La 'furia pictórica' de Pedro Flores

Cuadros López inicia la temporada con una antológica del pintor murciano

P. S.MURCIA.
Bodegón con frutas y flores./
Bodegón con frutas y flores.

Es una antológica muy variada sobre Pedro Flores la exposición con la que inicia la temporada en la sala de Cuadros López (San Pedro, 7). En ella podrán contemplarse desde obras que ya arrastran un reconocimiento tradicional, como 'El cojo de Yeste', a otras que son el reflejo más fiel de las estampas quijotescas o los momentos religiosos que el pintor murciano siempre quiso dejar, a lo largo de su vida, en una producción muy variada. La exposición también ofrece escenas taurinas, arlequines, bodegones, grabados, dibujos, autorretratos, paisajes de París… Entre esta variopinta colección se encuentra un retrato de Pedro Flores, de reducido tamaño, pero que es uno de los muchos que le hiciese su amigo y también pintor Antoni Clavé, en los años cuarenta. La exposición se inaugura a las ocho de esta tarde, y permanecerá abierta hasta finales de mes.

Dos de las obras expuestas, en las que más descaradamente aparece lo que podría definirse como la tragedia de la vida, son las tituladas 'Víctimas de la guerra' y 'Escarnio', que contienen tintes inéditos, en cuanto parece asomar otro Pedro Flores. Aunque no desaparece la brusquedad que siempre utilizó en la realización de su pintura, en estas obras, el uso del color y el sentimiento trágico adquieren unos matices insólitos.

En el catálogo editado, a propósito de esta antológica, Paco Flores Arroyuelo recuerda aquella primera y célebre exposición de Pedro Flores, junto a Garay y Gaya, en París, aunque el fin primordial del texto es evocar la atracción que el pintor siente por París y la permanencia definitiva que lo decide para residir en la capital francesa, donde captó su unión con «la pintura moderna, la pintura de su tiempo, aquella que había nacido sobre el andamiaje estructural del cubismo, y cuya irrupción iba quedando acomodad a unos días, que habían sido marcados con un antes y un después». Flores Arroyuelo habla, como ya entonces dijera Cristóbal Hall, «de una pintura bien hecha, con pasión y con furia».

Variedad

Para Pepe Carrión, director-propietario de la galería Cuadros López, iniciar la temporada con esta colección no supone una novedad extraordinaria, ya que la obra de Pedro Flores es , por suerte, suficientemente conocida; pero sí se trata de «un trabajo nada fácil, porque la pretensión ha sido mostrar una serie e cuadros del más auténtico y variado Pedro Flores; incluso, con la posibilidad de ofrecer alguna sorpresa, ya que hay obras que pienso que son totalmente desconocidas para el gran público. Además, se ha querido que la exposición en sí sea un modo de recordar a Pedro Flores, pintor al que, de cuando en cuando, hay que sacar a la luz, porque es un artista murciano de primera clase. Por esto, principalmente, hay cuadros que no están a la venta, pero que sirven como recordatorio de su figura artística». Carrión añade que gran parte del trabajo se la ha llevado el intento de recopilar un conjunto de cuadros, «con una variedad tan claramente expuesta, con la obra de un pintor que quiso y supo asimilar la pintura que entonces encontró en París, pero a la que siempre también quiso dar un impulso propio, un estilo personalísimo».

El porqué de la presencia del retrato que Antoni Clavé hizo a Pedro Flores, obedece, principalmente, al margen de que «nunca está de más conocer en cualquier exposición una buena obra de un pintor distinto», a la historia que Pedro Carrión, hijo de Pepe, incluye en el catálogo: Clavé y Flores se conocieron en el campo de refugiados de Argelès-sur- Mer, en 1939. «Entre ambos se inició una gran amistad. Este es uno de los muchos retratos que Clavé hizo de Flores, dos pintores que luego participaron en la exposición de artistas españoles de la Escuela de Paris, que se celebró celebrada en Praga, y en la que también participaron Bores, Oscar Domínguez, Joaquín Peinado , Baltasar Lobo y Picasso».

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