La Zerrichera, cinco años después de «Con los papeles en la mano...»

PEDRO GARCÍA MORENO
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                             JESÚS FERRERO/
:: JESÚS FERRERO

… demuestro aquí y en Sebastopol que se cumple la Ley en el proceso de recalificación de La Zerrichera». Fue la respuesta del presidente Ramón Luís Valcárcel a las críticas de los grupos políticos de la oposición en la Asamblea Regional en pleno debate por la recalificación de suelos dentro del espacio protegido, LIC y ZEPA, Sierra de La Almenara, Moreras y Cabo Cope, que permitía la construcción de 4.700 viviendas, un campo de golf y hoteles en este enclave perteneciente al término municipal de Águilas, afectando sensiblemente a hábitats y especies de interés comunitario como el águila perdicera, el halcón peregrino, el búho real o la tortuga mora.

Nos encontrábamos en el máximo apogeo de la locura urbanística. El Gobierno regional había aprobado pocos años atrás la desprotección de Marina de Cope para permitir su desarrollo urbanístico, y en 2004 había intentado la desprotección del Parque Regional de Calblanque para permitir la urbanización de las laderas de Monte de Las Cenizas que miran a la bahía de Portmán. La Zerrichera se convertiría a partir de entonces en un nuevo símbolo en defensa de los espacios naturales protegidos y la Red Natura 2000 en la Región de Murcia.

De manera simultánea, el entonces consejero de Medio Ambiente, Francisco Marqués, se prodigaba en descalificaciones a quienes criticábamos la urbanización, y defendía ante los medios de comunicación, sobre el mismo terreno a urbanizar, la falta de valores naturales de este trozo de la Sierra de La Almenara, donde el Gobierno regional no había hecho nada para sancionar la roturación ilegal y puesta en regadío de la zona denunciada en 2003 por Ecologistas en Acción.

En febrero de 2006 entregamos al presidente Valcárcel varios miles de firmas de ciudadanos y organizaciones de defensa de la naturaleza en contra de la urbanización. Aún me asombra la defensa que hizo del proyecto, ante la atenta y silenciosa mirada de Ruiz Vivo.

Curiosamente, el mismo empresario que impulsaba la urbanización de La Zerrichera, Trinitario Casanova, responsable del Grupo Hispania, que disfrutaba de tardes de toros en Murcia en compañía de su amigo, el consejero que aprobó la urbanización, Joaquín Bascuñana, no dudaría en calificar de «cobardía» la actitud del presidente Valcárcel cuando, ante las denuncias que se fueron sucediendo, comenzaron las dudas sobre el futuro del proyecto.

Casi 5 años más tarde, el pasado martes 21, llegaba la decisión tantas veces demandada por las organizaciones de defensa de la naturaleza. El Boletín Oficial de la Región de Murcia publicaba el Plan de Gestión y Conservación de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de La Almenara, Moreras y Cabo Cope, incluyendo una disposición derogatoria de la Orden del Consejero de Obras Públicas, Vivienda y Transportes que aprobaba la urbanización de La Zerrichera.

Anteriormente, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Murcia había acordado en julio de 2007, y ratificado en 2008, a petición de los abogados de ANSE y Ecologistas en Acción, la suspensión cautelar de la Resolución de la Comunidad Autónoma que aprobaba la recalificación urbanística de La Zerrichera. El tribunal rechazaba los argumentos esgrimidos por las empresas inmobiliarias Grupo Inversor Hispania, S.A., Inverlur Águilas I y II, S.L.U acerca de la ausencia de valores ambientales en la zona, que justificaban en un informe de la Fundación Global Nature.

ANSE había denunciado la aprobación de la urbanización de La Zerrichera ante la Comisión Europea, que recordó a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia las obligaciones de las autoridades competentes a la hora de cumplir con las Directivas de Hábitats y Aves. La Comunidad Autónoma se comprometió ante la Unión Europea a aprobar definitivamente el Plan de Gestión de la ZEPA de La Almenara, Moreras y Cabo Cope, donde había ejecutado el proyecto Life «Gestión y conservación del águila perdicera en la ZEPA de La Almenara, Las Moreras y Cabo Cope», financiado al 50% con fondos comunitarios.

Y aún hoy siguen abiertas en el Juzgado de Instrucción nº 3 de Murcia las diligencias por supuestos delitos de prevaricación, falsedad en documento oficial, negociaciones prohibidas a los funcionarios públicos, tráfico de influencias y cohecho en la querella interpuesta por la Fiscalía de Murcia, tras denuncias de ANSE y Ecologistas en Acción, contra cinco altos cargos de la Comunidad Autónoma, el alcalde de Águilas y un exconcejal, por su intervención en la recalificación de suelos de La Zerrichera (LIC y ZEPA Sierra de La Almenara, Águilas, Murcia). Lamentablemente, la gran mayoría de las personas implicadas han seguido ocupando puestos de responsabilidad con cargo a los presupuestos públicos.

La anulación de la recalificación de La Zerrichera demuestra que la acción responsable de las organizaciones ciudadanas ha podido paralizar un nuevo atentado contra los espacios naturales, a pesar del apoyo del Gobierno regional dentro de una política disparatada de excesivo desarrollo urbanístico. Además, respalda la profesionalidad de muchos técnicos de la Administración regional, que no se han doblegado a las presiones para realizar informes favorables a proyectos contrarios a las leyes de conservación de la naturaleza.

Ahora ha llegado el momento de dar marcha atrás a otros disparates urbanísticos que, como Marina de Cope y Novo Carthago, han sido aprobados por el Gobierno regional desprotegiendo para ello parte de nuestros espacios naturales más singulares. La debacle del sector de la construcción, y sus consecuencias ambientales, económicas y sociales, ha demostrado que es necesario cambiar de rumbo.