¿Traje o placa para el Icue?

Echan en falta un cartel sobre el significado del monumento y su autor, y se muestran divididos sobre la idea de imitar al Manneken Pis Los vecinos se inclinan por realzar la plaza antes que poner trajes a la figura

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCARTAGENA.
Detalle de la escultura del Icue, con el característico aladroque o boquerón en la mano. ::                             ANTONIO GIL / AGM/
Detalle de la escultura del Icue, con el característico aladroque o boquerón en la mano. :: ANTONIO GIL / AGM

Vestir al Icue con motivos representativos de fiestas y otras actividades locales para convertirlo en un símbolo de la ciudad y tratar de atraer turistas al estilo del Manneken Pis de Bruselas parece, por ahora, una idea que debe madurar por las dudas que suscita entre los vecinos este uso no convencional de un monumento. Pero responder al cariño popular hacia la escultura del niño dándole más realce a la figura y a su entorno colocando, por ejemplo, una placa explicativa de su significado y su autor, u organizando más actividades en la zona, es una opción de corto plazo que genera de inmediato un apoyo unánime en la calle.

Éste es, al menos, el sentir que pudo recoger ayer en la calle 'La Verdad' al preguntar al azar a viandantes su opinión sobre la propuesta de engalanar el Icue que han hecho dos vecinos y que estudia la Concejalía de Turismo.

El chiquillo del boquerón

«Yo no creo que ponerle un traje al Icue vaya a traer más turistas a Cartagena, ni que la ciudad necesita más símbolos para reforzar su imagen. Creo que el monumento ya es un atractivo en sí mismo, porque es de una gran belleza y porque la figura de ese niño travieso que juega en el muelle con un aladroque [boquerón] ya genera simpatías. Vestirlo sería estropearlo», opina Amelia Martínez.

Esta maestra jubilada del Colegio Mare Nostrum sí echa en falta un esfuerzo por mantener la memoria colectiva y, por ejemplo, organizar actividades para niños y turistas en torno a esta figura. «Hay mucha gente en Cartagena que no sabe qué es el Icue, y ni siquiera hay una placa en recuerdo del escultor Manuel Ardil. ¿Por qué en vez de vestirlo no organizan rutas para enseñar la historia de un personaje tan nuestro»?, plantea Martínez.

Una opinión distinta tiene Pablo Campos, un joven a quien la propuesta de imitar al «niño meón» de Bruselas sólo le chirría si al Icue lo disfrazan de carnaval. «Vestir al niño sería algo curioso y llamativo para animar las fiestas más importantes, como Semana Santa o Carthagineses y Romanos. No todo va a ser poner bombillas y banderitas y gastar dinero en promoción».

«Que no parezca un maniquí»

También respalda la iniciativa Francisca Sánchez, pero con un enfoque más local, de celebración de la identidad cartagenera, que como reclamo turístico. Además, cree que no es cuestión de estropear la belleza clásica de la escultura de Ardil.

Y mientras Maruchi Rosique cree que lo que hace falta es dar más promoción nacional e internacional y Laura Madrid teme que ponerle trajes al Icue lo convierta en un «maniquí», Daniel Bernal considera que el «interés social» de dar más presencia a determinadas fiestas y actividades justifica la cesión del dominio público a las cofradías o la Federación de Tropas y Legiones.

Rutas turísticas

Para Bernal, lo que podría distorsionar la imagen del Icue es un uso publicitario del monumento para generar ingresos municipales. Pero coincide con Amelia Martínez en pedir rutas turísticas, y no sólo para los visitantes sino también para los propios cartageneros, por las esculturas que rinden homenaje a personajes de Cartagena «porque es una pena que mucha gente no sepa qué simboliza el Icue o quién era el dramaturgo Isidoro Máiquez», recordado en la Plaza San Francisco.

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