Piden salvar los arenales de La Manga como en Doñana

Anse y Greenpeace reclaman al Ministerio, al Ayuntamiento de San Javier y a la Comunidad comprar las dunas de la zona norte

J. A. G.CARTAGENA.
Uno de los arenales que Anse pide comprar en la zona norte de La Manga. ::
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Uno de los arenales que Anse pide comprar en la zona norte de La Manga. :: LV

Las organizaciones ecologistas Anse y Greenpeace llevan años advirtiendo de que la lucha por la recuperación del dominio público marítimo-terrestre, tras más de cuatro décadas de masificación urbanística conforme a un modelo turístico fijado en el Plan de Excelencia impulsado por el empresario Tomás Maestre, pasa por la protección de los arenales aún vírgenes. Quieren que el Ministerio de Medio Ambiente los compre, al igual que ha hecho con los del litoral del Parque Nacional de Doñana (Sevilla).

Los naturalistas se mostraron ya muy críticos con el hecho de que el Gobierno central perdió la oportunidad de incluir todas las dunas aún no construidas en el último deslinde hecho a raíz de la Ley de Costas de 1988. Asimismo, han reclamado al Ayuntamiento de San Javier que modifique su Plan General Urbano y dé marcha atrás en la recalificación de los arenales.

«El coste económico de dar marcha atrás en algunas concesiones de edificabilidad puede ser tan elevado que es necesaria la participación de las administraciones local, regional y central para preservar los arenales», ha admitido el portavoz de Anse, Pedro García, en relación con las indemnizaciones que habría que pagar a los propietarios del suelo por sus derechos adquiridos.

En todo caso, García ha vuelto a pedir un esfuerzo a los dirigentes políticos para proteger el entorno de Puerto Mayor, donde ya existe un proyecto urbanístico, y las parcelas que quedan entre la zona norte y el Canal del Estacio.

En 2006, la entonces ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, pidió una moratoria urbanística en La Manga para no saturar aún más la zona, y el entonces alcalde de San Javier, José Hernández, le replicó que su propuesta llegaba tarde porque el Ayuntamiento cometería un delito de prevaricación si no otorgaba las licencias a los promotores.

Moratoria urbanística

En todo caso, la compra de los arenales, entre los que hay uno junto al Hotel Doblemar, casaría con la estrategia española para la sostenibilidad de la costa, donde el Ministerio de Medio Ambiente se plantea adquirir fincas (como las de la urbanización de torres de hasta veinticuatro plantas en Veneziola) para combatir los efectos del cambio climático.

Ante la subida prevista del nivel del mar (15 centímetros en 2050, según Medio Ambiente) por el deshielo de los polos, el Ministerio estudia el efecto positivo que tendría conservar estos arenales por su condición de barrera para las mareas, algo en lo que también son claves las praderas de posidonia oceánicas situadas en ese frente marino.