El balneario está en la rambla

Un baño al aire libre con agua termal a 51 grados en El Saladillo (Mazarrón)

MIGUEL ÁNGEL RUIZ MARUIZ@LAVERDAD.ES
Varias personas se bañan en las pozas termales de la rambla de El Saladillo, alimentadas por un chorro de agua constante. La fotografía se tomó el pasado miércoles. ::                             M. A. RUIZ/
Varias personas se bañan en las pozas termales de la rambla de El Saladillo, alimentadas por un chorro de agua constante. La fotografía se tomó el pasado miércoles. :: M. A. RUIZ

El surgimiento termal de El Saladillo es uno de tantos prodigios con que nos sorprenden los espacios naturales de la Región: un sifonazo de agua a 51 grados en medio de la rambla en el que los 'guiris' se remojan noche y día. Van de la poza al chorro y del chorro a la poza. Les encanta.

Vale la pena echar un vistazo a este fenómeno, que al parecer fue descubierto casualmente por el dueño de los terrenos, que buscaba caudales para regar sus tierras. Pinchó en el acuífero y le salió agua hirviendo. Desde entonces -casi veinte años ya-, el caldo ferruginoso mana imparable y constante para felicidad de un cada vez más numeroso grupo de incondicionales que se beneficia de sus componentes minero-medicinales -sulfuro, azufre y hierro-. En los alrededores del nacimiento hay siempre aparcadas unas cuantas autocaravanas, sobre todo de alemanes y holandeses, algunos de ellos naturistas. Pese a que en un primer momento puede chocarnos la profusión de toallas secándose sobre la vegetación, el entorno se mantiene limpio. Las pozas se llenan de bañistas cuando hay luna llena.

Un murete circular protege la conexión a tierra de la tubería, y bajo el chorro hay excavadas un par de pozas sobre el terreno margoso en las que se bañan familias enteras. El agua corre caliente rambla abajo entre tarays, palmitos y baladres.

El pasado miércoles era posible contemplar la siguiente escena: un inmigrante marroquí se duchaba bajo el tubo mientras que varias familias de turistas nórdicos flotaban en las bañeras naturales sobre el agua turbia. Casualidades de la vida: desde el 'spa' gratuito se disfruta de las vistas del 'resort' Sensol, un hotel de lujo con campo de golf que oferta tratamientos de hidroterapia en la cercana urbanización Camposol.

Conocer esta singular terma no nos llevará más de una mañana: aunque se puede bajar en coche, es más aconsejable hacer el trayecto a pie por la rambla, que baja en paralelo al camino por el que circulan los coches. El recorrido es asequible: sólo cuatro kilómetros ida y vuelta desde la ermita, dedicada a San Antonio pero que sin embargo guarda una imagen de San José que sacan el 19 de marzo en romería. Así es la vida.