«No voy a permitir ninguna falta de respeto al ciudadano»

El nuevo responsable de los agentes municipales cuenta por qué compitió por el puesto, explica sus prioridades y habla de sus primeras decisiones

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ JAGONZALEZ@LAVERDAD.ESCARTAGENA.
Manuel Asensio, en su despacho del Parque de Seguridad, durante la entrevista con 'La Verdad' el pasado miércoles. :: J. M. RODRÍGUEZ /                             AGM/
Manuel Asensio, en su despacho del Parque de Seguridad, durante la entrevista con 'La Verdad' el pasado miércoles. :: J. M. RODRÍGUEZ / AGM

Lleva apenas tres semanas ejerciendo de forma oficial un cargo para el que se horneó durante nueve meses de prácticas. En realidad, ya ha hecho muchos cambios y, según admite, algunos «radicales». Confiesa que de pequeño soñaba con ser agente y llegar alto, y que lleva con naturalidad que le llamen «jefe» porque él respeta al máximo la jerarquía y depende de la alcaldesa, a la que llama «jefa máxima». Con 49 años, y tras veintinueve de ascender hasta sargento, el cartagenero Manuel Asensio Montilla ha relevado en el cargo a Antonio García Ruiz, que llevaba a su vez más de dos décadas en el puesto y a quien no duda en elogiar.

- Por lo que veo, no ha perdido el tiempo. Supongo que tampoco le gustará que le hagan perderlo.

- Cada uno se encauza su vida como quiere. Yo no soy ni más ni menos que nadie. Simplemente, tengo una filosofía de vida.

- ¿Cuál es?

- Bueno, cada uno se siente útil como quiere. Yo intento dar de mí lo más y lo mejor con mi familia, mis amigos, el trabajo... Esa es mi filosofía de vida. Pero, vamos, no me considero ninguna persona especial.

-¿Le llaman ya 'jefe'?

- Sí. No habido ningún problema en ese sentido. La plantilla tiene muy asumido el rol de cada uno. Además, todos somos conscientes de que nos regula una normativa en la cual principios como el de jerarquía son valores en alza y están ahí. Somos un cuerpo jerarquizado. No ha habido nunca ningún problema. Afortunadamente, y esto sí quiero remarcarlo, porque es digno de reconocer, he tenido la aceptación de antiguos jefes míos que han sabido asumir el cambio.

- En de su concepto y en su proyecto de jefatura, ¿qué lugar ocupa la jerarquía en relación con otros valores y cuáles son éstos?

- Siempre intento plantear el trabajo desde tres perspectivas: primero desde el respeto, tanto al ciudadano como a todos los miembros de nuestra organización y a uno mismo para ser consciente de la importancia de nuestro trabajo; segundo desde la profesionalidad, en cuanto a que debemos estar preparados técnicamente en la dispersa normativa que regula nuestras funciones y también desde el punto de vista físico; y tercero desde el propio valor del trabajo, porque debemos mostrar desde la firmeza que es útil y necesario. La firmeza no está reñida con la educación y el respeto, pero es necesaria ante labores ingratas a las que nos obliga la ley como poner multas.

- Permítame darle la vuelta al argumento. Es de dominio público el malestar ciudadano por ciertas actitudes irrespetuosas e incluso chulescas de algunos agentes. Hace unos días, presencié cómo antes de una visita oficial de la alcaldesa a la iglesia de la Caridad un policía echó de la puerta a un hombre mayor, indigente, con muy mal tono y diciéndole: «¡Vete ahora mismo, y no quiere verte más por aquí». ¿Le parece aceptable?

- No. Estamos trabajando en mejoras estas cuestiones. Toda la plantilla ha pasado por cursos obligatorios de habilidades sociales, donde se incide muchísimo en el respeto ante determinadas situaciones y en la atención al ciudadano. No es, desde luego, asumible que faltemos el respeto a nadie sea de la escala social que sea. Esta jefatura no admite ningún tipo de discriminación. Desconozco el caso concreto, pero la mendicidad es una práctica que nuestra ordenanza no permite. Hay que encauzar a estas personas a través de Servicios Sociales y se les está ayudando, pero sin perjuicio de que hay conductas penalmente reprobables como ejercer la mendicidad con menores o con personas discapacitadas. En ese caso, la respuesta nuestra es también instruir diligencias penales.

- Habrá situaciones perseguibles penalmente. Pero en la calle hay un continuo runrún por un abanico de situaciones donde el ciudadano se siente maltratado, como que le hablen de tú o se dirijan a él de forma despectiva, incluso con el lenguaje no verbal. ¿Qué medidas va a adoptar usted para prevenir, detectar y sancionar estas conductas? ¿Será más severo?

- Somos un colectivo muy grande y queremos homogeneizar nuestra atención al ciudadano para dar la mayor calidad posible. Efectivamente, no vamos a permitir ningún tipo de falta de respeto. Es uno de los pilares básicos del cambio en la dirección de la jefatura. Si se detecta alguna de estas conductas y se prueba, actuaremos en consecuencia. No podemos permitir la falta de respeto hacia nadie.

-¿Sobre qué otros pilares trabajará? ¿Qué prioridades tiene?

- Las prioridades las marca el equipo de gobierno a través de su programa político. Mi misión como técnico, como jefe de la Policía Local, es ponerlo en alza con lealtad. Y la lealtad es con este gobierno y con el que esté, sea del color político que sea. El programa actual ha marcado como objetivos la atención al ciudadano, la proximidad, la calidad y la innovación tecnológica.

- ¿Qué hará para lograrlo?

- En cuanto a la atención al ciudadano, además de los cursos de habilidades sociales los mandos están aplicando fórmulas para concienciar a la plantilla. Respecto a la proximidad, hay una política de mayor de acercamiento físico al ciudadano con la apertura de nuevas dependencias. Aunque no tenemos abierto aún el cuartel de Los Dolores, ya estamos prestando servicio las 24 horas, todos los días, con agentes fijos. También tenemos policías todo el día en La Aljorra, seguimos con nuestra atención al ciudadano en La Manga, Pozo Estrecho y El Algar y, en verano, incrementamos la presencia con dependencias en Isla Plana, La Azohía y Los Nietos. Eso sin perjuicio de que estamos en todos los eventos importantes.

- También me hablaba de la innovación tecnológica y la calidad.

- Una de mis prioridades es mejorar la gestión del tráfico, no sólo siendo severos en las multas a los conductores que aparcan en doble fila sino también con mayor presencia de agentes en la calle y con el plan de control de la circulación a través de videocámaras. Y respecto a la calidad, es muy importante porque hemos hechos análisis de nuestros tiempos de respuesta y debemos ser capaces de atender al ciudadano, en cualquier lugar de nuestro extenso término municipal de 576 kilómetros cuadrados, en menos de quince minutos desde el aviso.

- ¿Hasta cuánto tardan ahora?

- Como máximo, veinte o veinticinco minutos. Pero queremos llegar a este compromiso de menos de quince. Habrá casos puntuales en que, en vez de quince, podrán ser más minutos. Pero tenemos abierto el abanico de dispersión geográfica las 24 horas para lograr nuestro objetivo. Además, queremos aumentar la rapidez de respuesta a las llamadas telefónicas. Tenemos casi 400.000 llamadas al año, y eso exige una profesionalidad enorme de nuestros operadores. A veces nos colapsan las llamadas, pero el tiempo de respuesta tiene que ser de menor de un minuto y por eso tendremos más operadores. En cuanto a las quejas y escritos, los resolveremos en menos de veinte días.

- ¿Cuánto tardan ahora?

- Desde un mes hasta los tres de los que, genéricamente, habla la ley de procedimiento administrativo. La práctica nos ha ido diciendo que era muy difícil bajar de un mes, cuando un asunto debía pasar por varios departamentos. Pero vamos a hacer un esfuerzo mayor, y estamos implantando sistemas de calidad.

- Esta legislatura es tranquila a efectos sindicales en el Ayuntamiento. Pero la Policía Local estuvo un tiempo en el punto de mira del Gobierno municipal por los problemas que le causó la gran fuerza sindical de los agentes. ¿Hasta qué punto le preocupa volver a estar en el ojo del huracán?

- Los sindicatos tienen un papel importantísimo en nuestra organización, pero es que lo tienen a nivel constitucional. Son los representantes de los trabajadores, y nosotros sólo tenemos que reconocer su labor. Ellos hacen su papel y nosotros tenemos que intentar adecuar las peticiones a nuestra organización, si son conformes a derecho.

- Pero usted, que también conoce la casa, sabe que tras la guerra sindical de la época del concejal Martínez Stutz el Gobierno ha tomado medidas para reforzar su control político y técnico de la Policía. Una clave ha sido convocar la plaza que usted ha ganado para facilitar la salida de Antonio García Ruiz, que ha sido jefe más de dos décadas y a quien en privado achacan parte de la responsabilidad de un supuesto «desmadre».

- Comprenderá que no debo hablar del pasado, porque no tengo nada que decir. Los sindicatos hacen su papel, y lo único que tenemos que hacer es reconocerlo y facilitárselo. Si ha habido discrepancias, no lo sé y no me corresponde a mí decir ni valorar eso. Eso es como si yo tengo una discrepancia puntual con alguien. Al contrario, yo quiero ensalzar la labor tan importante que se ha hecho aquí, porque no olvidemos que yo parto de una gestión de recursos, unas instalaciones y un trabajo que no han caído del cielo. Lo ha hecho alguien, y ese alguien es la anterior jefatura. Además, el anterior jefe lo está haciendo fantástico al frente de la academia de formación. Yo tendré mi estilo de dirección propio, pero eso es lógico. Ni mejor ni peor, sólo distinto.

- Pero yo me refería al presente y al futuro, a qué sensaciones tiene y qué piensa hacer para evitar situaciones que puedan comprometerle como al equipo anterior.

- De cara al futuro, yo lo que hice nada más llegar al cargo fue convocar a la Junta de Personal y decirle a los sindicatos: 'Aquí estoy'.

- Ya ha hecho muchos cambios. ¿Le ha dado la vuelta a la tortilla?

- Algunos cambios han sido radicales en algunos casos, pero no deben ser traumáticos en la medida en que en un cuerpo jerarquizado todos estamos donde se nos manda. Ha habido una reestructuración y la respuesta ha sido excepcional. Estoy orgulloso de los mandos, y de que mi equipo tenga el mismo nivel de implicación e ilusión que yo.

- ¿Ha hecho cambios también por una cuestión generacional, para acabar con las lógicas rutinas?

- Efectivamente, pues también por ahí. Yo llevo casi 29 años de servicio y, para lo bueno y lo malo, conozco a todo el colectivo, en especial a los mandos. Se les ha ido cambiando no porque hayan hecho nada malo, sino porque entendía que podían ocupar mejor otra responsabilidades y yo quería cerca a personas de mi confianza. Prácticamente todos los mandos intermedios han cambiado, y hemos aceptado los cambios que pedían los policías, porque se han basado prioritariamente en la antigüedad.

- Los tribunales rechazaron que los mandos policiales bloqueen la promoción interna de las mujeres. Pero sigue sin haber mujeres con rango de cabo o superior. ¿Cree que eso cambiará pronto?

- Ya hemos hecho algo similar que con los sindicatos. Nos reunimos con todas las féminas y les dijimos que había un cambio de dirección, que no podíamos ni queríamos valorar el pasado pero que somos conscientes de que la igualdad en este colectivo es un valor en alza. Les animamos a que estudien, se preparen y se presenten a las próximas plazas. Tenemos un potencial importantísimo en un colectivo con una gran valía y una especial sensibilidad en algunos ámbitos profesionales.

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