«Señorcico, protégenos que llevamos aquí toda la vida»

Antonia Mateo Manzanera y su hermana llevan en El Calvario toda la vida. «Éramos tres hermanas y aquí nos criamos. Aquí nació mi madre, y mi abuela, y mi bisabuela...». Recuerda que el día del terremoto «todo se movió». Se veía toda Lorca «cubierta por una especie de nube de polvo. El barrio de La Viña no se veía y la iglesia de Santiago, tampoco». A los pocos días, entraron en la ermita del Cristo de la Misericordia. «Pasamos mucho miedo. Todo el tiempo, mientras limpiábamos, no parabamos de repetir: Señorcico protégenos, que llevamos aquí toda la vida, señorcico protégenos...».