La Comunidad reduce en un 98% el área prevista para la reserva marina de Cabo Tiñoso

Agricultura avanzó en 2009 una propuesta de 21.868 hectáreas, que se han quedado en menos de 300. El drástico recorte obedece a las alegaciones de las instituciones afectadas, admite el director general de Pesca

Demasiado bonito para ser cierto: la prometida reserva marina de Cabo Tiñoso propuesta a bombo y platillo en julio de 2009 por la Consejería de Agricultura se queda en un intento fallido de proteger la importante biodiversidad de esta zona del litoral de la Región. El consejero Antonio Cerdá avanzó hace año y medio una propuesta de 21.868 hectáreas que se han quedado en algo menos de 300, según el borrador de decreto que se presentará el próximo día 24 en una reunión con las instancias afectadas (ministerios de Medio Ambiente, Defensa, Interior y Fomento, Ayuntamientos de Cartagena y Mazarrón, Autoridad Portuaria, Capitanía Marítima, Cámara de Comercio de Cartagena, cofradías de pescadores, clubes de buceo, puertos deportivos y organizaciones ecologistas), y al que ha tenido acceso 'La Verdad'.

¿Qué ha ocurrido entre julio de 2009 y enero de 2011 para que el ambicioso plan de protección haya menguado en un 98%? Pues que las alegaciones de algunas de las instituciones afectadas han podido más que el documento técnico que fundamentaba el proyecto, un completo informe de 322 páginas firmado por la empresa Tragsatec que destaca, entre otros aspectos, la abundancia de cetáceos, la «fuerte sobreexplotación» de los bancos de gamba roja y la presencia del misterioso pez luna, que se reproduce al abrigo de la costa cartagenera. También insiste la empresa consultora en la importancia de recuperar el banco de chirlas de San Ginés, las praderas de posidonia oceánica y los fondos de Maérl (un tipo de hábitat formado por la acumulación de talos de algas rojas calcáreas). Todo dentro de un gran triángulo comprendido entre Isla Torrosa, la playa del Mojón y alta mar, donde se sitúa su vértice, bajo el que se extienden grandes cañones submarinos a más de 2.000 metros de profundidad, y que coincide en gran parte con la propuesta de reserva que formularon en 2006 la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) y Greenpeace.

En definitiva: el propio consejero ofreció una catarata de datos que justificaban la necesidad de salvaguardar la singularidad de esta área costera, haciendo compatible la protección, en algunas zonas de la reserva, con las actividades productivas y recreativas (pesca profesional y deportiva, buceo, navegación).

«La reducción de la superficie de la reserva responde a las alegaciones que han planteado las distintas instituciones; han puesto reparos importantes y hay que ir atendiéndolos», admitió ayer el director general de Ganadería y Pesca, Adolfo Falagán, quien advierte de que, una vez puesto en común el borrador de decreto, se abrirá un plazo de «una semana o diez días» para que se presenten las alegaciones definitivas y se haga una propuesta final. «Es una zona emblemática y hay que escuchar a todo el mundo», añade.

Adolfo Falagán insiste, sin embargo, en que el borrador de decreto se refiere únicamente a las aguas interiores -es decir, a la franja marítima que bordea la costa-, y que por tanto la reducción con respecto a la idea inicial no es tan drástica, «ya que una vez que te alejas de la costa los problemas son menores; confío en que el 90% de las aguas exteriores -19.759 hectáreas- entre en la reserva». Falagán admite sin embargo que las aguas exteriores no son competencia de la Comunidad Autónoma, pese a que las incluyeron en su propuesta de reserva marina en 2009.