El museo más grande

El Paso Azul proyecta mostrar sus bordados en San Juan de Dios En el antiguo hospital, que anteriormente fue convento franciscano, se habilitarán 3.500 metros para exposición y conservación del patrimonio

P. W. R.LORCA.
El secretario general de la Hermandad de Labradores, Andrés Espinosa, en la puerta de rejas del carrerón de San Francisco. ::                             PACO ALONSO /                             AGM/
El secretario general de la Hermandad de Labradores, Andrés Espinosa, en la puerta de rejas del carrerón de San Francisco. :: PACO ALONSO / AGM

El Paso Azul proyecta el mayor museo de la ciudad en gran parte del espacio que ocupó el antiguo hospital San Juan de Dios, en lo que en su día fue el convento franciscano de San Francisco. El anuncio lo ha hecho el presidente de la Hermandad de Labradores, Paso Azul, José Antonio Ruiz, en declaraciones a 'La Verdad'. Ruiz, explicó que más de 3.500 metros cuadrados del antiguo hospital de San Juan de Dios ya pertenecen a la cofradía, por lo que se trabaja en la convocatoria de un concurso de ideas para la recuperación de esas dependencias en las que se situará el Museo de Bordados del Paso Azul.

«Es una vieja aspiración», señaló Ruiz, «del Paso Azul. El actual museo de bordados se nos había quedado pequeño, ya que se sitúa en la Casa del Paso. Nuestra intención es contar con amplias salas donde poder mostrar gran parte de nuestro patrimonio artístico, pero además, proyectamos contar con un espacio para poder llevar a cabo conferencias y también otra dependencia que pueda acoger exposiciones temporales», agregó Ruiz.

El carrerón de San Francisco, a partir de su magnífica cancela de hierro, las escaleras imperiales, el segundo claustro y tres de sus plantas serán rehabilitados para acoger el Museo del Paso Azul. «Ahora, hay que trabajar no sólo para encontrar la mejor idea para ejecutar la rehabilitación y su puesta en valor, sino para conseguir el dinero suficiente para acometer las obras», detalló el secretario del Paso Azul, Andrés Espinosa Carrasco.

El acceso al museo, según el secretario de la Hermandad de Labradores, se realizará por el carrerón de San Francisco. «El proyecto deberá llevar consigo la eliminación de barreras arquitectónicas. Hay que salvar el escalón de la puerta principal, pero también las escaleras imperiales».

Todo ello, será posible gracias a la colocación de rampas y de un ascensor. «A través de éste último se podrá llegar a las distintas alturas del edificio». El segundo claustro, el que se encuentra a continuación de la gruta de la Virgen de Lourdes será restaurado. «Está en muy malas condiciones. Unas zonas aparece con pintura, y en otras, se deja ver el ladrillo visto».

El conjunto está muy deteriorado, por lo que habrá que actuar con mayor intensidad en esa zona. Aunque todavía no se ha tomado una decisión, se estudia la posibilidad de poder cubrir la parte más alta, como sucede con el patio porticado del Palacio de Guevara en determinados momentos del año. «Es un patio de gran uso durante la Semana Santa. Aún no está decidido, pero quizás pueda hacerse».

A esta patio darán las ventanas de todas las salas del museo, por lo que la luz exterior llegará a todas ellas. «Es un edificio con muy buena iluminación, la que les aportan las numerosas y amplias ventanas. Algunas han sido cegadas, otras reducidas. Nuestra intención es recuperar el monumento en todo su esplendor y lo más semejante posible a su aspecto inicial», agregó.

Las salas de la tercera planta apenas pueden ser recorridas, ya que el tejado pende en algunas zonas de vigas de madera dañadas por la carcoma. «El agua de la lluvia se cuela, por lo que el suelo también está bastante deteriorado. Se ha clausurado, para evitar accidentes», señala Andrés Espinosa.

Además del museo, cuenta, se pretenden crear espacios acordes para el almacenamiento de los trajes de los personajes de la procesión azul. «El patrimonio de la cofradía es grande y precisamos de más espacio». El espacio expositorio también acogerá salas acordes para «poder celebrar conferencias y una sala de proyección dentro del museo».

Aún no hay fecha para el inicio de las obras, aunque de forma inmediata se quiere convocar el concurso de ideas para su rehabilitación. «Mantuvimos el día de la Serenata de la Virgen de los Dolores una reunión con el presidente de la Comunidad Autónoma, Ramón Luis Valcárcel y nos dio todo su apoyo para acometer el proyecto. Una vez conozcamos los costes de la puesta en valor y el plan de rehabilitación, pretendemos mantener un nuevo encuentro. En el transcurso del mismo ya podría firmarse el acuerdo o las bases de las decisiones futuras», admitió el presidente del Paso Azul.

Los primeros cálculos, según José Antonio Ruiz, llevan el presupuesto de restauración hasta los cuatro millones de euros. «Dos serían para consolidar las estructuras arquitectónicas del edificio, y los otros dos, para adecuar las instalaciones a las pretensiones que perseguimos».

En las salas del antiguo hospital San Juan de Dios también se habilitará un nuevo taller de bordados. «Queremos que las bordadoras puedan realizar su trabajo de forma cómoda y que el visitante que acuda al museo, pueda ver cómo realizan su labor diaria». Además, del museo de bordados, se pretende crear otro más donde se mostrarían las donaciones que los azules están realizando a la Fundación Paso Azul. «Hay cuadros, piezas únicas, que muchas familias azules están cediendo y que queremos que puedan ser contempladas por todos». Igualmente, se dispondrá de una sala para exposiciones de carácter nacional e incluso internacional. «Aspiramos a traernos grandes exposiciones itinerantes de museos importantes».

Entre las piezas que podrían contemplarse en el nuevo museo está el antiguo trono de la Santísima Virgen de los Dolores. «Está guardado en la Casa del Paso, pero pretendemos montarlo en una de las salas del museo y que todos los visitantes puedan verlo». Una biblioteca, con abundante información no sólo de la cofradía, ocupará otro de los espacios del recinto, además de dependencias para los mayordomos y asociadas. «Habrá espacio para el ocio y el tiempo libre de los azules».

El presidente del Paso Azul, también explicó que «no sólo pretendemos que sea el museo más grande, sino el de mayor importancia por las piezas que mostrará». Los orígenes del convento de San Francisco se remontan a la segunda mitad del siglo XVI. Sin embargo, las reformas posteriores en los siglos XVII y XVIII apenas han dejado rastro de su aspecto original. La iglesia de San Francisco, sede religiosa del Paso Azul, se construyó junto al convento de San Francisco a partir de 1561. En 1638 fue ampliada la nave principal elevando su altura. Además, se construyó también la torre campanario y se labró el segundo cuerpo de la portada. El retablo de la capilla mayor data de 1694.