«Haré lo indecible para que el PP derogue la Ley del Aborto»

«ETA aterrizará en los ayuntamientos del País Vasco porque es parte del proceso puesto en marcha con el Gobierno», asegura Jaime Mayor Oreja Eurodiputado del PP

J. P. PARRAMURCI A.
Mayor Oreja, ayer en Murcia.  ::                             G. CARRIÓN / AGM/
Mayor Oreja, ayer en Murcia. :: G. CARRIÓN / AGM

Jaime Mayor Oreja volvió a lanzar ayer en el Hotel Nelva de Murcia, donde ofreció una conferencia sobre terrorismo, acusaciones de «pacto» entre el Gobierno y ETA. Pronosticó que la antigua Batasuna estará en los ayuntamientos tras las elecciones de mayo y, como portavoz cualificado del sector católico de su partido, abogó por la derogación de la Ley del Aborto y del matrimonio homosexual.

- El Supremo ha rechazado los estatutos de Sortu en una sentencia muy ajustada, con los magistrados divididos. Muchos analistas dan por hecho que el Constitucional terminará legalizando a esta formación.

- O no. Porque puede perfectamente suceder que el Constitucional no se pronuncie en una fecha previa a las elecciones municipales, y entonces se produciría un aterrizaje en una coalición con Eusko Alkartasuna y se estaría pendiente después de la definitiva legalización de Sortu. Como en el nacionalismo sólo hay dos realidades, ETA y PNV, lo más lógico es que haya un polo soberanista en que ETA recoge a EA. Pero, en mi opinión, la modalidad es lo menos relevante. Lo que doy por hecho es que ETA aterriza en los ayuntamientos e instituciones del País Vasco porque es una parte esencial del proceso puesto en marcha entre ETA y el Gobierno.

- Usted habla directamente de un pacto entre ETA y el presidente del Gobierno.

- He hablado de un proceso pactado entre ETA y Zapatero. Pero esto vengo diciéndolo desde el mes de febrero del año pasado. Nada de lo ha pasado desde entonces se entendería si no hubiese un proceso pactado entre ambos, con un papel de unos mediadores internacionales, con una declaración de Bruselas de marzo del año pasado, y evidentemente hoy estoy más convencido de nunca de la existencia de ese proceso.

- ¿En qué pruebas se basa para hacer esa acusación?

- Cuando denuncié el pacto de Estella entre PNV y ETA no aporté pruebas, y cuando denuncié el pacto de Perpignan tampoco. Yo arriesgo diagnósticos. Es lo único que puedes hacer cuando no eres un miembro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Los políticos no tenemos que aportar pruebas, tenemos que asumir diagnósticos. Pero están derivados de mi experiencia personal, del conocimiento que tengo de este tipo de procesos, y derivado de que este proceso fue ofrecido por unos mediadores internacionales en el año 98 cuando yo era ministro del Interior. Por eso creo saber de lo que estoy hablando. Un proceso de estas características no puede ser ni claro, ni limpio ni transparente. Tiene que ser retorcido, sinuoso y tortuoso. Porque de lo que se trata es de esconderlo.

- Pero ese diagnóstico que usted hace no es el que defienden ni Mariano Rajoy ni la dirección del PP, al menos en público. ¿Se siente usted cómodo con la política antiterrorista actual de su partido?

- La posición del PP es absolutamente lógica: estamos en contra de que Sortu u otro formato se presente a las elecciones municipales. Con eso estoy completamente de acuerdo, y además de eso, yo añado: se está produciendo este proceso. Ese discurso no lo hace el partido, pero la conclusión es la misma, con lo cual yo me siento cómodo. En este tema yo me sentiría incómodo si no me hubiese atrevido a explicar lo que creo que está suciendo desde el año pasado.

- En el seno del PP hay en estos momentos un debate sobre la posible derogación de algunas de las normas aprobadas por el PSOE. ¿Anulará su partido la Ley del Aborto y la del matrimonio homosexual?

- Yo le digo mi posición personal, especialmente en la Ley de Aborto. Esa ley debe ser modificada y derogada, porque el salto que da convierte el aborto en un derecho. Hasta esa ley, el aborto esencialmente era un delito con excepciones, y aquello fue determinado por una sentencia a un recurso que presentó el PP a la ley del 85, que determinó que había unos supuestos donde se podían producir esos hechos. Ahora el planteamiento es radicalmente distinto. El aborto como derecho es el salto terrible de esta ley. El derecho a la vida deja de ser el derecho dominante. Es evidente que eso no lo puede aceptar un partido como el PP. Es mi posición personal y haré lo indecible para que eso se haga realidad en el gobierno del PP.

- Y en el caso del matrimonio homosexual, ¿cree que tampoco puede ser aceptado por el PP?

- Mi opinión en este terreno es que una cosa son las relaciones entre homosexuales y otra cosa es la identificación o distorsión del matrimonio con estos supuestos. Hay que saber marcar, diferenciar, y no devaluar el matrimonio. Hay que regular determinadas situaciones, pero no se puede desenfocar la institución matrimonial. Esa es mi posición, lo que no sé es lo que hará el PP.