El municipio cuenta con más de 70 árboles monumentales

LA VERDADLORCA.

Los 300 pinos que ayer plantaron los niños del colegio Ciudad del Sol aún son muy jóvenes, pero con el tiempo, y si logran llegar a viejos, podrían optar a convertirse en un árbol monumental y pasar a ampliar el catálogo de árboles monumentales del municipio que en total incluye 73 ejemplares protegidos de 13 especies diferentes, entre los que se encuentra un olivo milenario ubicado junto a las ruinas romanas de la villa de La Quintilla. Este olivo está considerado como el más significativo de toda la masa arbórea del término municipal.

Este olivo es el árbol documentado más antiguo que existe en el municipio ya que los expertos consideran que fue plantado por los habitantes de la villa romana, que estuvo ocupada en el siglo III después de Cristo. Según consta en el catálogo de árboles monumentales, incluido en el Plan Urbano, su estado de conservación es «muy malo el tronco está hueco y ha sufrido pérdida de parte de éste, no presenta brazos principales y su hábito está constituido por rebrotes que parten del mismo tronco».

Junto a este olivo singular destacan en Lorca algunos de los mejores chopos lombardos de la Región, además ejemplares significativos de madroño, lames y olmo, que también aparecen recogidos en el catálogo, creado para establecer determinaciones que permitan la identificación, conservación y protección de los árboles más valiosos de la ciudad.

Junto a su nombre científico cada árbol recogido en el catálogo incluye el nombre con el que se le conoce de modo coloquial en su ámbito geográfico, como es el caso del «Plátano gordo» de la pedanía de Avilés, que con 30 metros de porte es uno de los más altos de la geografía lorquina.

Las fichas de cada uno de los árboles incluyen además mediciones de su perímetro y altura, las coordenadas de su localización, datos sobre la situación bioclimática en que se encuentra, del estado de conservación y datos históricos sobre el mismo. En el caso del olivo de La Quintilla su estado de conservación y sus «carencias fisiológicas y mecánicas» hacen que se prevea la «muerte o pérdida irreparable».

Desde algunos colectivos ecologistas y formaciones políticas se ha reclamado en varias ocasiones una mayor protección de estos ejemplares para evitar su degradación total, así como la elaboración de una guía sobre los mismos. No obstante, también hay voces reacias por «el peligro que las continuas visitas supondrían para el árbol».

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