Cien imputados en las elecciones

PEDRO VILLALAR

Las simpatías y antipatías políticas, perfectamente legítimas, que todos sentimos hacia unos y otros partidos nos impiden, quizá, hacernos cargo en su verdadera magnitud del escándalo que está a punto de suceder en las próximas elecciones autonómicas: más de cien imputados en casos judiciales de corrupción van a estar en las listas. La mayoría de ellos, en las filas del PP y del PSOE, pero también en las de casi todas las minorías.Las fuerzas políticas han realizado diversos intentos de pactar medidas para evitar tanto el transfuguismo como la presencia de imputados en la vida pública pero no han dado resultado. Con un desparpajo hiriente, cada partido afea a su antagonista la falta de ética, sin ver la viga en el ojo propio. Y la sociedad está perpleja, y en buena medida se ve arrastrada por la hipocresía reinante.Alguna voz independiente -tampoco muchas- está afeando esta situación, que degrada lo público, genera desafección, desacredita a la clase política, ofende a los contribuyentes y deteriora la democracia. Pero no hay que hacerse ilusiones: la clase política que tenemos es incapaz de regenerar la vida pública. Y la sociedad no está lo bastante estructurada para imponérselo con la debida energía.