«La tele había hecho mucho daño al misterio»

Iker Jiménez dirige 'Cuarto milenio'. El único programa de Cuatro que se mantiene en antena desde que nació la cadena cumple 200 emisiones

DANIEL ROLDÁN
Iker Jiménez es el padre del programa más veterano de Cuatro./
Iker Jiménez es el padre del programa más veterano de Cuatro.

Iker Jiménez está feliz. El pasado domingo, 'Cuarto milenio' superó la barrera de los 200 programas, algo inédito para un espacio que se dedica al mundo del misterio. El motivo de esta inalterable permanencia en la noche dominical de Cuatro (arranca sobre la medianoche) se debe a la fidelidad de sus espectadores. Jiménez promete más misterios. Si le dejan, claro.

-Acaba de cumplir 200 programas. ¿Un milagro en la televisión actual?

-Eso sí que es un misterio en la tele de hoy en día, donde todo va muy rápido. Que hayamos cumplido todos esos programas se debe al apoyo de la gente. Hemos recibido el cariño del público.

-¿Qué es lo más complicado?

-La diferencia respecto a otros programas de contenido político o deportivo es que en esos campos siempre están pasando cosas, tienes argumentos. Nosotros tenemos que elaborar los contenidos con leyendas, investigaciones arqueológicas, historia o criminología. Es mucha labor de archivo. En estos doscientos programas se han emitido mil reportajes y hemos realizado tres mil entrevistas. 'Cuarto milenio' es una cosa única en el mundo y compaginarlo con el programa de la radio (en la cadena Ser, las madrugadas del domingo) no es sencillo. Lo que pasa es que hacemos lo que nos gusta.

-¿De qué se siente más orgulloso?

-De varias cosas. En primer lugar, la tele había hecho mucho daño al misterio en general porque lo trataba como un producto marginal, casi insultando la inteligencia del espectador. Había tenido muchas ofertas de televisión antes de desembarcar en Cuatro hace cinco años, pero no estaba convencido de que se hicieran bien las cosas, que no fueran debates delirantes. Llegaría el momento de hacer un programa como nosotros queríamos. Y en Cuatro lo hemos conseguido. Por ejemplo, un total de 260 científicos han pasado por 'Cuarto milenio'. Hacer que gente importante, como premios Príncipe de Asturias, hablen de cosas que son misteriosas y que forman parte de su trabajo, ha sido un gran reto. No tenían ningún temor en venir al programa.

-¿Guarda especial recuerdo de algún programa en concreto?

-Tal vez el programa del que estoy más orgulloso es uno especial, casi monográfico, en el que pasamos ocho meses bajo tierra buscando los secretos de la prehistoria española y francesa. Fue una aventura maravillosa estar con los principales expertos en ese mundo. La lección que aprendí es que cuanto más importante es el científico, más abierto de mente es.

Sin videntes y con escalofríos.

-¿El espectador se percata de la seriedad con la que se tratan los temas?

-Claro. No puedes llevar a científicos para que el discurso sea aburrido y lejano al público. Además, te voy a decir una cosa: jamás ha habido en 'Cuarto Milenio' un vidente o un taorista. Esto demuestra que estos temas, que son tan amplios, interesan al público y no tienen un rango menor.

-¿Le sorprende que haya tantos seguidores del misterio?

-La gente tiene ganas de saber más de arqueología, ciencia o investigación. Además, nosotros no damos lecciones de nada, sino que mostramos cosas. Somos curiosos.

-¿Esa curiosidad da para otros 200 programas?

-Espero que sí. La tele está en un punto de muchos cambios y las audiencias de antes son ahora imposibles. No niego que estamos sorprendidos de que el programa aguante el tirón de forma increíble. En muchas ocasiones es líder en su franja horaria y esto es una cosa casi milagrosa. Hay historias para estar mucho más tiempo y, si no, nos quedaremos con la satisfacción de haber roto una lanza por unos temas que han sido maltratados socialmente.

-Cuatro les ha dado mucha cancha.

-Los movimientos de la televisión son complicados con tanto cambio. Empezamos en noviembre de 2005. Y somos el único programa de Cuatro que queda de la primera semana de emisiones. Ése es el éxito de verdad. 'Cuarto milenio' era un experimento pero la filosofía sigue siendo la misma: pasarlo bien y tener algún escalofrío de vez en cuando.