El hombre que no pintaba palomas

366 dibujos de José María Párraga se exponen en el Museo Regional de Arte Moderno y el Museo Teatro Romano de Cartagena

GONTZAL DÍEZMURCIA.
José María Párraga realizando un boceto en una calle de Murcia. Sus dibujos se muestran ahora en Cartagena, en una exposición vital e íntima. ::                             LV/
José María Párraga realizando un boceto en una calle de Murcia. Sus dibujos se muestran ahora en Cartagena, en una exposición vital e íntima. :: LV

No, José María Párraga no pintaba palomas, las cebaba, las alimentaba, las cobijaba con colores y papeles. Es otra actitud. Párraga, el pintor de Alumbres, se murió, en abril de 1997, con una corbata de girasoles de Van Gogh. Es otra actitud. Párraga paseaba. Yo nunca le vi pintar. No hacía falta. Le vi pasear por aquí y por allá, entrar y salir. Es otra actitud. Párraga hablaba y te invitaba a café con leche. A mí no me gusta el café con leche, pero es otra actitud. Párraga era un paisaje y esa sí que es otra firme actitud porque los paisajes nos pertenecen a todos.

Párraga (nació en un refugio durante la Guerra Civil) es un tiempo, pero no una nostalgia; una época, pero no una tristeza. Párraga era una forma de estar, de preguntar, de curiosear y de pintar y, sobre todo, de mirar; y eso es un talante para el que hay que tener talento. Gran idea fue poner a un centro de arte su nombre, aunque ahora quien lo nombra no sepa a quien nombra. Párraga tiene nombre de escuela pública. Era el pintor, amigo de pintores (insólita cualidad), que afirmaba: «La vanidad es un pecado». El pintor que dijo: «Yo quiero comunicar mi soledad porque el hombre está siempre solo, en mayor o menor medida. Comunicando, a través de la pintura, mi soledad, ya establezco comunicación y me encuentro menos solo».

Se murió José María Párraga, no quedan actitudes como la de Párraga, el peatón pintor, el pintor ciudadano. El mundo no es mejor ni peor, es distinto (y, sin duda, mucho más aburrido).

Se reúnen ahora 366 dibujos de Párraga en Cartagena, hasta el 29 de agosto, en el Museo Regional de Arte Moderno (Muram) y en la sala de exposiciones temporales del Museo Teatro Romano. Dibujos que forman parte de la colección Ceutimagina (más de 1.200 obras de artistas murcianos, nacionales e internacionales), que fue adquirida por la Comunidad en 2008. Con esta iniciativa (recursos propios en tiempo de crisis) comienza una serie de exposiciones en las que se darán a conocer al público las obras adscritas al Fondo de Arte de la Región de Murcia. Una exposición que ha sido felizmente definida como un «nuevo encuentro».

¿Qué dibujaba Párraga? Todo. El mundo, comenzando por lo más cercano. Dibujar era para él algo más que una obsesión, era una forma de equilibro. Apuntes y bocetos. Papel a Papel. Párrafo a Párraga y Párraga a párrafo. Un vocabulario personal, una caligrafía espontánea, intensa, continua. Más que dibujar, Párraga respiraba. Pintaba para andar, para pensar, para entender, para asombrarse, para interpretar y reinterpretar, para curiosear, para comer... como si se tratase de una biografía de tinta que más que narrar una existencia da cuenta de sus asombros y recovecos. Una forma de garabatear la vida. Son los ojos de Párraga lo que está en sus dibujos. Manos grandes, miradas de pasmo casi infantil, pájaros bohemios y bonachones, juglares sonámbulos, matronas, mujeres rotundas, nazarenos, rostros anónimos, un caballo de copas.

Esta colección de trozos de vida devuelve la luz al Párraga más libre, rotundo y afable, al Párraga que se levanta, con una gran estatura, sobre la provincia y sus mezquindades.

¿Cuántos dibujos realizó Párraga? Nadie lo sabe. Miles. Bocanadas de apuntes. Vida y arte sin costurones.

Incansable pintor que no pintaba palomas.