Una cooperativa escolar termina su experiencia con beneficios

La iniciativa, para promover el espíritu emprendedor entre los estudiantes, se ha realizado en el IES Príncipe de Asturias

T. M. LORCA.
Varios de los alumnos con la profesora coordinadora junto al cartel de la empresa. ::                             PACO ALONSO / AGM/
Varios de los alumnos con la profesora coordinadora junto al cartel de la empresa. :: PACO ALONSO / AGM

Estaremos en crisis pero al espíritu emprendedor no hay quien lo pare. Así lo han demostrado un grupo de 23 alumnos de Enseñanza Secundaria, con edades entre 15 y 16 años, del instituto Príncipe de Asturias que acaban de culminar una experiencia piloto que ha terminado con beneficios económicos, modestos es verdad, y sobre todo, de tipo personal y formativo.

La profesora de Comercio y Marketing, Marina Sánchez, que ha sido la coordinadora del proyecto, explica que se trata de una experiencia que tiene su origen en una propuesta nacida en Asturias para promover entre los estudiantes el espíritu empresarial. «El instituto recogió la idea, la planteó a los alumnos de mi asignatura y se animó a participar».

Chicos y chicas se pusieron las pilas y, lo que es mejor, se infundieron el espíritu del trabajo en equipo, que les costó al principio lo suyo, y con toda la ilusión de sus pocos años crearon una cooperativa escolar con todas sus consecuencias. Un primer paso fue todo el proceso administrativo para dar forma a esa sociedad, darle un nombre que por cierto fue 'Pisando fuerte', y contactar con la cooperativa social que el proyecto, que era a nivel nacional les adjudicó.

Vistos los productos que esa cooperativa podía venderles y analizada la posibilidad de que ellos mismos fueran capaces de crear sus propia producción, prepararon el catálogo y, lo que más debate propició, la lista de precios de venta al público. Todo a través de sucesivas reuniones del que podríamos llamar consejo de administración de la cooperativa que tenía su sede en el propio centro docente.

La alumna que ha estado a cargo de la dirección del proyecto y encargada de su coordinación, Alejandra Gómez Piñero, reconoce que la experiencia «ha sido muy interesante para nosotros que somos todavía estudiantes. Nos ha permitido valorar muchas cosas, como es el trabajo, el significado del dinero, la opiniones del colectivo. También, aprender de los fracasos, porque tomábamos decisiones que después se demostraban equivocadas y había que rectificar».

El capital social inicial fue de diez euros cada uno, pero necesitaban igualmente contar con un préstamo, porque era condición trabajar a crédito, que por valor de 300 euros les otorgó una entidad de ahorro. Este préstamo, que en la práctica apenas tuvieron que utilizar porque se las ingeniaron para montar mercadillos que les produjeran ingresos, ya está liquidado, al igual que se ha hecho con la cooperativa que sólo tenía un curso de actividad.

El balance final les ha proporcionado unos beneficios netos en torno a los 150 euros, lo que pone de manifiesto que se trataba de una empresa rentable que les ha servido de experiencia para comprobar, aunque todavía tienen unos años por delante para enfrentarse al mercado laboral, que ser emprendedor puede suponer una salida interesante en el futuro.

Alejandra resalta que «teníamos que buscar originalidad en lo que pretendíamos vender y ponernos de acuerdo en aspectos fundamentales como la elección de los productos, sus precios y la búsqueda del lugar en que ofrecerlos al público, aunque ya sabíamos que el final sería participar en un mercadillo en Murcia, con los otros institutos participantes en el programa».

El director del Príncipe de Asturias, Juan Ferrando, se muestra crítico con la escasa promoción que de ese mercadillo dio la Consejería de Educación, Formación y Empleo que junto con la de Universidad, Empresa e Investigación, eran patrocinadores del proyecto.

La directora del proyecto, Alejandra Gómez, destacó como productos que mayor éxito han tenido en su negocio «los masajeadores de cabeza y espalda y el paté al vino tinto de la Rioja». Termina el curso y han echado el cierre, pero quien sabe si tenemos aquí a unos empresarios del mañana.