Tontos a cascoporro

Nunca se hace nada y es la sociedad la que debe empujar a estos tipos a que modifiquen la legislación y protejan, de verdad, a los ciudadanos

Jerónimo Tristante
JERÓNIMO TRISTANTE

Después de 40 años de franquismo, cuando llegó la democracia, estábamos un poquito verdes en ciertos asuntos relacionados con este sistema de gobierno, la democracia parlamentaria, que para mí es, con diferencia, el mejor de los posibles. Como éramos unos ‘peretes’ en estas lides, nuestros brillantes dirigentes fueron acuñando una serie de términos, de lugares comunes, que un ciudadano de a pie repetía y quedaba la mar de bien. Por poner un ejemplo, cuando se acerca una alcachofa a cualquier fulano o peor, a un político, al salir de un colegio electoral siempre dirá: «Es la fiesta de la democracia». Por poner otro, siempre, tras un atentado terrorista, surgen decenas de espabilaos que sentencian: «Nunca doblegarán al Estado de derecho». Este tipo de mantras, a base de repetirse, terminan por perder su significado primigenio y cansan a los ciudadanos más inteligentes que esperan otra cosa, otros análisis más eficaces de las personas que han de guiar a la sociedad.

«No hay que legislar en caliente». Esta última es una de las que menos soporto. Con diferencia. Cada vez que se comete un crimen execrable, de índole sexual, llevado a cabo por algún viejo conocido del sistema penal y que acaba, por desgracia, con resultado de muerte, se produce una gran alarma social. Es entonces cuando los ciudadanos esperamos una respuesta de los políticos que deben solucionar esos fallos, esas carencias del sistema para que, de verdad, no vuelvan a reproducirse esos hechos. Pues no. Es en ese momento cuando aparecen los cuatros gilipollas de turno, de todos los partidos, a tocar los cojones, encima, con esa frasecita: «No hay que legislar en caliente». ¿Y entonces cuándo vais a hacerlo, pelanas? ¿Cuando todo se haya olvidado y estéis ya a lo vuestro, que es, siempre, el trinque y el poder? Es por esto que nunca se hace nada y es la sociedad la que debe empujar a estos tipos a que modifiquen la legislación y protejan, de verdad, a los ciudadanos.

El perfil es el mismo y no cambia. Eso que los especialistas llaman los antisociales es algo muy pero que muy estudiado. Cuando un tipo, un delincuente sexual, acaba en lo que los especialistas describen como asesino serial, poca solución tiene el asunto, amigos. En Estados Unidos, los demócratas y los republicanos pugnan por aprobar las leyes más duras contra los delincuentes reincidentes que son un peligro para el resto de ciudadanos. En Reino Unido hay 50 tíos con perpetua, en Estados Unidos son 20.000, ¿y saben por qué? Porque van muchos años por delante. A ver, es obvio que nuestro excesivamente garantista sistema se apoya en dos vertientes: el castigo y la reinserción. Nos han repetido hasta la saciedad, y lo sabemos, que una pena tiene dos componentes: la de la pena, esto es, el castigo, y la segunda, la posibilidad de reinserción del reo porque todos somos buenos en el fondo y we are the world, we are the children... vale, sí. Pero vamos a analizar esto.

El Chicle. Todo el mundo piensa que los asesinos seriales son muy listos. No es así. Y hay un tipo de ellos, los ‘desorganizados’, que, a poco que te descuides, los pillas rápido. El Chicle es, obviamente, un ‘desorganizado’ que podría entrar dentro de lo que se llama un ‘merodeador’. La psiquiatría legal no considera a estos tipos no juzgables porque se insiste en que saben lo que hacen. Ahora, están como una cabra, no nos engañemos. Este tipo de delincuente es -y está probadísimo- multirreincidente por naturaleza. Este tipo asesinó a Diana Quer hace 500 días y no se le ocurre otra cosa que repetir los hechos con otra chica, en la misma zona, con el mismo ‘modus operandi’ y pese a que había sido investigado y la Guardia Civil lo tenía en el punto de mira. ¿Qué nos quiere decir esto? Que no se puede controlar. Hay una pulsión en su interior que le lleva a querer hacer real su fantasía y repetirla una y otra vez. Tras cada crimen, el período de enfriamiento es cada vez más corto y la necesidad de violar y matar se hace más patente. De ahí que cometiera este último error. Por si fuera poco, con su cuñada, gemela de su mujer, reprodujo exactamente el mismo proceder: cuchillo, al maletero y violación. ¿De verdad creemos que un tipo así puede estar en la calle? Sabemos que la posibilidad de reinserción de estos tipos es, literalmente, cero. ¿Por qué PSOE, Ciudadanos y Podemos quieren quitar la prisión permanente revisable? ¿Por qué no tenemos, en estos casos, perpetua?

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos