Santiago acompaña a la Madre california

El obispo Lorca Planes preside su primera Salve Grande con la Virgen del Primer Dolor y el apóstol en el altar de Santa María

LA VERDADCARTAGENA.
Altar de Santa María durante el acto en honor a la Virgen de los californios. ::
                             ANTONIO GIL / AGM/
Altar de Santa María durante el acto en honor a la Virgen de los californios. :: ANTONIO GIL / AGM

Monseñor José Manuel Lorca Planes presidió anoche en la iglesia de Santa María de Gracia su primera Salve Grande a la Virgen del Primer Dolor como obispo de Cartagena. Lo hizo ayudado por los capellanes de las cuatro cofradías penitenciales de la ciudad y otros sacerdotes en uno de los actos más bonitos de la Cuaresma por cuanto representa como auténtica reafirmación mariana.

La Salve de ayer fue california y jacobea. El equipo de iglesia de la Cofradía del Prendimiento ubicó en el altar del templo, casi a los pies de la Virgen, al apóstol Santiago ataviado con ropas de peregrino. Los encarnados festejan de manera especial este año santo jacobeo que permite a los fieles ganar las indulgencias plenarias en la iglesia parroquial del barrio de Santa Lucía y en la propia arciprestal de Santa María de Gracia, ahí gracias al impulso de la agrupación california que rinde culto al apóstol peregrino.

Tras la proclamación del Evangelio de Lucas, monseñor Lorca Planes habló profundamente durante vente minutos del espíritu, de la gracia del creyente que sigue el ejemplo de María y del sacrificio por los demás. El obispo se recreó en el discurso filosófico sobre la fidelidad íntegra de María hacia Dios y de su recompensa con la plenitud de gracia. «En los ojos de la Virgen no existe el odio, sino la confianza. Y la fe debe ser vivida como lo hizo María».

El obispo también habló de Jesús de quien hizo la siguiente reflexión: «Aparentemente es una historia de un fracaso viendo la cruz y un condenado a muerte. Pero no es un fracasado Jesús, sino un héroe al dar su vida por los demás. La bandera de Jesús tiene el color del amor que lleva aparejado el sacrificio», dijo ante un templo lleno de procesionistas. Por ellos pidió el prelado, «para que el Señor os ilumine de manera especial para que viváis este tiempo con singular gracia».

Nuevo sudario

Tras su sermón, y siguiendo la costumbre de presentar en la Salve Grande el nuevo patrimonio que incorpora la Cofradía California a sus procesiones, el obispo bendijo un estandarte para el tercio infantil de la Sentencia de Jesús. Se trata de un bordado sobre tela amarilla realizado por artesanas de La Unión siguiendo el diseño del mayordomo José María Alcalde.

La Salve Grande california comenzó con diez minutos de retraso para esperar la llegada del presidente de la Universidad Católica (Ucam), José Luis Mendoza, cuyo desplazamiento desde Murcia se vio ligeramente alterado por un problema en su coche.

Como es costumbre, asistieron la alcaldesa, Pilar Barreiro, el presidente de la Asamblea Regional, Francisco Celdrán, el almirante de la Fuerza de Acción Marítima, Emilio Nieto Manso, así como el pregonero y la nazarena mayor de este 2010, Félix Faura y María Dolores Soler, entre otras autoridades e invitados destacados.

Previamente a la Salve, las sección de honores de la Agrupación de Granaderos de la Cofradía California realizó un pasacalles por el centro de la ciudad. Los propios granaderos formaron a ambos lados del altar durante la ceremonia. La coral Carthagonova fue la encargada de interpretar la salve de Manuel Hernández Espada.