Cultura da luz verde a la declaración BIC del Calvario y a la tradición del rezo del Vía Crucis

La conservación afecta a todos los elementos que se utilizan en la procesión piadosa del Viernes Santo por la mañana

T. M. M.LORCA.
La ermita central del Calvario, el final del itinerario del Vía Crucis que parte desde la iglesia de San Francisco. ::                             SONIA M. LARIO / AGM/
La ermita central del Calvario, el final del itinerario del Vía Crucis que parte desde la iglesia de San Francisco. :: SONIA M. LARIO / AGM

El Calvario o el llamado Jerusalén lorquino entrará a formar parte del listado de Bienes de Interés Cultural (BIC). También lo hará la tradición del rezo del Vía Crucis con sus peculiaridades. La Consejería de Cultura ha dado luz verde a la incoación del procedimiento para la catalogación como tal de todo el entorno dentro de la categoría de lugar de interés etnográfico, tal y como lo contempla la ley de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia. De acuerdo con esta declaración, quedan en suspenso las licencias de obra que se puedan haber otorgado en la zona y sólo estará permitida su concesión con la correspondiente autorización de la Administración regional.

Los elementos que se protegen se dividen en tres grupos: inmuebles, muebles e inmateriales. Dentro de los inmuebles figuran las ermitas de las estaciones de la octava a la décimo cuarta, que están ubicadas dentro del área delimitada como de interés etnográfico. También se incluye en esta categoría la séptima estación, situada en la calle Segunda Caída.

Como elementos de protección dentro de la categoría de muebles, Cultura incluye los utilizados en el desarrollo de la práctica popular del Vía Crucis en la mañana del Viernes Santo. Estos son la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de Manuel Carrillo del siglo XX; la imagen de la Virgen de los Dolores, obra salzillesca del año 1800, aproximadamante; la imagen de San Juan Evangelista; las andas procesionales de cada una de las imágenes; la primitiva túnica bordada sobre terciopelo que viste el Cristo del Perdón (siglo XVII) y su correspondiente corona de espinas; y el estandarte del Cristo del Perdón, del año 1945.

Por último, el expediente considera bienes inmaterial para su protección, el rezo del Vía Crucis propiamente dicho, «realizado por los rezaores según la base del texto escrito por el capuchino José de Rafelbuñol (1728-1809). Fue compuesto y editado en la década de 1780, y enriquecido en Lorca con variantes y oraciones complementarias que se nutrían de una literatura de cordel que tuvo plena vigencia y aceptación en los siglos XVII y XIX».

Dice Cultura que «resulta fundamental para la completa interpretación del fenómeno el mantenimiento de las condiciones paisajísticas que justificaron la ubicación del Calvario. El rezo del Vía Crucis lorquino es un patrimonio inmaterial que se apoya en un relevante patrimonio, constituido tanto por los inmuebles de las ermitas conservadas, como por el itinerarios urbano, el paisaje del Monte Calvario, y los bienes muebles que la cofradía del Paso Morado utiliza en el cortejo piadoso que cada mañana de Viernes Santo realiza esta tradicional práctica piadosa».