¿Qué fue de 'Juanito'?

Muehlegg, esquiador alemán bajo la bandera de la Federación Murciana, vive en su Baviera natal y esquía por diversión Ocho años después de su positivo, sigue defendiendo que lo mío «fue un montaje político»

JUAN NAVAMURCIA.
Muehlegg hace ocho años, después de conocerse su positivo. ::
                             EFE/
Muehlegg hace ocho años, después de conocerse su positivo. :: EFE

Nunca reconoció sus positivos, perro el TAS le sancionó con dos años y le despojó de sus tres medallas olímpicas. La habilidad del entonces presidente de la Federación Murciana, Enrique García Martínez, hizo que el alemán fuera inscrito como esquiador murciano sin que nunca viniera a conocer esta tierra. ¿Se acuerdan de Johan 'Juanito' Muehlegg? Se trataba de un laureado esquiador alemán que un buen día, allá por 1995, sin que aún se sepa muy bien por qué, abandonó o fue expulsado -la cosa no quedó muy clara- del equipo germano de esquí y, tras unos años como apátrida, mostró su intención de nacionalizarse español para competir en los Juegos Olímpicos como tal. Una vez aceptada tal petición, había que adscribirle a alguna federación regional y la habilidad del entontes presidente de la Federación Murciana, Enrique García Martínez, un funcionario de Correos apasionado por el esquí, y su amistad con el presidente de la Española hicieron que el tal Muehlegg fuera inscrito como esquiador de la Federación Murciana sin haber estado nunca en nuestra ciudad ni la región y, por supuesto, sin saber ni siquiera dónde estaba situada su nueva 'patria' deportiva.

Pero vestía mucho eso de tener un esquiador olímpico, que ya había sido campeón mundial en Latí (Finlandia) en 2001, y que era el gran favorito a llevarse más de una medalla de oro en los inminentes Juegos Olímpicos de Salt Lake City en 2002. Y así fue. Muehlegg hizo buenos los pronósticos y subió a lo más alto del podio colgándose las medallas de oro en las pruebas de 20 kilómetros de persecución y 30 kilómetros estilo libre. Pero cuando acababa de lograr la tercera, la de esquí de fondo de 50 kilómetros, fue 'cazado' con un positivo por darbepoetina, lo que inmediatamente le acarreó la suspensión por dos años y la retirada de la medalla ganada.

Pero no fue sólo eso, sino que el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) le sancionó además con la pérdida de las otras dos medallas que había logrado con anterioridad. De estrella del esquí mundial y de campeón olímpico había pasado de un plumazo a ser un proscrito del deporte mundial, un oprobio para el deporte español y, de paso, para su 'patria' deportiva, la Región de Murcia. Y los que sólo unos días antes hablaban con orgullo del «esquiador murciano» ahora se referían a él como el «tramposo alemán».

«Las medallas se las di a mi abogado, Marcos de Robles, para que se las devolviera al Comité Olímpico Español. Yo fui un pobre deportista al que nadie quiso ayudar y al que todos dejaron solo», afirmó en la última entrevista que se sepa que ha concedido, allá por 2006.

El rey Juan Carlos, que había hablado varias veces con él por teléfono para felicitarle y que incluso le había anunciado que le recibiría a su regreso a España, aplazó 'sine die' la audiencia hasta quedar en el olvido, lo mismo que sucedió con el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. Todos los que antes le habían dado palmaditas en la espalda y jaleado sus excentricidades, ahora le negaban el saludo y procuraban alejarse de él como si fuera una compañía peligrosa.

Muehlegg siempre sostuvo que no se había dopado y que lo suyo no era más que un problema político, aludiendo veladamente a una posible venganza de sus ex compañeros alemanes, a los que dejó plantados por, según ellos, 'venderse' a España y acusando a las autoridades deportivas españolas porque «le habían dejado completamente solo ante el peligro».

Enamorado de Andalucía, con una casa en Huelva, Muehlegg, al que la gracia andaluza bautizó inmediatamente como 'Juanito', tuvo momentos un tanto oscuros en su vida. Lo cierto es que en su obsesión por seguir los consejos de una especie de adivina-curandera-santera portuguesa, con la que vivía, llamada Justina Agostinho -que le obligaba a llevar siempre encima agua bendita como medida de protección contra el espíritu del mal- pudiera estar el origen de sus prácticas fraudulentas con un producto, la darbepoetina, una especie de EPO que en esa época se consideraba prácticamente indetectable.

Ocho años después de sus tres fraudulentas medallas en Salt Lake City, el esquiador 'murciano', nacido alemán. Johann Muehlegg sigue practicando el esquí, pero fuera de toda competición.

Cuando en 2004 cumplió los dos años de sanción que le cayeron encima, ya anunció que su intención era escribir un libro -una autobiografía aparecida ese año de 2004- para explicar su inocencia y que se retiraba de toda competición.

Desde entonces, refugiado en su casa de Baviera, sigue esquiando y montando en bicicleta. No aparece casi nunca en público, ya no ha vuelto por España -se quedó sin conocer Murcia- y ha visto como todos sus amigos le daban la espalda. Porque en cuestión de días pasó de héroe a villano.

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