Gobierno y oposición se sentarán para buscar juntos soluciones a la crisis

Ramón Luis Valcárcel es elegido por la Asamblea presidente de la Región por quinta vez consecutiva

JULIÁN MOLLEJO JMOLLEJO@LAVERDAD.ESCARTAGENA.
Foto: J. M. RODRÍGUEZ / AGM | Vídeo: laverdadtv/
Foto: J. M. RODRÍGUEZ / AGM | Vídeo: laverdadtv

Ramón Luis Valcárcel ya es presidente electo de la Región de Murcia y se prevé que el próximo lunes, si no se retrasa la publicación de su nombramiento en el Boletín Oficial del Estado, tome posesión de su cargo. La Asamblea Regional lo eligió ayer para su quinto mandato consecutivo gracias a la abrumadora mayoría del PP en la Cámara. Fueron 33 los sufragios a favor que recibió, mientras que los 11 diputados socialistas y el único de IU votaron en contra.

Todo ello se daba por descontado tras el incontestable triunfo electoral del PP en las pasadas elecciones autonómicas. Lo que no estaba en el guión, y que fue lo que salvó el debate de investidura 'in extremis', fue el anunció de Valcárcel de citar en breve a la portavoz socialista, Begoña García Retegui, para tratar de buscar juntos soluciones a la crisis económica y el desempleo.

Nada hacía prever que los dos días y las siete horas de debate concluirían así, debido al correcalles dialéctico en que se convirtió la sesión de ayer, en la que predominaron los reproches sobre las propuestas. Si los murcianos tienen la oportunidad de volver a ver la inusual estampa del presidente del Gobierno y la líder de la oposición juntos es porque la portavoz socialista, Begoña García Retegui, mantuvo siempre un tono contenido y reiteró su disposición a colaborar -«con humildad y sin acritud», dijo- con el Ejecutivo en favor de la Región y porque Valcárcel fue consecuente con su oferta inicial de consenso y dijo confiar en la buena fe de su adversaria política.

El próximo encuentro entre Valcárcel y Retegui, a los que podría unirse el diputado de IU, José Antonio Pujante, es el primero que se produce entre el Ejecutivo y la oposición para hablar de la crisis económica en los cuatro años que la Región lleva sufriéndola.

La importancia de la cita radica también en el déficit de diálogo que existe en la política regional entre ambas partes, de cuyo último encuentro hace ya casi tres años. La anterior reunión tuvo lugar en el palacio de San Esteban el 14 de octubre de 2008 entre Valcárcel y al secretario general del PSRM-PSOE, Pedro Saura, por entonces portavoz socialista en la Asamblea, para hablar sobre la amenaza que para el trasvase Tajo-Segura suponía el nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha.

Todos con Lorca

También hubo otros puntos de coincidencia, sobre los que habrá que ver cómo se articula la colaboración en el futuro. El más importante de ellos fue Lorca. «No hay más ideología que el compromiso con los lorquinos», dijo el presidente. García Retegui propuso la creación de una comisión especial en el Parlamento que vele por la recuperación de la ciudad, iniciativa a la que se sumó el diputado de IU. Valcárcel, sin rechazar de plano la idea de la socialista, sí que cuestionó la puesta en marcha de «excesivas comisiones» cuando ya existe una Mesa por la Solidaridad, que agrupa a instituciones y organismos sociales y calificó de «plural, abierta, transparente y participativa», y a la que invitó a PSOE e IU a unirse.

Asimismo hubo convergencia en la reforma de la ley electoral ofrecida por el presidente en su primer discurso, aunque el calor de las adhesiones fue dispar. Mientras que IU pedía que fuera ya, el PSOE admitía su disposición a hablar del tema, y el PP, aun manteniendo su oferta, no lo consideraba una prioridad para la Región en estos momentos, según indicó su portavoz, Juan Carlos Ruiz.

De camisetas y trajes

Valcárcel, en lugar de ampliar o concretar algunos aspectos de su programa de gobierno, empleó ayer casi por completo sus dos turnos de palabra (casi dos horas en total) para intentar rebatir los reproches de la oposición. Empezó afeándole a Pujante su exhibición de camisetas reivindicativas, poco apropiadas con la solemnidad del escenario y de la ocasión. El diputado de IU le respondió admitiendo la posible falta de solemnidad de su vestimenta, «pero de lo que sí estoy seguro es que es más digna que los trajes que se ponen otros en una comunidad vecina», dijo en alusión a Francisco Camps.

El presidente sobre todo dirigió sus dardos contra Pujante, al que calificó de «guerrillero ideológico» y le censuró sus críticas al nuevo aeropuerto, al tiempo que apostaba por el turismo. «Mucho turismo y ningún aeropuerto, ¿eso cómo se come?», inquirió Valcárcel.

Reiteró su compromiso de hacer de la dependencia, la educación y la sanidad «los tres pilares que sostienen el estado del bienestar» e insistió en que el Gobierno regional destina a gasto social el 80% de su presupuesto.

También salió en defensa de la UCAM, objeto de duras acusaciones por parte del diputado de IU, al indicar que se trata de una institución privada y que su deber es garantizar la libertad de los ciudadanos a elegir qué tipo de educación quieren, mientras que es del Ministerio de Educación la competencia para velar por la calidad de los títulos.

A Retegui le echó en cara que «no le guste hablar del Gobierno de España» y le replicó incluso acusaciones pasadas de la portavoz socialista, como las referidas al despilfarro y la deuda. A pesar de que la dirigente del PSOE se esforzó por mantener un tono conciliador y constructivo, no exento de críticas, pero sin estridencias, Valcárcel parecía tener deudas pendientes con ella, y llegó incluso a sacar la fotocopia de una entrevista suya publicada hace quince días y a responderle a las críticas que en ella hacía a su gestión.

A este clima de enfrentamiento que reinó durante la segunda sesión del debate contribuyeron el portavoz de IU, José Antonio Pujante, que optó por un discurso plagado de reprimendas, y también el del PP, Juan Carlos Ruiz, que, en lugar de respaldar el programa de gobierno de su candidato, dedicó sus intervenciones a zaherir a la oposición y al Gobierno central.

Valcárcel no quiso concluir su último turno de palabra antes de la votación con este agrio sabor de boca, por lo que lanzó un mensaje de esperanza al afirmar que «esta región va a progresar porque puede y está preparada para salir de la crisis, dado que tenemos lo mejor de lo mejor: un millón y medio de murcianos dispuestos a hacerlo».