Vistabella resucita como 'ciudad lenta'

La rehabilitación de los 29 bloques y la llegada de inquilinos 'alternativos' potencian el barrio como escaparate

MANUEL MADRIDMURCIA.
Panorámica del barrio de Vistabella donde lucen dos de los edificios incluidos en el programa de rehabilitación iniciado en 2000. ::                             ISRAEL SÁNCHEZ/AGM/
Panorámica del barrio de Vistabella donde lucen dos de los edificios incluidos en el programa de rehabilitación iniciado en 2000. :: ISRAEL SÁNCHEZ/AGM

La rehabilitación de fachadas y cubiertas de los 29 bloques de viviendas de Vistabella ha costado diez años, un tiempo que, además de corregir los despefectos de su fisonomía, se ha empleado para rejuvenecer la población y revalorizar este emblemático barrio-jardín que es, por derecho propio, uno de los escaparates urbanos de Murcia. Vecinos y administraciones coinciden en que Vistabella ha ganado enteros con esta intervención urbanística que ha sido costeada en un 50% por el Instituto de Vivienda y Suelo de la Comunidad Autónoma y el resto, a partes iguales, por el Ayuntamiento -a través de la urbanizadora municipal, Urbamusa- y un millar de propietarios.

«Todo surgió en un momento crítico para el barrio por la demolición del hospital, por la contaminación y el mal olor del río Segura y los problemas de prostitución. En cierto modo, había una sensación generalizada de abandono hasta que en 2001 se empezó a rehabilitar y recuperar espacios. El resultado salta a la vista», ensalza Fernando Navarro, presidente de la Asociación de Vecinos de Vistabella, que impulsa una revolución silenciosa para convertir esta esquina de la capital acotada por el hospital Reina Sofía, el Auditorio Víctor Villegas y el Polígono de La Paz en el paradigma regional del 'Cittàslow', un movimiento que propone «ciudades lentas» en contraposición al 'fast life'.

Vistabella, concebida como una barriada de casas modestas e higiénicas destinada a acoger «a funcionarios y servidores del régimen franquista con cierto rango» que fueron expropiados tras la apertura de la Gran Vía, tal y como recoge el profesor de Geografía Urbana de la UMU, José Luis Sarasa, en su 'Urbanismo contemporáneo: la Región de Murcia', surgió en los años 50 en la mente de dos arquitectos: José León y Daniel Carbonell. Ambos trabajaron para la Obra Sindical del Hogar, que entre 1951 y 1952 proyectó sobre cinco hectáreas y media a la orilla del río un barrio periurbano compuesto en un principio por 1.136 viviendas con escuelas, mercado, iglesia y, sobre todo, mucho verde, ya que para este proyecto emplearon incluso a un jardinero mayor de Madrid para darle más empaque si cabe.

En el barrio hay manzanas de edificios de hasta 4 plantas, y zonas de viviendas tipo dúplex. Todos los edificios poseen orientación, ya sea al exterior, ya sea a patios interiores grandes en los que hay plantas y árboles (naranjos, palmeras...). En la plaza principal, llamada de Los Patos, el vecindario se movilizó contra la construcción de un parking.

«Nuestra lucha con la Administración, sea del color que sea, siempre ha sido preservar la identidad del barrio, que no se degradase, que mejorara en servicios y equipamientos y que fuera atractivo para vivir». Los deseos de Fernando y del resto de condominios se hicieron realidad. Arquitectos de renombre y profesionales liberales se han aposentado en sus bloques atraídos por esa vida sin agobios que preconizan los de Vistabella. El barrio quiere seguir mirando para el río -está en marcha el proyecto de la CHS para dotarlo de pantalanes de pesca y recreo- y para el futuro Parque de Levante, pero también hacia la vieja Condomina, donde los vecinos de Vistabella, así como los de San Juan, San Lorenzo, Santa Eulalia, La Fama y La Paz, ansían los equipamientos deportivos que no tienen. «También necesitamos una guardería laboral», reclaman en Facebook, donde han creado un foro e invitan al resto de barrios y pedanías a fijarse en ellos para ganar más paz y calidad de vida.

El barrio atosigado por la antigua nacional Algeciras-Barcelona resucita con ilusión. «Cuando la Reina vuelva al Auditorio no disfrutará con Rostropovich, pero podrá delitarse con Vistabella», ríen los vecinos.

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