos calles que salen de la de Jabonerías a la Real, a dos reales cada palmo de sitio que comprenden las casas de las referidas calles y dos y medio las esquinas», precios en los que nota una gran diferencia entre aquellos y éste, diferencia debida a las muchas concesiones que hizo el Concejo para levantar edificios.

Comenzó a llamarse callejón de Jabonerías, pero al establecer en él, por 1814, un horno de pan de cocer cierto industrial llamado Salustiano Ferrán, la gente le denominó del Horno, que todavía conserva.

Con respecto a la del Niño, su formación fue por la misma época que la del Horno, y se llamó así por la estampa de un Niño Jesús que un vecino colocó entre dos balcones de su casa, allá por 1819.

Ambas calles son bastante transitadas por el buen enlace que hacen entre Jabonerías y Real. La calle de Jabonerías formaba parte del paraje de industrias existentes en el Arrabal de San Roque, y que para el aprovechamiento de la barrilla había en Cartagena muchas fábricas de jabones enclavadas cerca del mar. Se podía verter fácilmente las aguas sucias y sobrantes.

Por ese motivo tomó el nombre de Jabonerías, y se construyeron en el paraje, sin sujetarse a plano, muchos edificios en las parcelas realengas cedidas por el Concejo.

Toros y circo

Al final de la calle de Jabonerías existió un Corralón de Comedias, convertido después en cuartel y luego en salón de baile, y en área que ocupa el Teatro Circo, el Ayuntamiento concedió licencia en 1826 al alguacil mayor Pascual Rosel, para construir en la Plaza llamada de los Cables o de las Maromas una plaza de toros que fue derribada en 1837, utilizándose el solar para hacer una plaza pública con jardín que se llamó la Glorieta de las Flores, hasta que en 1878, el municipio concedió licencia a Enrique Soto y Corona para edificar en dicha plaza un Circo-Teatro.

Este Circo-Teatro se inauguró en la noche del 31 de mayo de 1879 con la zarzuela 'El diablo en el poder' y el apropósito 'Un verano en Cartagena', letra del autor local Enrique Soto Pedreño y música del compositor Nieto.

Fue en la sesión municipal celebrada el 14 de noviembre de 1896 cuando se dio lectura a un oficio del presidente del Círculo Ateneo relativo a que en junta general tenida por la sociedad, había sido aprobada una proposición en la que con motivo de la visita a Cartagena de Práxedes Mateo Sagasta, «en reconocimiento a sus virtudes cívicas». Pero aunque la mayoría de los cartageneros la conocen como calle de Sagasta, está rotulada con el de Jabonerías. Un caso especial en el nomenclator local.