Un texto contra el racismo y a favor de la acogida a los inmigrantes

Entre nervios, enésimos repasos y hasta nueve kilómetros de atasco en hora punta para llegar al campus, los alumnos pusieron a prueba sus nervios y conocimientos

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Sara era plenamente consciente de que el paso que la adentró ayer en el Aulario Norte a las nueve de la mañana era una zancada decisiva en su trayectoria vital, un punto de inflexión en su futuro, que imagina y sueña vestida con bata blanca y su nombre bordado como neurocirujana en cualquier hospital de España. No está lejos de alcanzar ese sueño, con una media de 9,8 y el C2 de Inglés ya en su poder. «Le gusta estudiar, se le da bien», contaba orgullosa su madre, Sara Yacoubi, natural de Fez (Marruecos), mientras la esperaba expectante, con otros muchos padres, a la entrada.

Entre nervios, atascos que parecían no acabar nunca -se registraron retenciones de nueve kilómetros desde la Ronda Sur hasta el nudo de Espinardo-, enésimos repasos y palpitaciones, Sara atravesó ayer esa primera frontera a la edad adulta con otros 6.935 alumnos murcianos encarando el primer examen, de Lengua Castellana y Literatura. La joven representa a la primera generación de hijos de padres extranjeros ya nacidos en España, y que cada año tienen más presencia en las pruebas de acceso a la Universidad.

La Generación del 27 y El Modernismo pusieron a prueba a los alumnos murcianos en su primer examen, el de Lengua y Literatura, en el que también tuvieron que resolver un comentario de texto. Entre las dos opciones, los estudiantes podían elegir un artículo de opinión escrito por Ignacio Peláez en el periódico del grupo Vocento 'Ideal' de Granada titulado 'Todos somos inmigrantes', en el que el autor reprocha el inmenso sufrimiento provocado «porque muchos consideran la tierra donde viven como posesión suya, en la que otros no tienen derecho a residir. Y de ahí viene el lamentable y doloroso problema de los miles y miles de inmigrantes, de los que unos encuentran la muerte en el mar en su intento de escapar del hambre o de la guerra, y otros muchos, después de una odisea lamentable, acaban encontrándose con unas vallas, que les están diciendo: 'Aquí no os queremos'», rezaba el texto.

Después de ese estreno, los estudiantes murcianos fueron templando nervios y encarando el resto de pruebas de la jornada ya con más calma. «Lo peor es al arranque. Parece que podremos con ello», confiaba Rocío, alumna del instituto La Flota y también aspirante a una plaza de Medicina, las más cotizadas. Para romper tópicos, su compañera Paula quiere, con un diez de media, matricularse en Traducción.

La anécdota de la jornada consistió en que una alumna, que había sido intervenida el día antes a causa de una apendicitis, pudo hacer el examen desde su cama del hospital.