Barroquismo en estado puro

El cortejo religioso del Paso Morado cerró la representación azul y blanca de la hegemonía de las antiguas civilizaciones La cofradía del Cristo del Perdón presidió anoche la procesión del Jueves Santo

A. S. LORCA.
Trono del Cristo de la Coronación de Espinas cerrando ayer la procesión del Paso Azul. ::                             P. A. / AGM/
Trono del Cristo de la Coronación de Espinas cerrando ayer la procesión del Paso Azul. :: P. A. / AGM

Pasa el Nazareno. Pasa con su cruz a cuestas, con rostro callado y alma en pena. Se acerca el momento. Pronto será crucificado. Lo saben los penitentes que acompañaron ayer al Cristo del Perdón, imagen titular del Paso Morado, por la carrera principal. Lo saben también los miles de espectadores que presenciaron los diferentes pasajes de la Pasión de Cristo que las cofradías lorquinas representaron a través de sus imágenes religiosas. Lo saben también los fieles que durante toda la madrugada han estado rezando el Vía Crucis desde la calle Nogalte hasta el Calvario lorquino.

El barroquismo religioso de la cofradía del Cristo del Perdón, que anoche presidió el segundo Desfile Bíblico en importancia, se fusionó un año más con el espectáculo que ofrecieron las dos cofradías mayoritarias, blancos y azules, con sus diferentes grupos alusivos a las civilizaciones precristianas y su hegemonía sobre el pueblo elegido. Cortejos que tuvieron el contrapunto religioso en el paso del trono de la Coronación de Espinas y los de la Oración en el Huerto y Cristo de Rescate en el año de su vigésimo quinto aniversario.

Tras ellos procesionaron las rica imaginería morada. Junto al Cristo del Perdón integraban la procesión penitencial el Cristo de la Misericordia portado por los 33 Hermanos del Socorro; el trono de la Santa Cena con tallas de Nicolás Salzillo y Carrillo; el trono del Calvario con el Santísimo Cristo del Consuelo, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena; y la imagen de la Virgen de la Piedad, obra de Antonio García Mengual de 1982. Tras las imágenes el director espiritual del Paso Morado, Luis Gomariz, que estrenaba la capa pluvial y las dalmáticas.