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'Suspiros de España', suspiros cartageneros

CARTAGENEROS EN EL CALLEJERO

'Suspiros de España', suspiros cartageneros

18.10.10 - 01:04 -
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'Suspiros de España' nació en Cartagena, sino también 'La gracia de Dios', obra del maestro Roig, y 'El Abanico', de Javaloyes. Pero, naturalmente, el maestro Antonio Álvarez Alonso es el que, con la primera de las composiciones proporcionó a Cartagena el honor de ser la cuna de una partitura que tan directamente entronca con nuestro país. Por este motivo, desde el 16 de febrero de 1966 el maestro cuenta con una calle a su nombre, que tiene su entrada por la de Alfonso XIII y el Puente del Bohío y salida por la de Mozart, en la barriada de San Cristóbal de Los Dolores.
También cuenta el maestro con un busto en la plaza del Rey y una placa en la plaza de San Sebastián, que recuerda que fue allí donde en el año 1902 se estrenó el universal pasodoble, que goza de la mundial preferencia.
Álvarez Alonso, popular pianista, compositor y director de compañías de zarzuelas de los últimos años del siglo XIX, nació en Martos (Jaén) el 11 de marzo de 1867 en el seno de una familia de la clase media. Sus padres se llamaron José y Virginia. Tuvo un hermano cuatro años mayor que él.
Antonio pronto empezó a destacar como un aventajado pianista dando conciertos por el territorio nacional, en alguno de los cuales alternó con Pablo Sarasate. Pero sobresalió con indudable éxito en la composición, como señala Alfredo García Segura.
Algunos de sus títulos son 'El gran visir', 'Fantasía morisca', 'Las niñas toreras', 'Siluetas madrileñas', 'La perra chica', 'Rey de oros' o 'Salud y suerte'. Otro tipo de obras fueron un cuarteto para cuerda titulado 'Las hormigas', el capricho 'Danza negra', la gabota 'Dulcinea' e infinidad de marchas, himnos, plegarias, pasacalles y pasodobles, como 'Los guapos' o 'Viva la Pepa'.
Olvido y fosa común
Pero es a Cartagena a la que corresponde el honor de haber sido la ciudad donde compuso la obra más representativa de su inspiración, 'Suspiros de España'.
En 1897 llegó dirigiendo una compañía de zarzuelas que representaba sus propias obras y de la que él era director de orquesta y empresario. La gira no debió de resultarle muy provechosa económicamente, porque aquí disolvió la «troupe» y el maestro, así como su hermano Manuel, que formaba parte de la orquesta, decidieron afincarse en Cartagena.
No fue ajena a la decisión de Antonio de quedarse aquí su situación matrimonial, que de hecho, aunque no lo fue nunca de derecho, era la de separación. Se decía que su esposa, Gumersinda del Río Ceballos, descendiente de una aristocrática y adinerada familia santanderina, era muy celosa, y ello fue también causa de la separación definitiva hecha realidad en Cartagena. Aquí el maestro vivió hasta su muerte el 21 de junio de 1903, a los 36 años, por una angina de pecho.
Era la madrugada y se encontraba solo en la casa de la calle del Carmen que tenía alquilada. No hay constancia de que su esposa asistiera al sepelio. Se pagaron dos pesetas como gastos de enterramiento en una fosa de tierra. Nadie debió de preocuparse por la conservación de la sepultura y, después de los seis años preceptivos, los restos mortales fueron depositados en una fosa común.
Álvarez Alonso formó a excelentes alumnos como la señorita Genoveva Martínez Rosique. Y creó un sexteto, con el que actuó en el Café La Marina y, en 1900, en el Café España, ambos en la calle Mayor. Allí creó con una peña de amigos, asiduos clientes de estos cafés, una especie de Sociedad de Conciertos para fomentar el gusto por la música seria. Y siguió escribiendo y componiendo sus más prestigiosas y celebradas partituras.
Los 'bartolillos'
El pasodoble por antonomasia, 'Suspiros de España', es un modelo de melodía elegante, sencilla, emotiva e inspirada que compuso en nuestra ciudad en 1902 aprovechando los descansos del sexteto con el que actuaba en el café-concierto España.
Fue en réplica al reto de la peña, que dudaba de que la inspiración llegara en cualquier momento, lugar y circunstancia.
El título surgió contemplando en el escaparate de una confitería unos «bartolillos» de crema llamados suspiros, según Alfredo García Segura. 'Suspiros de España' fue estrenado el día del Corpus Christi de 1902, frente a un florido altar en la plaza de San Sebastián, interpretado por la Música de Infantería de Marina. El director, Ramón Roig, escribió también en la ciudad otro pasodoble de fama internacional: 'La gracia de Dios'.
En el centenario de la composición , el Ayuntamiento celebró un concierto en el mismo sitio y puso en la esquina con la calle Honda una placa conmemorativa. No cabe duda de que a Cartagena se la puede denominar, con toda justicia, «la tierra del pasodoble».
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Vista de la calle Álvarez Alonso, en San Cristóbal. :: A. G. / AGM