El ocaso de las torres de oficina

Los promotores se las ven y se las desean para sobrevivir tras caer un 35% el precio del metro cuadrado de alquiler en los tres años de la crisis

MMADRID@LAVERDAD.ESMURCIA.
Tres edificios exclusivos de Juan Carlos I. Torre Godoy, el primero de la era de cristal y hormigón; el esqueleto de Torre Invercón, y Torre Panorama, en venta.  ::                             NACHO GARCÍA/AGM/
Tres edificios exclusivos de Juan Carlos I. Torre Godoy, el primero de la era de cristal y hormigón; el esqueleto de Torre Invercón, y Torre Panorama, en venta. :: NACHO GARCÍA/AGM

La economía murciana crecía por encima de la media nacional, el número de empresas de servicios que se instalaban en el municipio era apabullante, el aumento de población era más que evidente y el turismo se fijaba en algo más que sol y playa. Al amparo del boom urbanístico, muchos pensaron que en Murcia cabía un Manhattan, o varios, y, como si hubiera prisa por subirse a la ola, la ciudad empezó a despuntar verticalmente con mini rascacielos de oficinas en Juan Carlos I, el símbolo de esta era de hormigón y cristal.

Otros enclaves de la ciudad, como Atalayas y Ronda Sur, empezaron a resultar atractivos para los inversores y los proyectos para construir torres exclusivas se acumularon en los despachos de la Gerencia de Urbanismo, que tramitaba con presteza cualquier solicitud. El mercado de oficinas explotó en Murcia y muchas empresas, buscando la exclusividad, trasladaron su sede de los entresuelos de viejos edificios del centro a estos nuevos gigantes diseñados por eminentes arquitectos y con amplios aparcamientos.

Tal fue la pujanza del sector que de los 65 proyectos presentados en la Región, 49 se localizaban en Murcia capital, que para el año 2012 capitalizaría más del 80% de la oferta disponible, según un informe del Instituto de Fomento. Muchos salieron adelante (Proconsa, Torre Guillén, Polaris Atalayas y Murano, Torre Mapfre, Azor, Inti, Marla Center...), pero más de la mitad se han quedado por el camino (Metropolis Empire, Zeppeling o Parque Empresarial Oeste, donde sólo se ha desarrollado el complejo comercial).

El hundimiento del sector en 2008 enganchó a varios promotores con las obras en marcha que hoy, en plena crisis, se las ven y se las desean para acabarlas -Tecón paralizó la estructura de Torre Norte, en Juan de Borbón, cuando iba por el forjado de la planta 13 de las 22 proyectadas- o, en su caso, para vender plantas completas o bien alquilar despachos a quien sea y como sea con tal de asomar la cabeza -Iberdrola Inmobiliaria inició a primeros de 2010 la comercialización de tres plantas de su sede de la Avenida de los Pinos-.

Pedro López, de López y Valiente, promotora de Torre Godoy -70 metros de altura-, en la carretera de Espinardo, reconoce que la oferta era excesiva. «Esto ha sido una bola de nieve que ha ido cayendo y, al final, nos ha arrastrado a todos». En su caso, da gracias de que pudieron vender las 19 plantas del edificio a tiempo. Hoy sólo gestionan el inmueble. «Nosotros fabricamos y vendemos, y entonces había demanda, pero el batacazo ha sido bestial». Torre Godoy colocó en el mercado 9.072 metros cuadrados de superficie en 2005, cotizándose por las nubes. El alquiler del metro cuadrado al mes llegó a cobrarse a 19 euros, una cifra astronómica, aunque digerible en aquella época como un disparate más.

Uno de los indicadores del ocaso del sector es la caída del 35% del precio medio del alquiler, de 14-15 euros a los actuales 8-9 euros. En las Torres JMC, también llamadas Torres Gemelas de Atalayas, el precio del metro cuadrado está en 10 euros. El promotor Jesús Mengual, propietario de la sociedad Construcciones y Alquileres Industriales, fue el más atrevido de todos. No se conformó con construir el edificio más alto de la ciudad, con 95 metros -ligeramente superior a la torre de la Catedral, de 92-, sino que lo hizo por partida doble. Las dos moles suman 20.000 metros cuadrados de superficie alquilable y sólo una de ellas, la Torre B, está en uso y cuenta entre sus clientes a la Entidad Pública del Transporte, a los juzgados de Menores números 1 y 2 y a la Fiscalía de Menores. «La otra me la reservo entera por si le interesa a algún organismo oficial».

Oficinas a bajo coste

Mengual se declara orgulloso y satisfecho de haber legado a la ciudad estos dos monumentales bloques de 22 plantas cada uno dotados con ascensores panorámicos, mil plazas de parking público y unas calidades y tecnología «fuera de serie». Para su construcción emplearon hormigones marinos como los de las plataformas petrolíferas y muros cortina como los rascacielos neoyorkinos. «No me arrepiento de haberlas levantado, al contrario, es un proyecto hecho con ilusiones».

El caso de la Torre Medi, diseñada por Francisco Sola e inaugurada por el presidente regional, Ramón Luis Valcárcel, puede considerarse paradigmático de la aciaga situación que atraviesa el sector, pues nunca ha llegado a estrenarse, salvo en 2007 para la presentación oficial de un número de la revista 'Catálogos de Arquitectura' que edita el Colegio Oficial de Arquitectos.

El edificio, promovido por la promotora Medi, está hoy en manos del Banco Pastor, que lo ha puesto a la venta y, además, rebautizado como Torre Panorama. Tiene 15 plantas y cada una cuenta con 100 metros cuadrados. «Nos ha llegado hace unos meses y estamos negociando con varios inversores, pero nos está costando venderla», dice Juan Cabrera, de General de Tierras y Edificaciones, promotora del Banco Pastor, quien asegura que, además de los nuevos edificios, la oferta de oficinas en Murcia no deja de aumentar por la gran cantidad de empresas que cierran. «Aunque el mercado va hacia abajo, en Murcia es un buen momento para encontrar oficinas a precios baratos».

En el 'skyline' de Juan Carlos I han irrumpido otros dos mastodontes: JC1, un complejo de oficinas de 18 plantas promovido por Intersa, donde es posible alquilar desde 9 euros el metro cuadrado -depende de la altura y de los metros (mínimo 150)-, que tiene como atractivo la parada del tranvía a escasos metros; y la Torre Invercón (15 plantas y 75 metros de altura), también llamada 'El Cohete' por su forma de pirámide invertida, donde se ha levantado el esqueleto, pero el promotor esperará a que vuelvan los tiempos de bonanza para acabarla.

Los últimos en incorporarse al mercado -y con optimismo- son los impulsores del área de negocios Plazarte, colindante con el barrio de El Ranero, que en enero empezarán a comercializar este complejo que tiene como estandarte una torre de cristal multicolor de 12 plantas, aunque ofrece también bajos comerciales y una plaza de ocio.

La promotora Pamai se ha instalado en dos plantas del inmueble y el resto se destinará a alquiler. «Ya está vendido el 65% del edificio y el otro 35% lo alquilaremos nosotros. Los colectivos que más demandan son abogados, empresas de formación y de servicios. Nosotros, como novedad, ofreceremos alquiler con opción de compra», avanza Javier Martínez, gerente de Plazarte, que también cuenta con una escuela infantil en funcionamiento, un edificio destinado a clínica oftalmológica y locales de restauración.

La deslocalización de empresas del centro de la ciudad a las zonas de negocios es la única esperanza para reflotar un sector que espera como agua bendita la aparición de inversores. «La oferta en Murcia es inmejorable. Tenemos excelentes ubicaciones, facilidades para aparcar y precios tirados, ¿qué más se puede pedir?», dicen los de Pamai.

La respuesta está en uno de los himnos de la movida que cantaban Teo Carralda y Germán Coppini: «Malos tiempos para la lírica...».

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