A la cola en energía verde

«La Región es una de las comunidades más desprovistas por el pobre desarrollo de su red energética», avisa Red Eléctrica. Murcia aprovecha poco la fuerza eólica, pero despunta en instalaciones solares

DANIEL LEGUINAMADRID.
Molinos de viento en La Unión. ::                             J. M. RODRÍGUEZ / AGM/
Molinos de viento en La Unión. :: J. M. RODRÍGUEZ / AGM

El desbocado desarrollo urbanístico que la Región ha experimentado en los últimos diez años no ha ido parejo a las necesidades energéticas de la zona. Murcia se sitúa en el furgón de cola en lo que a producción de energía se refiere y tiene que 'tirar', sobre todo, de la que se genera en la Comunidad Valenciana para no quedarse a oscuras. Las centrales eléctricas de ciclo combinado (gas y vapor) de El Fangal, Cartagena y Escombreras -ésta última también cuenta con una de fuel- no son suficientes para cubrir el aumento de la demanda generado a la sombra del ladrillo. Según Red Eléctrica, empresa encargada del transporte y control del sistema eléctrico nacional, «la Región de Murcia es una de las comunidades más desprovistas en caso de problemas debido al pobre desarrollo de su red energética».

Sin embargo, pese a la mayor posibilidad de sufrir apagones que en otras zonas de España, la gran asignatura pendiente de la Región es su escasa apuesta por las energías renovables y respetuosas con el medio ambiente. La Comunidad genera poca energía eólica. Dispone de una potencia de 140 megavatios en los seis parques eólicos instalados en el Altiplano, propiedad de Iberdrola Renovables tras hacerse recientemente con el 100% de las acciones del grupo Energías Renovables de la Región de Murcia (ERRM), adquiridas a Cajamurcia y un grupo de empresas locales, entre las que destaca el Grupo Fuertes.

La producción anual eólica de Murcia equivale, aproximadamente, al consumo eléctrico de unas 200.000 personas, y evita la emisión de 127.000 toneladas anuales de CO2 a la atmósfera. Galicia (3.043 megavatios), Castilla y León (3.142) y Castilla-La Mancha (3.335) lideran la producción de energía eólica en el país, según datos de Red Eléctrica Española, una tendencia que gana enteros año tras año con el Protocolo de Kioto para reducir los gases contaminantes, responsables de la destrucción de la capa de ozono y del 'efecto invernadero', como telón de fondo. Sin ir más lejos, Luis Atienza, presidente de Red Eléctrica, destacó ayer la necesidad de redoblar la apuesta en las renovables para mejorar la sostenibilidad del modelo energético y «reducir las emisiones a la atmósfera».

Murcia presenta mejores datos en energía solar. Con 280 instalaciones solares fotovoltaicas, se sitúa entre los primeros lugares del ranking autonómico, que encabeza Castilla-La Mancha con 791 instalaciones. Le siguen Andalucía, Castilla y León, Extremadura y Murcia.

Ciclo combinado

Las centrales eléctricas de ciclo combinado y fuel, consideradas las más económicas y rentables, son altamente contaminantes porque utilizan combustibles fósiles que emiten gases de 'efecto invernadero' a la atmósfera, así como dióxidos y sulfuros, causantes de la 'lluvia ácida'. La central térmica de fuel de Sabón (Galicia) fue la primera víctima española de Kioto, que obligó en el 2004 a Unión Fenosa, propietaria de la planta, a desmantelarla en un plazo de diez años por su alto potencial contaminante.

A pesar de que nadie pone ya en duda que las energías no contaminantes son el futuro, la construcción de un parque eólico, una planta hidráulica o una central solar es, casi siempre, un camino lleno de obstáculos. Los enfrentamientos o la falta de sintonía entre las autonomías y el Ministerio de Medio Ambiente han echado por tierra decenas de proyectos en los últimos años, y cuando las partes llegan a un acuerdo, algo que sucede en contadas ocasiones, la lenta burocracia española se 'encarga' de retrasar el proyecto: «Hemos tenido casos de más de dos años de demora», aclara Carlos Collantes, director general de Transporte de Red Eléctrica.

Tras estudiar la posible viabilidad del plan y presentarlo al Ministerio, éste hace un estudio de evaluación ambiental que después debe pasar por una comisión de Industria. Si supera con éxito estos 'exámenes', es turno del Consejo de Ministros para dar luz verde o echarlo atrás en el caso de que existan alegaciones de comunidades autónomas, provincias o incluso municipios, por lo que este tipo de proyectos pueden llegar a eternizarse y saltar de legislatura en legislatura. Los intereses políticos y las rencillas partidistas están a la orden del día en este tipo de cuestiones: «El proceso legal y administrativo es largo y complejo, y nos encontramos con muchas trabas que sólo perjudican al desarrollo energético del país», denuncia Collantes.

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