Antioquío y Semillero, dos toros malditos

Pamplona. Antioquío cornea en 1980 a Vicente Risco, su segunda víctima. ::
                             MENA/DIARIO DE NAVARRA/
Pamplona. Antioquío cornea en 1980 a Vicente Risco, su segunda víctima. :: MENA/DIARIO DE NAVARRA

Si se tiene en cuenta que en toda la historia de los encierros de Pamplona han muerto 16 personas y que cada día lo corren entre mil y dos mil personas, terminar la vida en la carrera más famosa del mundo no es tan fácil. Pero el destino tiene sus trucos macabros. En dos ocasiones, un toro ha matado a dos personas.

La primera mañana negra de San Fermín tuvo lugar el 10 de julio en 1947. Un toro de Urquijo llevaba la parca en los pitones. Semillero prendió en la Estafeta a Casimiro Heredia, de 37 años, y lo hirió de muerte. El infierno no había terminado. En la plaza de toros, el joven navarro de 23 años Julián Zabalza recibió tres cornadas en el cuello. Murió desangrado en la enfermería.

Tres décadas después, un toro de Guardiola repetía el macabro récord. En la plaza del Ayuntamiento corneó a José Antonio Sánchez Navascués, de 26 años, y lo llevó prendido hasta la calle Mercaderes, donde lo soltó después de infligirle heridas fatales. Al llegar a la plaza, hizo carne de nuevo. Vicente Risco, de Orellana la Vieja, en Badajoz, recibió una cornada en el vientre -en la imagen- de la que no pudo recuperarse. La última víctima de la carrera de Pamplona fue Daniel Jimeno, de Alcalá de Henares, alcanzado en el cuello en 2009.

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