Luto por el alcalde de la participación

Fallece a los 77 años el médico José María Aroca, el primer regidor de Murcia elegido en las urnas en la democracia

MANUEL MADRIDMURCIA.
Luto por el alcalde de la participación

En los cuatro años que José María Aroca Ruiz-Funes fue alcalde de Murcia (1979-1983) su consigna fue abrir las puertas del Ayuntamiento a una ciudadanía ansiosa por pasar las páginas del franquismo y afianzar la Transición a la democracia. Su victoria fue ajustada.

Logró 13 concejales para el PSOE, frente a los 12 de UCD y los dos del Partido Comunista. Una alianza de izquierdas dio estabilidad a un mandato que marcó una forma de hacer política desde el consenso y la participación que ayer fue muy valorada durante su velatorio en el Tanatorio de Jesús de Murcia. Doctor en Medicina y ex presidente del Consejo Social de la UMU, José María Aroca Ruiz-Funes, sobrino del ministro republicano Mariano Ruiz-Funes, falleció el jueves en Murcia los 77 años. Hacía unos meses se había sometido a una operación de corazón y a otra de cataratas que, como comentaba con cierta queja a sus amigos y familiares, sólo le permitía ver los titulares de las noticias.

No fue un político profesional, de hecho evitó repetir como candidato para un segundo mandato. Aroca ya había pasado a la historia. Fue el primer alcalde de Murcia elegido en las urnas tras la dictadura. Sucedió a Clemente García y tuvo como compañeros de Gobierno a Francisco Artés (Hacienda), Aurelio Serrano (Personal), Juan González (Educación), Patricio Hernández (Juventud y Deportes), José Ruiz Sola (Obras y Jardines), José Peñalver (Urbanismo en pedanías), Juan Monreal (Urbanismo en la ciudad), José Manuel Garrido (Cultura), María del Carmen Lorente (Alcantarillado), Antonio Alemán (Vivienda, Patrimonio, Servicios Sociales y Bomberos), Francisco Solano Gambín (Policía Local), Enrique Cabezas (Plazas y Mercados). Los concejales del PC Pedro Antonio Ríos y José Luis López se ocuparon de Tráfico y Sanidad, respectivamente.

Fue, según contó ayer a 'La Verdad' Antonio Alemán, uno de sus compañeros en el Gobierno municipal -hoy secretario del Grupo Municipal Socialista-, quien arrancó los motores de un Ayuntamiento que por primera vez -«y de verdad»- abría las puertas a los vecinos. «La Administración funcionaba como el régimen y había que adaptar la Ley de Régimen Local de 1955 a la democracia y así se hizo». Aroca fue el promotor de los consejos municipales de Guarderías, Deportes, Educación, Cultura, Festejos y Sercicios Sociales. En ellos, los vecinos participaban con voz y voto con la misma validez que los concejales.

Con Aroca aumentó también el presupuesto municipal, gracias a las aportaciones del Estado; reguló la recaudación de impuestos; dotó de infraestructuras y servicios a las pedanías; impulsó la compra de suelo dotacional; convirtió la Gran Vía en una avenida de sentido único, decisión que a punto estuvo de provocar una rebelión social; construyó el pabellón Príncipe de Asturias; las plazas de abastos de Cabezo de Torres y La Alberca, y decenas de colegios, bibliotecas, viviendas y campos de fútbol, y revolucionó la cultura. «José María fue la persona más adecuada para aquellos momentos, ya que se entendía muy bien con todo el mundo. Esa era su virtud. Tenía gran sentido del humor y una pluma exquisita», apuntó Alemán.

Impuso casi como una obligación que los presupuestos se aprobaran por unanimidad y su trato con el portavoz de UCD, Adrián Ángel Viudes, era excelente. Aunque ejercía de alcalde, no descuidó la medicina, y siguió pasando consulta. «Tenía que comer. Es que al principio el cargo no era remunerado», alegaban sus compañeros de partido.

Cuentan que tras el golpe de Estado de Tejero -Aroca reunió a su equipo en La Glorieta para seguir los acontecimientos por la radio- el Pleno aprobó la concesión de una calle al general Gutiérrez Mellado, que acudió gustosamente a la inauguración con toda su familia. Aquel día de febrero de 1983 hasta nevó.

Antes de ser alcalde fue vicesecretario del Colegio Oficial de Médicos de Murcia en 1969. También ingresó en la Real Academia de Medicina de Murcia y, en 1975, presidió el Patronato de la Universidad de Murcia. También fue consejero del Ente Preautonómico. Le sustituyó el socialista Antonio Bódalo.

Su cuerpo será incinerado hoy a las 12 horas y por expreso deseo de su esposa, María Dolores, y de sus tres hijos no se oficiará responso.

El Ayuntamiento decretó ayer un día de luto oficial por su pérdida.

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