Viernes Santo blanco

MARÍA TERESA PÉREZ DE TUDELAMAYORDOMO I MIEMBRO DEL CORO DE DAMAS

Ya ha llegado, un año más está aquí, nuestro Viernes Santo Blanco, el día más grande de la Semana Santa de Lorca.

La Capilla del Rosario en el Conjunto Monumental de Santo Domingo resplandece, todo está preparado y a punto para que los desvelos, sacrificios y días de trabajo incansable e incesante se vean plasmados en la carrera con la ilusión y orgullo de la 'misión' cumplida.

Es impensable, Virgencica de la Amargura, que de un año para otro podamos plasmar lo que nuestras almas blancas sienten al pensar que vas a pasar por nuestra Lorca, con tu elegancia y majestuosidad grandiosa, y nos vas a iluminar a todos los que te veneramos y queremos.

Qué acierto tuvimos los blancos hace tantos años al hacer que, a Tú paso por la carrera, fueras la primera en recibir desde los balcones una lluvia intensa de pétalos, para que así te llevaras los deseos y oraciones que con ellos te transmitimos y Tú, con tus brazos extendidos, vas recogiendo. Así, al cabo de los años, te seguimos honrando con ese gesto que tantos han valorado y han optado por hacer también suyo.

Cómo pasas, cómo llenas, cómo emocionas, cómo iluminas la carrera y cómo haces vibrar a blancos y ajenos, contagiando nuestra ilusión a los que te ven por primera vez.

Hoy Viernes Santo, día blanco del año en Lorca, porque así es: Tú presides y pones broche de oro a la más grandiosa y representativa procesión de nuestra Semana Santa.

Estamos en los palcos, te esperamos, la procesión va pasando y a lo lejos un mar de pañuelos blancos se agitan al aire y se oye: «¡Que viene, que viene!». La carrera es un clamor. Lluvia de pétalos, el son del Tres, la gente en pie y «¡Guapa, guapa, guapa!» acompasado por la magnífica banda de cornetas y tambores.

Eres la alegría de la carrera, pasas resplandeciente portada con amor, respeto, devoción y emoción por tus costaleros blancos muy bien dirigidos y acompasados. Te escoltan tus mayordomos con esas túnicas que esperan de un año a otro, en el único museo de bordados que existe en el mundo y donde estas joyas de seda y oro pueden y deben estar.

Y es que Tú te lo mereces, y por eso regresas a tu casa seguida por todos, abandonando y dejando los palcos vacíos para acompañarte hasta tu casa y que tu entrada sea un año más grandiosa y sensacional, pues has salido una vez, has pasado y cerrado la procesión del Viernes Santo blanco con inmensa grandeza.

¡Viva la Virgen de la Amargura!

¡Viva el Paso Blanco!