Un jubilado lucha en solitario contra el deterioro del castillo de la Atalaya

«Los accesos son muy malos y falta vigilancia», dice Juan Vidal, que reclama la recuperación de la fortificación para uso turístico

FINA GIMÉNEZ| CARTAGENA.
Juan Vidal en el Barrio de la Concepción, con el fuerte detrás. ::                                                        A. GIL/
Juan Vidal en el Barrio de la Concepción, con el fuerte detrás. :: A. GIL

Seis castillos estratégicamente construidos en los montes durante el siglo XVIII protegieron la bahía de Cartagena de las invasiones del enemigo. Esos mismo castillos, siglos después se encuentran abandonados. La historia de las fortificaciones y baterías de Cartagena llena páginas de libros de historia. Una historia que es la de todos los cartageneros.

Para Juan Vidal, el castillo de la Atalaya representa su infancia. Vivió su niñez y adolescencia al pie de esta fortificación construida durante el reinado de Carlos III. Ideada por el ingeniero militar Pedro Martín Zermeño, está construido sobre el monte Atalaya, en el Barrio de la Concepción.

Ahora, este jubilado amante de la historia militar ha emprendido una cruzada particular en defensa del castillo de la Atalaya. Su lucha tiene como objetivo la conservación de esta fortaleza para que no se deteriore con los años.

«Los accesos son muy malos, están llenos de maleza, y necesita más vigilancia para frenar los robos», dice Vidal, que pide medidas para recuperar el castillo con fines turísticos.

Para conseguirlo, Juan quiere reunir a los vecinos del Barrio de la Concepción para crear una asociación de amigos de la Atalaya y defender lo que considera que «es el castillo del barrio, el que ha protegido la Algameca con sus cañones».

De momento sus ilusiones son inmensas, pero sus medios escasos. Aun así, no quiere dejar que el castillo donde ha pasado momentos inolvidables termine desmoronado. «Muchas personas suben hasta la fortaleza para hacer deporte, sin importarle el patrimonio artístico y cultural que representa», se lamenta. Por esto pide que se tenga en cuenta el edificio y se adecue para poder visitarlo.

«Cuando estás arriba puedes disfrutar de unas maravillosas vistas de la bahía de Cartagena y hasta del Mar Menor», explica Juan.

Este jubilado continua subiendo al castillo de la Atalaya con asiduidad para recordar aquellos días, que de niño, accedía a su interior con unos amigos y hacían compañía a los últimos cuatro militares que quedaban de guardia, allá por 1950.

Vidal ya se ha dirigido al Ayuntamiento de Cartagena y al consejero de Cultura, Pedro Alberto Cruz, para advertirles de la situación de deterioro del castillo y animar a las Administraciones a que lo recuperen con fines turísticos. De momento, nadie le ha respondido.

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