«Tengo que dar testimonio de la belleza que estoy viendo»

Ascensión Pérez Pintora

P. SOLERMURCIA.
Ascensión Pérez, junto al cartel de la exposición. ::
                             S.G./
Ascensión Pérez, junto al cartel de la exposición. :: S.G.

Son veinticinco vistas del Mar Menor las que actualmente inundan la sala de exposiciones de la Fundación Cajamurcia, en Madrid. Cuando a la autora de estas obras, Ascensión Pérez, le propusieron presentar sus obras, le pareció que no le correspondía en esos momentos. Fue necesario que visitase el local y se percatase de que, al contrario de lo que había pensado, sí era lugar idóneo para mostrar una colección de marinas que estaba finalizando. No es una principiante, porque ya ha presentado ocho exposiciones individuales, pero esta es la primera que realiza en Madrid.

-Contemplar el Mar Menor lo harán pronto los madrileños que vengan de vacaciones, sin necesidad de cuadro alguno.

-Es posible, pero lo que yo he hecho, porque era lo que deseaba, ha sido pintar el mar en plena primavera. Para mi gusto, es en esta época cuando tiene más atractivo.

-Exponer en Madrid le habrá supuesto mucho respaldo.

-Sobre todo, es algo muy ilusionante. La verdad es que estoy muy contenta y era algo que todavía no esperaba.

-¿Solo le gusta pintar el mar?

-No. Lo que sucede es que en esta ocasión me he sentido muy bien pintando el agua. Ha sido algo que colmaba mis ilusiones y que podía saciar el gusto de los demás.

-Pero, ¿no le parece una temática demasiado reducida?

-Pienso que no. Una cosa es lo que pueda mostrar en un momento determinado, y, otra, lo que pueda pintar, a lo largo del tiempo. Pronto voy a exponer en la galería Chys, pero ya con una temática más ampliada. Le insisto en que en Madrid me interesaba presentar esta temática única, porque en la exposición juego con los formatos, con las dunas, con el agua… No me canso de pintar durante mucho tiempo un mismo tema. Y pienso que, en conjunto, no cansa ver mis cuadros.

-Me da la impresión de que se arriesga bastantea, al pensar que no pueda brotar cierta monotonía.

-Insisto en que no se trata de algo monótono, aunque pueda parecerlo a algún espectador. Las opiniones que, hasta ahora he recogido, no me han indicado nada de esto.

-¿Puede ser que se trate de algo más fácil para usted que pintar otros temas?

-No. Todo es producto de un enamoramiento. Si me enamora un sitio, me proporciona la facilidad para pintarlo. La playa de La Llana, en La Manga, me encanta. De hecho, no pinto lo que no me seduce. Y creo que esto no reduce mis cualidades como pintora. Sé que podría enfrentarme a algo que no me guste, pero no le pondría todo aquello que sí le pongo a lo que, de verdad, me gusta.

-¡Ha roto muchos cuadros, los ha vuelto a empezar…?

-Sí. Me he arrepentido de algunos, los he dejado, los he seguido…, pero una vez pintado, pintado queda.

-¿Dónde están sus mejores cualidades como artista?

-En que me veo con ganas de pintar, de sentirme bien haciéndolo, de querer mostrarlo…Es como ser testigo de algo que, en determinados momentos, veo como algo muy bonito. En principio puedo encontrar dificultades para seguir, pero sigo hasta el punto en el que yo creo que he encontrado lo mejor de lo que busco. Me gusta pintar un vaso de cristal, los almendros y otros temas que me han provocado una dificultad inicial. Pienso que, como pintora, tengo que dar testimonio de una belleza que estoy viendo. Esto, posiblemente, es lo que más me impulsa a seguir.

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