Bruselas levanta ahora la alerta pero Alemania no asume responsabilidades

Los exportadores de la Región temen unos «daños incalculables» debido a la caída del consumo y de precios

M. B. B. MURCIA.
Vídeo: laverdadtv/
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El problema tiene unas «dimensiones incalculables» para los productores y exportadores de frutas y verduras de la Región. Se enfrentan a la peor crisis que ha vivido el sector debido a la imprudencia de las autoridades alemanas con la 'crisis del pepino'. Alertan de que el problema ahora es la caída en picado del consumo de estos productos en Europa y, consiguientemente, el desplome de los precios. «No es solo el pepino, sino que el miedo a consumir frutas y verduras, tanto de España como de otros países de origen, se ha instalado entre los compradores. En el Reino Unido aguantamos un poco mejor, pero los precios también han bajado. No hay mercado ni ventas. Se ha parado el consumo. La situación es muy preocupante», manifestó ayer uno de los principales exportadores de la Región, para quien no basta con que se esté levantando el veto oficial a las importaciones por parte de los clientes mayoristas. Pronostica que tendrá que pasar tiempo antes de que se recobre la normalidad.

Alemania cerró filas en defensa de su gestión política de la 'crisis del pepino', después de que el martes rectificara sus acusaciones sobre las hortalizas españolas y mientras la investigación sigue sin hallar el origen del brote de 'E. coli' que ha provocado ya 17 muertes, la última ayer en la Baja Sajonia. La ministra alemana de Agricultura y Defensa del Consumidor, Ilse Aigner, justificó la actuación de las autoridades de Hamburgo argumentando que efectivamente los pepinos analizados contenían bacterias de riesgo.

«Hamburgo había encontrado un agente patógeno en los pepinos procedentes de España y por eso alertó públicamente», afirmó la ministra. Aigner siguió la argumentación esbozada ayer por la titular de Sanidad de Hamburgo, la senadora Cornelia Prüfer-Storcks, quien indicó que en dos de los pepinos españoles del mercado de la ciudad-estado se había detectado 'E. coli', aunque luego se demostró que no era la agresiva variante responsable del brote, la 'O104'. Prüfer-Storcks, por su parte, reiteró ayer la pertinencia de su controvertida actuación de la semana pasada, al asegurar que «la advertencia no fue precipitada» y que era su responsabilidad informar a la opinión pública y a los organismos competentes. «Estos pepinos tenían que ser sacados del mercado y, si allí se siguen produciendo pepinos que contienen 'E.coli', entonces el Estado español tendrá que actuar. Si yo fuera ministra de Agricultura en España, trataría de averiguar cómo ha llegado la 'E. coli' a pepinos españoles».

La ministra federal no quiso ahondar en las pérdidas multimillonarias que ha supuesto esta medida tanto en España como en Alemania. En este sentido, el portavoz germano del Ministerio de Agricultura, Holger Eichele, aclaró que, en el caso de que el sector agrícola alemán o español exija compensaciones, tendrá que reclamar a Hamburgo, no al Gobierno federal, aunque declaró que no conoce «precedentes» a este respecto.

Tanto Aigner como Prüfer-Storcks recalcaron, asimismo, que la alerta emitida por el Instituto Robert Koch de Berlín contra el consumo de pepinos, lechugas y tomates crudos, independientemente de su procedencia, sigue vigente y está plenamente justificada. A pesar de todo, la Comisión Europea levantó a última hora de la tarde la alerta sanitaria sobre los pepinos españoles procedentes de España, una alerta que estableció el pasado jueves por la posible relación causa-efecto entre varias partidas de pepinos procedentes de Andalucía y el brote de 'E.coli' registrado en el norte de Alemania, y que resultó ser falsa. La Comisión levantó la alerta tras una conversación telefónica mantenida entre la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, y el comisario de Salud y Política de Consumidores, John Dalli.

Bruselas pide «calma»

Por su parte, John Dalli evitó criticar a las autoridades alemanas por la gestión de la crisis provocada por la bacteria -cuyo origen achacaron inicialmente a los pepinos importados desde España-, pero exigió a Berlín que «intensifique los esfuerzos» para detectar la fuente de la contaminación. «Insto a los estados miembros, Alemania en especial, para que intensifiquen sus esfuerzos en esta situación. Las sospechas iniciales de las autoridades germanas sobre los pepinos españoles no han sido confirmadas por los resultados disponibles hasta ahora», apuntó el comisario.

El comisario pidió «calma» a la opinión pública y tachó de «desproporcionada» cualquier medida que bloquee el comercio de verduras y hortalizas españolas, porque el «epicentro» de la infección «está en los alrededores de Hamburgo». «La opinión pública debe conservar la calma y respetar las normas básicas de higiene en la preparación de alimentos», dijo Dalli, que quiso «subrayar con firmeza» que el brote infeccioso está «limitado geográficamente al área de los alrededores de la ciudad de Hamburgo». Por ello, el Ejecutivo comunitario considera que «cualquier prohibición sobre cualquier producto es desproporcionada».

España está «limpia»

A su vez, el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, avanzó que los resultados de los análisis realizados a las muestras recogidas en 13 explotaciones de la provincia almeriense confirman que los pepinos españoles están «absoluta y completamente limpios» y, por tanto, no tienen «nada que ver con el brote de 'E. coli'». En un intermedio de la reunión que mantuvo ayer en Almería con representantes del sector hortofrutícola, Pérez Rubalcaba confió en que comiencen a «normalizarse los mercados». Algunos de ellos, no obstante, han empezado el 'desbloqueo' de productos españoles, según informaron varios medios nacionales. Además, según Pérez-Rubalcaba, «hay que pedir lo que es justo. Estamos estudiando un conjunto de acciones para resarcir de las pérdidas a los afectados y recuperar el prestigio de la agricultura española demostrándolo todos los días».

La Abogacía del Estado está estudiando todas las acciones legales para pedir indemnizaciones por los «perjuicios» generados en el sector hortofrutícola español por el brote de la bacteria en Alemania, anunció ayer el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Para Caamaño, parece «evidente» que se ha desatado «una alerta sin fundamento» y añadió que su departamento y la Abogacía del Estado están trabajando desde el primer día por «verificar» esta situación y «construir jurídicamente» una salida a la crisis.