Sanidad recibe 433 quejas por infracciones de la Ley Antitabaco

Las denuncias han sido recogidas por Consumur y UCE, pero la Consejería no aclara cuántas han derivado en expedientes o sanciones

J. P. PARRAMURCIA.
Una mujer fuma en la puerta de un bar de Murcia. :: EDU BOTELLA/
Una mujer fuma en la puerta de un bar de Murcia. :: EDU BOTELLA

Las organizaciones de consumidores de la Región han recibido ya 433 denuncias ciudadanas por incumplimientos de la Ley Antitabaco, en vigor desde enero. La Unión de Consumidores (UCE) y Consumur han elevado estas quejas a la Consejería de Sanidad, pero la Administración regional guarda silencio sobre el número de expedientes abiertos por posibles infracciones de la norma. Tampoco aclara si ha habido sanciones a bares y restaurantes. 'La Verdad' pidió la semana pasada los datos sobre la aplicación de la ley en la Región, pero la Consejería se ha negado a facilitar información.

UCE y Consumur coinciden en que la ley se está cumpliendo en términos generales, pero denuncian la escasez de inspectores de Salud Pública y piden a la Consejería más medios y más voluntad. Advierten, de hecho, de una relajación en la aplicación de la normativa. «En algunos bares y cafeterías, a ciertas horas se permite fumar. Ocurre cuando ya quedan pocos clientes y se está cerca del cierre. Sabemos que hay incluso algunos locales que han establecido una hora feliz en la que se deja a la gente encender los cigarrillos», explica Belén Rodríguez, directora de Comunicación de Consumur. «Si esto ocurre es porque no hay inspecciones suficientes», subraya.

Consumur está federada a Facua, una organización nacional que a principios de año trasladó a la Consejería 45 denuncias, según los datos facilitados por esta entidad. Mientras, la Unión de Consumidores (UCE) ha recogido ya 388 quejas. «Algunos ciudadanos advierten de una cierta relajación por parte de los locales, especialmente discotecas y pub», destaca Mario Cardona, responsable de la oficina jurídica de la organización.

La mayoría de estas reclamaciones no acaban en sanción, y muchas ni siquiera llegan a motivar un expediente de la Consejería. UCE desconoce además cuáles de estas quejas fructifican y cuáles no. «No somos la parte denunciante, sino transmisores de estas denuncias», explica Mario Cardona. La aplicación de la ley no ha sido fácil. El sector hostelero se ha opuesto a la normativa incluso con manifestaciones. Los empresarios consideran que se están perdiendo puestos de trabajo, algo que el Ministerio de Sanidad y el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) niegan. Todavía es pronto para conocer el impacto de la prohibición de fumar en bares y restaurantes en la salud pública, pero los médicos y expertos están convencidos de que los frutos no tardarán en llegar. El hospital de La Paz, en Madrid, anunció a principios de mayo que la incidencia del asma infantil ha disminuido en su área de salud un 15% con respecto al año pasado. Los niños son, como fumadores pasivos, especialmente sensibles a los efectos del tabaco.

En la Región todavía no hay datos, pero Manuel Sánchez Solís, jefe de Pediatría de La Arrixaca, tiene claro que habrá efectos positivos. «Los países en los que hay normas como la aprobada ahora aquí han registrado un descenso en la incidencia del asma infantil. En Escocia, la reducción fue del 18%. Es muy probable que la evolución en España sea la misma, pero necesitaremos varios años para comprobarlo».

Se notó en 2006

La prohibición de fumar en espacios cerrados también parece tener efectos claros en la reducción de la incidencia del infarto de miocardio. Según un estudio del Grupo de Evaluación de Políticas de Regulación del Tabaco de Barcelona, la anterior normativa, de 2006, ya ayudó a rebajar el número de ingresos hospitalarios por infarto, al menos en la capital catalana. De acuerdo al informe, publicado en la 'Revista Española de Cardiología', las tasas de hospitalización cayeron un 11% en hombres y un 9% en mujeres. Aunque en 2005 ya se había observado una disminución, «su magnitud se incrementa en 2006, coincidiendo con la entrada en vigor de la regulación que prohíbe fumar en lugares de trabajo».

Pero quizá lo más significativo son los estudios realizados en países que ya cuentan con leyes como la que se aplica en España desde enero. Según investigadores de la Universidad de Turín, el número de ingresos por infarto en personas menores de 60 años cayó un 11% entre 2005 y 2004, coincidiendo con la prohibición de fumar en bares y restaurantes. El estudio, publicado en la 'European Heart Journal', destaca que la ausencia de tabaco tuvo efectos muy significativos en los fumadores pasivos. «Somos un país mediterráneo similar a Italia, así que nuestra situación no tiene por qué ser distinta», asegura Domingo Pascual, cardiólogo de La Arrixaca.

En Estados Unidos (informe de 2009 en 'Circulation') la caída en hospitalizaciones por infarto fue del 17% en un año.

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