Una plaza para recordar al cronista Federico Casal

JOSÉ MONERRI
Plaza Federico Casal, en la barriada de Las Seiscientas. ::
                             A. GIL / 
                            AGM/
Plaza Federico Casal, en la barriada de Las Seiscientas. :: A. GIL / AGM

Federico Casal Martínez fue un cronista oficial de Cartagena que dejó honda huella por su ingente labor en el mantenimiento y defensa de los intereses históricos de la ciudad. Por eso, está muy justificado que el Ayuntamiento, perpetuando su memoria y haciéndole justicia, le dedicara una plaza en la barriada Virgen de la Caridad a la que desembocan nada menos que cuatro calles con nombres de alcalde: Manuel Carmona, Valentín Arróniz, Jorquera y García Vaso.

Eduardo Cañabate, el cronista que le sucedió en el cargo, lo calificó como «historiador de temática cartagenera y cronista oficial de la ciudad». Nació en Cartagena el 9 de agosto de 1867, donde falleció el 2 de junio de 1955.

Isidoro Valverde, al escribir en su 'Cartagena entrañable' sobre el histórico café Casal, situado en la calle del Duque y con salida por la plaza de Risueño -don Federico vivía en la calle de Gisbert- dice que «animador de sus tertulias, por su gracia, fue don Severino Bonmatí, excepcional jugador de chapó cuya habilidad, aún proverbial, era conocida por toda la provincia. Habituales del Casal fueron también el cronista de la ciudad don Federico Casal, inconcebible sin su sombrero chambergo; don Diego Sánchez Faz, profesor de Matemáticas y empedernido fumador de pipa, y el maestro Franco».

Federico Casal obtuvo el título de Procurador de los Tribunales en la Audiencia de Albacete en 1892, pero abandonó la profesión jurídica para dedicarse al estudio histórico. Fue nombrado el 27 de diciembre de 1912 cronista oficial de Cartagena por el Ayuntamiento.

Boletín extraordinario

Poco más tarde fue designado archivero-bibliotecario, y propició con la aportación de su biblioteca particular en 1922 la fundación de la Biblioteca Municipal.

Redactó el boletín extraordinario que en 1920 fue publicado por el Ayuntamiento con motivo del centenario de Isidoro Márquez, recuperó el cuadro de Santa Catalina desaparecido en circunstancias extrañas en 1919, y redactó -junto con Mediavilla y Martínez de Azcoytia- el 'Libro del Patrimonio de Cartagena', labor por la que le fue otorgado en 1925 el título de Hijo Predilecto de la ciudad.

En 1927 fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y, al año siguiente, de la Comisión Provincial de Monumentos. Se le designó en 1929 para custodiar el material artístico y arqueológico con el que Cartagena concurrió a la Exposición Iberoamericana de Sevilla, y en ese mismo año representó a la ciudad en el Congreso Internacional de Historia de España, celebrado en Barcelona, con el trabajo 'Historia de Cartagena durante el reinado de don Pedro I de Castilla'.

Federico Casal tuvo una actuación muy valiosa durante la Guerra Civil española en defensa del arte. En julio de 1936, consiguió salvar del incendio de la Catedral Antigua las imágenes de los cuatro santos cartageneros, obra de la gubia de Salzillo y que ahora se veneran en la iglesia de Santa María de Gracia.

También logró que escaparan de la barbarie vasos sagrados, tapices, cuadros y documentos diversos.

Es anecdótico el caso de que Casal tenía en su domicilio escondida la imagen del Yacente, de Capuz, una de las obras más valiosas de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno marrajos. Entraron a verificar un registro milicianos, los cuales descubrieron la talla escondida y al verla creyeron que era un cadáver y huyeron despavoridos.

Libros y zarzuelas

Casal fue un buen investigador de archivos y por su constante trabajo fructificaron las siguientes obras: 'Lucha de gallos' (1905); 'Cien años ha. Diario de Cartagena de 1810' (1910); 'Leyendas, tradiciones y hechos históricos de Cartagena' (1911); 'Documentos históricos inéditos' (1913); 'El libro de la ciudad de Cartagena. Guía oficial' (1923); 'Cartagena durante la dominación romana' (1928); 'El escudo de armas de la muy noble y muy leal ciudad de Cartagena' (1929); 'Historia de las calles de Cartagena' (1930); 'Historia de la ciudad de Cartagena reinando Felipe III, 1598-1621' (1932); y 'Nuevo libro de la ciudad de Cartagena y su término municipal. Guía oficial' (1933).

El que fue cronista de Cartagena también estrenó con notable éxito zarzuelas y juguetes cómicos, como 'El descuajen' (1910); 'El triunfo de Gavira' (1915); y 'A la China me voy' (1916); y los monólogos: 'El concejal' (1917) y 'Pasando el rato' (1918); y la comedia 'Así anda el mundo' (1918)

Labor en la prensa

Su presencia en la prensa tanto regional como local fue intensa, con más de 2.500 trabajos sobre la historia. En la etapa final de su vida publicó 'Dos epidemias de peste bubónica en Cartagena en el siglo XVII' (1648-1676) y una terrible de paludismo en 1785 (1951), así como 'Los siete durmientes' (1950), en colaboración con Eduardo Cañabate. Éste, además de ser su sucesor como cronista, también fue concejal del Ayuntamiento cartagenero.

Federico Casal fue académico de la de Alfonso X el Sabio y vocal del Consejo Superior del Cuerpo General de Cronistas Oficiales de España.

En Cartagena, por su trayectoria, popularidad e imagen romántica, fue Federico Casal un personaje querido y respetado por todos sus paisanos.

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