Alarma por el aumento de robos de aperos agrícolas en las pedanías

Los ladrones se llevan arquetas, puertas, rejas, cabezales y cables de pozos para venderlos después en las chatarrerías

T. M. M.LORCA.
Un agricultor muestra parte de la maquinaria de la que los ladrones han sustraído piezas para venderlas como chatarra. ::                             PACO ALONSO / AGM/
Un agricultor muestra parte de la maquinaria de la que los ladrones han sustraído piezas para venderlas como chatarra. :: PACO ALONSO / AGM

A perro flaco todo son pulgas, así que al ya complicado listado de problemas al que tienen que hacer frente los ganaderos y agricultores del municipio se suman ahora los continuos robos de aperos agrícolas y ganado que se están registrando en diferentes pedanías. El presidente de Coag, Miguel Padilla, ha denunciando que «se han intensificado los robos en las últimas semanas. La situación está provocando una alarma generalizada entre los afectados».

Entre los aperos sustraídos hay de todo, desde maquinaria a equipos, además de arquetas de riego, cabezales, cables de pozo, puertas, rejas, enganches de tractor, y bobinas de cobre, entre otras cosas. «Se están llevando todos aquellos elementos que son susceptibles de ser vendidos posteriormente en chatarrerías de toda la comarca», añade Padilla. Se da incluso la situación de que algunos de los agricultores que han acudido con posterioridad a chatarrerías para encargar nuevos aperos se han encontrado con los que les habían robado previamente.

Plácido Pérez Chuecos es uno de los agricultores afectados por los hurtos que se están registrando en el campo lorquino. «A mí me han robado esta última vez aperos por valor de unos 1.700 euros. Se llevan de todo. También me han quitado bombas, los motores de la sulfatadora o incluso una abonadora que teníamos en la explotación. Al final es mucho dinero el que tenemos que invertir para reponer todo lo robado».

Según Coag los robos se están produciendo en Marchena, La Hoya, La Condomina, Tercia, Cazalla, Zarzadilla de Totana, Zarcilla de Ramos y Avilés. Tanto para la agrupación agraria como para los afectados, la solución pasa por una adecuada coordinación de todas las fuerzas de seguridad dependientes de las diferentes administraciones, nacional, regional, y municipal, con el fin de extremar la vigilancia en los campos y, especialmente, controlar los puntos de venta de todo ese material robado convertido en chatarra», afirma Miguel Padilla.

Por su parte, Plácido Pérez Chuecos reclama que «se intensifique la presencia de Policía y Guardia Civil. Un camión o una furgoneta que atraviesa por las noches las pedanías cargada de material de hierro no puede pasar desapercibida para los agentes. Deben hacerse controle, también en las chatarrerías. A todos cuando compramos o vendemos tenemos que emitir una factura, ellos también deberían estar obligados para saber si la procedencia del material robado es legal o robado».

Desde Coag aseguran que son muchas las denuncias que están recibiendo al respecto y temen que la situación se agrave si no se toman las medidas oportunas.