Contra el tabaquismo

:: DOMINGO CARPENA SÁNCHEZ

Hace unos años, en 2005, cuando se aprobó la primera ley en España contra el hábito de fumar, la Ley 28/2005 de 26 de diciembre de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo, se produjo un debate que, de manera encubierta, pretendía por parte de algunas comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, rebajar las medidas que se contemplaban en aquella norma, por mucho que por unanimidad de todos los grupos parlamentarios, incluidos los populares, se hubiesen aprobado en el Congreso. Podría decirse que con aquella actitud intentaban, de manera irresponsable, obtener un cierto rédito electoral populista. De hecho existen comunidades autónomas donde es difícil conocer el grado de cumplimiento de la Ley.

Se produjo entonces un importante debate social entre políticos, sanitarios, empresarios de hostelería, en el que no faltaron articulistas y escritores, algunos de ellos defensores a ultranza de la libertad individual, para utilizar el tabaco como veneno si les parecía oportuno a cada individuo en ejercicio de esa libertad.

Ahora, 5 años después parece tiempo suficiente para evaluar los resultados conseguidos por la citada Ley, ya que, según la Sociedad Española de Epidemiología, parecen claras algunas cuestiones: la primera, se ha reducido desde la promulgación de la Ley de manera importante la mortalidad asociada al tabaquismo (cáncer de pulmón e infartos de miocardio, se cifra en un 17% menos de ingresos anuales por infarto agudo de miocardio).

También parece evidente que el impacto económico negativo que la Ley iba a tener sobre el sector de la hostelería no parece haberse producido hasta 2007. La crisis producida en el sector posteriormente, sobre todo en 2009, no es desde luego achacable a la norma antitabaco. Experiencias similares en Irlanda o Italia tampoco supusieron ninguna debacle para el sector.

Pero junto a estos datos positivos hay otros datos negativos: el más importante es la situación más desfavorable de los trabajadores de hostelería que sufren un alto grado de exposición ambiental al humo del tabaco. Y ha de ser la protección de la salud de estos trabajadores la que motive las reformas legales que endurezcan la actual Ley. Así lo han solicitado los propios sindicatos.

Los datos conocidos sobre la Región de Murcia no son especialmente positivos. Recientemente se ha publicado que la Región ocupa el tercer lugar entre todas las comunidades autónomas en consumo de tabaco, especialmente llama la atención la implantación de este hábito entre los jóvenes. Ello significa que todavía queda mucho trabajo por hacer a los responsables de Salud Pública de la Consejería de Sanidad. Del mismo modo, en nuestra Región se desconoce fehacientemente el grado de cumplimiento de la ley, aunque la percepción general, es que no se cumple, ni mucho menos escrupulosamente.

Por tanto, parece razonable completar el desarrollo legislativo anterior con la prohibición absoluta de fumar en locales de pública concurrencia. La ministra Trinidad Jiménez ha prometido el máximo consenso, y que se hará en 2010. Durante el primer semestre se presentará un documento de trabajo a las comunidades autónomas.

Esperemos que esta vez desde el Gobierno regional y desde la Consejería de Sanidad no se dude en ponerse al lado de las sociedades científicas, los profesionales sanitarios, los trabajadores de hostelería y el sentido común, especialmente para hacer cumplir la Ley. Y todo ello en beneficio de la salud de todos y para adaptarnos a las normativas de la OMS y de la UE para los próximos años.