Árabe, poeta y cartagenero

JOSÉ MONERRI
Calle Hazim Cartagena, en Ciudad Jardín. ::                             ANTONIO GIL / AGM/
Calle Hazim Cartagena, en Ciudad Jardín. :: ANTONIO GIL / AGM

El Patronato de los Juegos Florales Jacobeos anunció en la celebración de su XLIV edición que tuvo lugar el pasado viernes en la Casa del Pescador de Santa Lucía, con motivo del 800 aniversario del nacimiento de Hazim Al Qartayani en nuestra ciudad, con recitado de algunos versos en árabe y castellano, la apertura del año que conmemora tal efeméride. Y es que Cartagena tiene el honor de ser la patria chica de un hombre árabe y poeta. Y hasta le tiene dedicada una calle a virtud de acuerdo de la comisión permanente municipal celebrada el 24 de septiembre de 1986, calle que enlaza la de Trafalgar y Alfonso X el Sabio y que discurre paralela con las de Ramón y Cajal y Ricardo Codorniu. Cartagena puede presumir de que fue la ciudad en la que nació uno de los poetas arábigo-andaluces más importantes del siglo XIII.

Cartagena fue el lugar de nacimiento de Abul-l-Hasan al-Qartaynni en el año 608 de la hégira, 1211 de nuestra era, según señala Francisco García Albaladejo, en biografía en la que se apoya en el profesor Hábib Beldkodja, de Túnez, y en Emilio García Gómez.

El padre, Ibn al-Hasan al-Awsi, había llegado a Cartagena en 1194 procedente de Zaragoza, de donde fue originaria toda su familia. Al-Awsi era docto en jurisprudencia y literatura, y durante más de cuarenta años desempeñó en esta ciudad el alto cargo de cadí. En 632 de la hégira, 1234 de Jesucristo, falleció en Cartagena a los 78 años de edad. Házim fue creciendo entre Murcia y Cartagena. Aprendiendo el Corán, enseñado en la época por los lectores. Su padre era malekita. Pertenecía a esa escuela que fue para el Islam el medio de mantener su continuidad histórica, o, mejor dicho, su enlace con el período apostólico. Fue su propio padre quien le enseñó la 'Sunna' o Tradición.

Si Házim tiene por cuna Cartagena y es aquí donde se inicia en la vida intelectual, es en Murcia -la casi recién nacida en relación con Cartagena- el centro de sus estudios superiores inmediatos. En Murcia reside el maestro at-Tarasuni, reputado por sus vastos conocimientos de literatura, ciencias religiosas y medicina. Y allá marcha Házim con su bagaje lleno de ilusiones, a vivir y aprender en aquellos parajes donde los huertos lujuriantes y la sabiduría de sus hombres hacen de la ciudad el remanso espiritual e intelectual de El Andalus.

Expulsión por Andalucía

Sin embargo, la España islámica se sigue desangrando. Házim acaba de cumplir quince años y la emigración de los sabios musulmanes se ha iniciado ya. Las insurrecciones se suceden en todo El Andalus. Pero aún queda una esperanza. De entre los peñascales de Ricote surge otro oriundo de Zaragoza como Házim que se llama Ibn Hud. Con un puñado de murcianos comienza su expansión. Y hoy es Almería y mañana Granada y Málaga y Córdoba y Sevilla y en poco más de un año -dice Gaspar Remiro- casi toda España musulmana queda sometida al popular Ibn Hud. García Albaladejo, en su publicación de la Colección Almarjal, sostiene que esa es la suprema esperanza de los musulmanes españoles.

Házim, considerando su formación intelectual incompleta, es atraído por la gran figura del maestro as-Salubín, discípulo de Averroes. Y es entonces que deja nuestra tierra por Granada y por Sevilla. As-Salubín, descubre grandes aptitudes en Házim, y éste entusiasmado completa su cultura con el estudio de la filosofía griega de al-Farabi, Avicena y Averroes. Después, sobre 1242, vendrá el exilio a Marruecos y aunque allí la vida no era más estable que en España, el poeta cartagenero a consagrarse en veladas literarias. De Marruecos marcha a Túnez donde recita ante el rey hafsida Abu Zakariyya I. A la muerte de este rey le sucede su hijo al-Mustansir siendo encargado de redactar su acta de proclamación el murciano Ibn Sabín. Y es entonces cuando empiezan a brillar los intelectuales llegados de toda la España musulmana. Éstos contribuyeron a la difusión de las ciencias y de las letras. Y gracias a ellos fueron muchos los sabios y poetas tunecinos que pudieron acrecentar su nivel cultural.

Secretario de cancillería

Pese a las intrigas a que los emigrados vivían expuestos y a las calumnias, Házim, con su comportamiento y su sabiduría supo implantarse en la corte de al-Mustansir, ganar su confianza y llegar a ser secretario de la Cancillería de Túnez. Se impuso por su talento, dejó bien firme su autoridad en el dominio de la gramática, la prosodia y la retórica, publicando un libro y llegó a convertirse en uno de los grandes maestros de la vida intelectual de Túnez, donde logró un número muy importante de discípulos que después fueron sabios.

Habib Belkodja afirma que son muy escasas las noticias que se tienen de los últimos años de su vida pero que es indiscutible que siempre conservó su gran autoridad intelectual en Túnez, y uno de sus discípulos, llamado at-Tigani, manifestó: «Házim es el portaestandarte de los emigrados venidos de España».

Murió el 23 de noviembre de 1284. Coincidía aquella fecha con el 24 del mes de Ramadán del 684 de la hégira. Su obra poética fue grande y Emilio García Gómez, en el primer número de la revista Al-Andalus, editado en 1933, escribió: «Uno de los más importantes documentos que subsisten de la poesía arábigo andaluza del siglo XIII, es la qasida Mansura del Qartayanni». García Albaladejo dijo: «Quizá su última mirada traspuso el mar para diluirse aquí, en esta Cartagena de la que dejó dicho: Es un palacio de elevados muros, cuyo techo son las estrellas».

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