Aquellas carrozas de antaño

«Es una forma de reivindicar una artesanía, que se ha perdido», afirma González Barnés, hijo del artista Una exposición recuerda las de Conte para el Bando, la Batalla de Flores y el Entierro

PEDRO SOLERMURCIA.
Boceto. Dibujo a partir del cual se construiría la carroza Infierno en cartón-piedra para el Entierro de la Sardina. ::/
Boceto. Dibujo a partir del cual se construiría la carroza Infierno en cartón-piedra para el Entierro de la Sardina. ::

Lo único que pretende es que, en fechas y en festejos tan entrañablemente murcianos «se recuerde la figura de Conte. Además es una forma de reivindicar un tipo artesanía que lamentablemente se ha ido perdiendo. El carrocismo en Murcia no es lo que era, y, para comprobarlo, basta con ver los dibujos y los bocetos, pero también las fotografías tomadas en el patio del taller, en las que se puede contemplar cómo las carrozas se iban convirtiendo en realidad; cómo pasaban del boceto a los volúmenes del cartón-piedra». Quien lo dice es Antonio González Barnés, ex teniente de alcalde de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Murcia, durante doce años, y, sobre todo, hijo del gran carrocista Antonio González Conte.

Sus palabras vienen a cuento de la exposición que acaba de inaugurarse en la Sala Cuadros López (Plaza de San Pedro), en la que se muestra casi una treintena de bocetos de aquellas originales y artísticas carrozas, que provocaban admiración en cualquiera de los desfiles de las Fiestas de Primavera. «Ahora -añade González Barnés-, estamos viendo carrozas que ya han participado en desfiles de otras provincias cercanas. Antes, en Murcia, con Carlos Gómez, con Conte, con Esteban…, había una artesanía del cartón-piedra de enorme pujanza y belleza, netamente murciana».

Pueden contemplarse en la exposición los bocetos de las carroza que llevarían nombres tan variados como: 'El ajuar', 'Brevas', 'Pimientos', 'Azahar', 'Serpentinas', 'Girasoles', 'Soldaditos', 'Polifemo', 'La Pesca', 'Marte', 'Infierno', 'Centro Chino', 'Apolo', 'Mercurio' , 'Dragones y linternas', 'El Mar'… «Ahora -indica González Barnés- en el Entierro de la Sardina no está la carroza, sino el tanque o el camión-oruga. Autobuses y camiones se forran de plástico y se decoran con purpurina. Antes, las figuras estaban representadas con elementos de cartón-piedra. Ahora priman los juguetes de plástico sobre la artesanía, como el balón de plástico o de cuero. Pero cuando ves por la calle el 'Dragón de Conte', te das cuenta de lo que fue el Entierro. Era cuando salía la carroza del 'Infierno', en el que tenían que desfilar todos los políticos».

También, recuerda que en 1996 él fue quien, en su etapa municipal, recuperó la Batalla de Flores, algo que se pierde, como se pierden los espacios dedicados al cultivo de flores como el Huerto de los Cipreses o el Huerto Manú. Y, respecto al Bando de la Huerta, «predomina el desfile de bueyes, caballos y otros animales, pero están ausentes las carrozas, si se exceptúa la de la Reina de la Huerta y algunos otros motivos huertanos. ¿Y aquellas que representaban la naranja, el pimentón, la papa de la Arboleja, las brevas, los girasoles. De algún modo, se ha enterrado uno de los emblemas más exportables de los artistas murcianos. No hay que olvidar que Pedro Flores, Garay o Joaquín fueron grandes pintores murcianos que diseñaron bocetos de carrozas, que luego pasaban a manos directas de los carrocista para su realización».

No era este el caso de Conte, quien, nacido en 1920, además de carrocista, fue reconocido pintor, y presentó su primera exposición en 1937, año en el que empezó a colaborar con sus dibujos y caricaturas en 'El Liberal'. Y de esos años de esplendor del carrocismo, Conte fue también el autor más artísticamente reconocido, a la hora de realizar esas obras de dioses del Olimpo, de enormes ramos de rosas o clavellinas y de enseres típicamente huertanos. Junto a una gran riqueza de colores, aquellas carrozas ofertaban una mayor esplendidez a los desfiles del Bando, de la Batalla de Flores y del Entierro de la Sardina. Otros festejos de ámbito nacional, como los carnavales de Cádiz o Tenerife sirvieron para mostrar la riqueza de las carrozas del artista murciano, que tampoco faltaron en desfiles que se celebraban en ciudades tan distintas y distantes como Barcelona, Gijón,, Mallorca, Albacete, Ceuta…

«Ni una flor, ni un laurel»

«Yo me siento muy orgulloso de ser hijo de Conte, un gran carrocista, presidente de honor a perpetuidad de la Agrupación Sardinera, premio de honor de la Batalla de las Flores en numerosas ocasiones, Laurel de Murcia… Lo que no me satisface plenamente es que su figura se limite a una calle con su nombre, cerca del Hospital de San Carlos, donde nadie deposita una flor, ni un laurel. Reivindico su nombre y su obra como hijo, ya que no pude hacerlo como político». ¿Por qué? «Porque no debía. Una de mis primeras decisiones, cuando llegué al ayuntamiento, como teniente de alcalde de Cultura y Festejos, fue suspender una exposición que se estaba preparando sobre la pintura taurina de mi padre en El Almudí. Muchos dicen que estos dibujos y bocetos que ahora se exponen debieran estar en un museo de Murcia, pero nosotros no queremos vender la obra de mi padre», recuerda González Barnés. En mayo de 1990 sí se había realizado una exposición, 'Conte. Bocetos para una fiesta', en el Palacio del Almudí, en la que recordaba cómo el artista murciano, «aportó sus condiciones artísticas para que las fiestas de Murcia, el Bando de la Huerta, el Entierro de la Sardina y la Batalla de Flores quedaran arraigadas en la memoria de tanta gente que aún hoy recuerda con nostalgia y con añoranza aquel tiempo». En el catálogo, García Martínez afirmaba que «Conte era una peculiaridad. No solo era constructor de carrozas de cartón-piedra; más bien, un artista que se sirvió del carrocismo. Entre otros cauces -como el que le llevaba pintar cuadros de toros- para dar salida a su inquietud interior».

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