«Mis obras son un trabajo de investigación sobre la luz y el color»Carlos Pardo Pintor

PEDRO SOLER

Tuvo como maestros a su abuelo -el pintor y carrozista Carlos Gómez- y a su padre -el escultor Pedro Pardo-. En sus respectivos talleres fue aprendiendo a modelar, a utilizar los pinceles y a todo aquello que se relaciona con su vida artística. «Esta es mi escuela», afirma con orgullo. Hace veinte años decidió que su futuro era la pintura y en ella sigue, aferrado a sus modos de ver las cosas, pero también sometido a una evolución que acepta como algo natural. Es Carlos Pardo, quien actualmente presenta en la galería Cuadros López una exposición de bodegones y paisajes.

- ¿Le dio por pintar por seguir la tradición o porque de verdad le atrae la pintura?.

- Yo siempre he sido una persona muy rebelde. De alguna forma, he querido huir de seguir la tradición familiar. Lo que sucede es que desde mi niñez he tenido muchas ganas de pintar, aunque también haya aprendido a hacer escultura. Quizá la pérdida de mi abuelo y de mi padre fue lo que me impulsó a trabajar, pero bajo mis propios conceptos.

- Es una decisión arriesgada.

- Posiblemente, sí, pero antes consulté con algunos maestros, que vieron y obra y me animaron a seguir adelante. Y así, hasta ahora.

- ¿Recuerda aquellos momentos?

- Uno de los grandes referentes en la pintura actual es para mí José Luis Cacho, a pesar de que él sigue un camino abstracto y yo uno figurativo. La primera vez que le enseñé un cuadro me dijo que siguiera pintado, porque tenía la paleta como mi abuelo. También me preguntó qué hacía una piedra pintada en medio del cuadro, que estaba muy mal. Y me aconsejó que, si alguna cosa no interesa o hace feo un cuadro, es preciso eliminarla.

- ¿Cómo definiría su pintura?

- Creo que es mi obra es un trabajo constante de investigación sobre la luz y el color, pero también sobre la composición, porque me gusta mucho la arquitectura y la escultura. Para mí, lo que podríamos definir como el andamio del cuadro es muy importante, sobre todo en los bodegones o en composiciones más grandes.

- ¿Son los bodegones una novedad para usted?

- Me ha gustado siempre hacer de todo, pero, de un modo más directo, obedecen a que quise adentrarme más en el mundo de los colores, huyendo de los grises, que siempre he utilizado más en los paisajes.

- ¿Le cuesta mucho resolver algún problema concreto?

- Creo puedo solucionar todo lo que me proponga aunque, por supuesto, hay obras que me cuestan más. Pero todo es cuestión de dedicarle más horas de trabajo. Pienso que es lo que le sucede a cualquier pintor. Me siento cómodo en todos los ambientes.

- En las obras presentes en la exposición también hay presentes algunas figuras.

- Es que siempre me ha gustado el retrato y, de hecho, lo he trabajado. Últimamente estoy más dedicado a pintar figuras, a las que intento llevar el color del bodegón. Incluso quiero integrar la figura en el bodegón. Creo que es conveniente ir cambiando, para no encerrarse en lo mismo.

- ¿Tiene miedo a algo, cuando se enfrenta a un cuadro?

- Pienso que el miedo siempre está, porque uno cree que el cuadro te va a poder. Se trata de una lucha constante, por lo que hay que intentar terminarlo, que es el mejor modo de darse cuenta de que han podido tú más que él.

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