La calle del Alto tuvo nombre de ministro

La calle del Alto, una de las típicas de Cartagena, que tenía su inicio en la calle de San Diego y plaza de la Merced para terminar en la calle de la Linterna

JOSÉ MONERRI
Calle del Alto, con la plaza del Lago al fondo. ::                             ANTONIO GIL / AGM/
Calle del Alto, con la plaza del Lago al fondo. :: ANTONIO GIL / AGM

La calle del Alto, una de las típicas de Cartagena, que tenía su inicio en la calle de San Diego y plaza de la Merced para terminar en la calle de la Linterna, desembocando en ella la de Antiguones y que atraviesa la de Don Matías y en la que nace la de La Lagueneta, ha experimentado una transformación con motivo de la puesta en marcha del llamado Barrio Universitario. Lo mismo que le ha ocurrido a la calle del Ángel, entre las cuales existe ahora el Paseo de José Hierro.

Pero esta calle tiene una curiosa historia. Se tiene conocimiento de que a finales del siglo XVII había ya algunos edificios en esta calle que no era más que una pronunciada cuesta que el Concejo se encargó de suavizar a medida que se levantaban en ella casas para viviendas, y en una de ellas nació doña María del Arto, que casó con un berberisco apellidado Solimán, siendo antes bautizado solemnemente en la iglesia del convento de San Diego. De la esposa de este nuevo cristiano tomó la calle el nombre del Arto, y luego Alto.

Sin embargo, en esta calle nació el 4 de diciembre de 1827 Salvador Albacete. Y el Ayuntamiento, en acuerdo del Cabildo celebrado el 9 de agosto de 1890 dio su nombre a esta vía urbana.

Salvador Albacete, en sus primeros años, como señala Federico Casal, emprendió la carrera de Marina, sirviendo en el Cuerpo Administrativo de la Armada más de quince años, durante cuyo tiempo desempeñó entre otros destinos el de oficial de la dotación del vapor de guerra 'León'.

Pero Salvador Albacete comprendió que esa no era su vocación y se dedicó al estudio del Derecho alcanzando la licenciatura. Como jurista demostró excelentes cualidades y con su talento y conocimientos se hizo acreedor a desempeñar bien pronto los cargos de Oficial primero y Oficial mayor del Consejo Real y luego del Consejo de Estado, por el tiempo de siete años, siendo desde 1863 a 1868 jefe de sección, Director de Hacienda y Subsecretario de Ultramar. Poco después pasó a ocupar la Secretaría de la Inteligencia General de la Real Casa y Patrimonio, cargo que dejó en virtud de los acontecimientos de septiembre del año 1868, y al advenimiento de la restauración en enero de 1875 fue nombrado Fiscal del Consejo de Estado y después consejero, y más tarde Fiscal del Tribunal Supremo, hasta que en 1879, habiendo sido encargado de formar ministerio el general Martínez Campos, le confirió la cartera de Ultramar.

Vida política intensa

Con respecto a su vida política, Federico Casal escribe que en todos los partidos vieron siempre el carácter recto, imparcial, inflexible del hombre de vastos conocimientos administrativos, y tuvo la honra de verse solicitado hasta por aquellos que militaban en bando contrario, y a los cuales sirvió en bien de los intereses del país sin por ello haber renunciado nunca a sus ideales políticos. Tal sucedió en 1881, cuando el gabinete presidido por Sagasta, haciendo justicia a sus méritos, le dio la presidencia de la Comisión encargada de negociar el tratado comercial entre España y Francia, que fue por sus beneficiosos resultados un indiscutible título de gloria y un alto motivo de patria gratitud para Salvador Albacete.

Hay que reseñar, para que los hechos resplandezcan en todo su valor, que el ilustre cartagenero en tanto actuaba en cuestiones tan difíciles y complicadas, consagraba también su talento y actividad al desempeño de sus múltiples cargos de vicepresidente de la Junta de Aranceles y Valoraciones, Individuo de la Comisión de Códigos y representante de la nación en el Palacio de las Cortes, de todo lo cual se desprende la fortaleza de su espíritu y la riqueza científica de su inteligencia.

Fue brillante la ejecutoria profesional y política de Salvador Albacete y Albert que estuvo en posesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica, Gran Cruz de Carlos III, Comendador de número de Carlos III, Caballero de la Espuela de Oro, Académico electo de la de Ciencias Morales y Políticas, Gran Cruz de la Legión de Honor, Medalla de Italia y Gentilhombre de Cámara de Su Majestad. Fue también diputado y senador. Fiscal del Tribunal Supremo y ministro de Ultramar, así como Gobernador del Banco de España.

Salvador Albacete y Albert falleció en Madrid el 4 de agosto de 1890, como se recoge en su biografía publicada por Luis Rubio Macanás en la revista "Cartagena Artística, Ciencias, Arte y Literatura", en su número del 2 de mayo de 1891.

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