«Tendrán que venir los GEOS para quitarme a mis hijos»

Una familia amenazada por un desahucio asegura que el juzgado les ha informado de que podría retirarles la custodia

JORGE G. BADÍA
Las familias afectadas por la próxima lista de desahucios a ejecutar en Alcantarilla. ::                             JORGE G. BADÍA/
Las familias afectadas por la próxima lista de desahucios a ejecutar en Alcantarilla. :: JORGE G. BADÍA

María Dolores Sánchez es murciana. Paulina nació en Nueva Guinea y Stanley Izakor llegó a España procedente de Nigeria. Probablemente nunca se hubiesen llegado a conocer, pero lo que el azar cotidiano no une, sí lo consigue una crisis económica que no entiende de nacionalidades. La crisis, como los bancos, sólo atiende al color del dinero. Y la falta de ése podría en breve dejar sin una casa a los hijos de María Dolores, Paulina y Stanley. Eso será, claro, si la Plataforma de Afectados por la Hipoteca no lo remedia.

El primer puesto de la lista negra de desahucios que en breve se empezará a materializar en Alcantarilla lo ocupa Stanley Izakor, un nigeriano que, como muchos otros, llegó a la Región para acceder a derechos básicos para cualquier ser humano: un trabajo y una vivienda. A falta de cuatro días para que este viernes, a las 9.30 horas, se haga efectivo su desahucio en la calle Ramón y Cajal, poco queda de ese padre de familia que hasta 2008 trabajó en una empresa dedicada a la producción y distribución de hielo. De hecho Stanley, según apuntan desde la Coordinadora de Barrios, «ha perdido la cabeza».

Posiblemente la situación a la que se enfrenta desde hace seis meses sea para 'perder la chaveta'. Sobrevive gracias a Cáritas. No recibe dinero desde 2010. Está parado desde hace tres años. Le cortaron la luz. Su mujer se marchó a Murcia con su hija de tres años. Su mayor yugo es la hipoteca de 549 euros mensuales a la que no puede hacer frente y que el banco quiere ejecutar desalojándolo de la vivienda valorada en 112.000 euros.

El caso de María Dolores Sánchez y Juan Ángel Durán resulta aún más rocambolesco. Los dos están en paro. Sólo perciben 426 euros del subsidio con pocas expectativas de trabajo. «Mi marido es albañil». Este matrimonio sufre el desahucio de su casero, al que el banco le reclama la hipoteca, y éste a su vez, reclama a la pareja la mensualidad del piso de 550 euros que no cobra desde hace dos años y medio. Justo cuando Juan quedó en paro.

Una prórroga de un mes

Lo peor de todo es que esta familia vive en vilo desde que el pasado 24 de marzo expiró la prórroga de un mes para ejecutar la orden de desalojo del Juzgado de Primera Instancia de Murcia. «Ese día no nos echaron porque mis hijos tenían bronquitis y nos dieron 30 días». En la última acta de desahucio, el secretario judicial «amenazó con retirarnos la custodia de mis hijos», pero María Dolores lo tiene claro «tendrán que venir los GEOS para quitarme a mis hijos. Me tendrán que matar».

La lista de desahucios la cierra Paulina. Ni ella ni su marido pueden hacer frente desde hace siete meses a su hipoteca para salvar la vivienda de la calle Mayor donde crían a sus dos hijos de 6 y 3 años. Ambos están en paro y sin recursos económicos, de hecho han alquilado habitaciones de su piso a otra familia pero no es suficiente.

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