Cerca de 40.000 personas sufren en la Región de Murcia Trastorno Límite de Personalidad

La Fundación Cajamurcia colabora con la asociación ARMAI-TLP dedicada a atender a este sector de la población

RAQUEL SUÁREZMURCIA.
Una psicóloga trabaja con uno de los grupos de terapia. ::
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Una psicóloga trabaja con uno de los grupos de terapia. :: ARCHIVO LV

Inestabilidad, agresividad e impulsividad son algunas de las características que definen a un paciente con trastorno límite de la personalidad, una incapacidad para controlar las emociones que afecta a cerca de 40.000 personas en la Región de Murcia.

Para ayudar a las familias con hijos que sufren esta sintomatología y proporcionarles los recursos adecuados surgió ARMAI-TLP, la Fundación de Ayuda e Investigación del Trastorno Límite de la Personalidad, cuya labor comenzó a gestarse en 2006.

La Fundación Cajamurcia, dentro de su labor de apoyo a los colectivos más necesitados, colabora con esta organización, creada con la intención de acoger a familiares de personas con TLP y ofrecerles asistencia psicológica, asesoramiento jurídico, psicoeducación y grupos de ayuda, entre otros.

Con este objetivo, ARMAI-TLP proporciona diferentes servicios como: orientación laboral y ocupacional; atención a adolescentes en edades comprendidas entre 13 y 17 años; formación de coterapeutas a familiares de los adolescentes en terapia; formación profesionales (psicólogos, profesores…); consultas informativas a allegados; atención telefónica preventiva y manejo de crisis. Además, prestan asesoramiento jurídico, psiquiátrico y terapéutico en crisis, y ofrecen

sesiones especiales de terapia familiar, cursos de Formación, escuela de Familia y terapias individuales y grupales.

Al mismo tiempo, desarrolla un programa especial de ocio y tiempo libre y realiza campañas de sensibilización social y divulgación de este trastorno.

Los responsables de la asociación explican que una persona borderline presenta una elevada sensibilidad ante estímulos emocionales, así como una tendencia a experimentar las emociones de manera muy intensa.

Según indican, muchos tratan de huir de ese malestar desarrollando conductas adictivas. La ayuda de esta asociación resulta fundamental para ayudar a los padres a entender los problemas de su hijo «no está fingiendo ni exagerando», remarcan los responsables, ni tampoco «son casos perdidos por los que no se pueda hacer nada».

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