«Las autonomías se han convertido en un poder antagónico al del Estado»

Ciriaco de Vicente Martín Consejero del Tribunal de Cuentas y ex diputado socialista por Murcia

GINÉS CONESAMADRID.
Ayer y hoy. En la imagen superior, año 1980, Ciriaco de Vicente cuando era diputado a Cortes por Murcia. Debajo, fotografía actual captada durante la entrevista en su despacho del Tribunal de Cuentas. ::                             JUAN LEAL / TITO/
Ayer y hoy. En la imagen superior, año 1980, Ciriaco de Vicente cuando era diputado a Cortes por Murcia. Debajo, fotografía actual captada durante la entrevista en su despacho del Tribunal de Cuentas. :: JUAN LEAL / TITO

Son las 10:45 horas de un viernes. Cuando el periodista accede a la sede del Tribunal de Cuentas, se olvida de los 2 grados bajo cero que marcaba el termómetro urbano. Por la calefacción del edificio y por la calidez humana con que es recibido. Han pasado 30 años desde el último encuentro y Ciriaco de Vicente recuerda, habla y trata como si fuera ayer. Cercado por montículos de carpetas y sentado en el escueto sillón de trabajo, a cuya izquierda yergue la bandera de España, su figura aparece empequeñecida [Ciriaco no es lo que se dice un 'chicarrón'] pero inmediatamente toma altura cuando, como hace treinta años, despliega el verbo con una envidiable rapidez de reflejos. Genio y figura, que dice el refrán o, por mejor decir, el determinismo de los genes: la Ciencia ha empezado a resolver el rompecabezas biológico del ADN, donde se demuestra que en la baraja de conductas y pensamientos algunas cartas ya vienen marcadas desde la placenta.

-Lleva 18 años en el Tribunal de Cuentas ¿no ha pensado en retirarse?

-Ahora mismo estamos en funciones. Son mandatos de 9 años y el segundo se cumplió el 10 de noviembre. Los cargos se renovarán cuando se pongan de acuerdo en el Congreso, no sé, supongo que me iré a casa definitivamente. Ya está bien.

-Pues a juzgar por el papeleo no da le sensación de que estén en funciones.

-No, desde luego.

-¿En qué se ocupa ahora mismo?

-Varios asuntos. En mi mesa tengo el informe de auditoría de la Fundación Pública para Prevención de Riesgos Laborales y también estamos fiscalizando gastos y subvenciones ministeriales a las ONG.

-Por cierto, parece que se han descubierto triquiñuelas en algunas ONG.

-Yo no puedo pronunciarme por el momento, pero es verdad que se presta un poquito a eso porque algunas ONG tienen mucho de voluntarismo y poco de profesionalidad. Los contratos de las administraciones públicas son el gran mundo en el que se producen las irregularidades.

-Qué me va a decir.

-También llevamos el control del gasto sanitario.

-Eso está mal, parece.

-Bueno, a veces se gasta con ligereza.

-¿Esa es una de las competencias que aún debería ser estatal?

-Creo que el Estado de las Autonomías es un avance importante, pero visto desde ahora, y aun a riesgo de que me acusen de jacobino, opino que en la Educación, la Sanidad, en todo aquello que requiere igualdad, el único garante es el Estado. Hoy las Autonomías han generado desigualdades.

-Unas se pasan y otras no llegan.

-Como la Ley de Dependencia, cuya aplicación se está fiscalizando, y te encuentras con que una Comunidad se da prisa en resolver y otra no. En Madrid tardan más de un año en llamar a reconocimiento y otro año en resolver. Mientras -como le ha ocurrido al padre de mi secretaria- la persona se ha muerto. O las desigualdades retributivas entre la policía autonómica y la Nacional y la Guardia Civil. Entonces uno se dice: Sí, aproximar la gestión al ciudadano es bueno. Correcto. Pero….

-¿Pero?

-A veces se ha llegado muy lejos y la Administración Autonómica se ha convertido, por desgracia, en un centro de poder antagónico al del Estado, cuando debiera ser cooperador.

-Y de disputas entre sí.

-Es que la configuración de las comunidades autónomas como un poder de contrapeso del Estado tiene una consecuencia tremenda: que todo el mundo quiere tener lo mismo que el vecino. ¿Este tiene un aeropuerto? Yo quiero otro. ¿Este tiene AVE? Yo también. Y luego son muy reivindicativas en transferencias de dinero, pero no ponen impuestos.

-En algunos casos se quitan.

-Exacto. Vamos a ver: Madrid, suprimido el impuesto sobre sucesiones. ¿Por qué yo pago tributo si heredo y vivo en una Comunidad y otro hermano mío que vive en otra Comunidad no paga? ¿Por qué esas diferencias entre españoles? Es un asunto que habría que repensar y ya sé que no me haré simpático al decirlo.

-Usted vivió la transición y contribuyó al Estado de las Autonomías.

-Y sigo creyendo que los principios son buenos, pero la proliferación de servicios públicos que no se justifican es dañina y baja el nivel, como ocurre con las universidades. Hemos aprendido poco. El problema no está sólo en el País Vasco o Cataluña, no. Se ha extendido. Este país se está haciendo cateto, entendiendo por cateto el que no ve más allá de la punta de sus zapatos.

-¿Qué recuerdos tiene de su etapa política?

-Mis experiencias políticas en Murcia fueron las más gratificantes y también las más entrañables, porque la gente de Murcia en general tenía sed de recibir nuestro mensaje, y era -y es- directa y muy acogedora.

-Sin embargo en 1982 ya no fue candidato por Murcia.

-Renuncié voluntariamente. Agradecí la propuesta pero me negué a continuar porque no quería saber nada de la situación a la que Hernández Ros estaba conduciendo al partido.

-¿Le afectaron aquellos años tan convulsos? [Me refiero a las defenestraciones internas de Hernández Ros y Carlos Collado]

-Ya no estaba yo por allí. Pero a Carlos le hicieron la jugada del siglo. Te agradecería que no dejaras de decir que por Carlos Collado tengo un gran respecto intelectual y moral, me parece que es una persona dignísima en todos los terrenos. Y también te pido que dejes constancia de mi afecto y amistad por Pepe Méndez y por Antonio Martínez Ovejero.

[Le aguardaba el presidente del Tribunal y se fue. Rápido. Diligente. Como hace treinta años. Cosa de los genes.]

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