Pilar Jericó: «El talento de un equipo no es la suma de los talentos de sus miembros»

La consultora, empresaria y escritora Pilar Jericó. / agm/ GUILLERMO CARRIÓN
La consultora, empresaria y escritora Pilar Jericó. / agm / GUILLERMO CARRIÓN

«Para que una organización funcione, las reglas del juego deben estar bien definidas y ser compartidas por todos», afirma la empresaria, presidenta de la consultora Be-Up, escritora y conferenciante

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Empresaria, conferenciante, profesora de escuelas de negocio y presidenta de la consultora Be-Up, Pilar Jericó está considerada una de las mejores analistas españolas en la gestión de talento. Con más de medio millar de conferencias en trece países desde 2001, Jericó ha dirigido proyectos en más de 300 compañías en Europa y en Latinoamérica, y por sus talleres de liderazgo han pasado más de 20.000 personas, según recoge su currículo. Mañana participa en el III Foro de liderazgo empresarial 'Gestionando talento' organizado por Enae y 'La Verdad', donde dará las claves para desarrollar el talento de las personas en la empresa. El foro empieza a las nueve y media de la mañana en el Aula de Cultura de la Fundación Cajamurcia (Gran Vía, 23), con entrada libre hasta completar el aforo.

-Escribe un blog llamado 'Laboratorio de felicidad'. ¿La felicidad puede lograrse combinando ingredientes? ¿Tiene mucho de química?

-Hay una parte científica a estudiar sobre qué es lo que nos hace sentirnos bien con nosotros mismos, y lo que intento siempre es que mis aportaciones sean lo más rigurosas posibles.

«Entre el 70% y el 80% de lo felices que nosotros seamos depende de lo que nosotros hagamos»

-¿Qué porcentaje de felicidad podemos aportar con empeño y entrenamiento?

-La felicidad se entrena, como todo. Hay una predisposición a ser más felices que tiene que ver con algo genético, pero es un porcentaje muy pequeño: algunos estudios hablan de un 20%, otros de un 30%, pero nunca es más de un 30%. Así que un 70% de lo felices que nosotros seamos depende de lo que nosotros hagamos. De todos modos, todo lo que tiene que ver con la genética, a nivel de caracterología, son estudios a los que les queda mucho por avanzar. En genética estamos muy en pañales.

-Pero es cierto que hay personas más predispuestas a sentirse felices y a encajar las situaciones que va planteando la vida...

-La genética a veces se confunde con la educación. A lo mejor es que tu familia es muy optimista y es un componente educacional, y no genético. Pero lo importante es que hay un 70% o un 80% en el mejor de los casos, que depende de nosotros.

«El miedo hay que convertirlo en un aliado y utilizarlo para que ayude»

-Su ponencia en el foro de 'La Verdad' y Enae 'Gestionando talento' se denomina 'Cómo desarrollar el talento de las personas en tu empresa'. ¿Nos adelanta algunas claves?

-El título habla de talento, pero realmente me centraré en la mentalidad necesaria para alcanzar nuestros objetivos. La mentalidad es la forma en que nosotros afrontamos la vida, nuestra carrera profesional, los errores que cometemos, el esfuerzo empleado... Hay personas que tiene una mentalidad fija y otras una mentalidad de crecimiento o aprendizaje. Hablaré de cómo entrenar la mentalidad para enfrentar con éxito los cambios, fundamentalmente en el plano profesional; la buena noticia es que es perfectamente aplicable al plano personal también.

-Ha desglosado las claves que llevaron a la selección española a ganar el Mundial de Baloncesto hace unas semanas. ¿Qué formas de actuar de los equipos de alto rendimiento pueden aplicarse a la gestión empresarial y al día a día?

-Yo jugué al baloncesto en el Estudiantes, pero me basé en mis queridos expertos del baloncesto también. He comparado un equipo de alto rendimiento con el funcionamiento de una organización, y he deducido algunas claves. Lo primero que necesitamos es un propósito, saber para qué estamos aquí, y que ese propósito sea compartido por todos; también debe haber claridad en los roles, saber qué se espera de ti y de otros. Es importante también la confianza, porque neutraliza los miedos, los reproches. Para lograrlo hace falta ser empático, y ponerse en la piel del otro. Y para arreglar y sanar los errores que todos cometemos hay que tener unas buenas conversaciones, sin reproches, y en las que se naturalice el error. Y por último, algo que es importantísimo en cualquier equipo, es que las reglas del juego estén definidas y sean compartidas por todos, que sepamos qué sucede cuando alguien se compromete a algo y no lo cumple o qué ocurre cuando alguien llega tarde.

-Defiende que el talento de un equipo no es la suma de las capacidades de sus integrantes...

-El talento de un equipo no lo determina la suma de los talentos de sus integrantes. Puede ser más, o puede ser menos. A veces, uno no encaja en un determinado equipo, y es difícil que pueda dar lo mejor de sí mismo. Para poder dar lo mejor de ti, necesitas encajar. Se ve claro en el fútbol, cuando se contrata una superestrella y no hace nada. Y luego falta una buena dirección; cuando hay un mal jefe afecta muchísimo. Además, cuando las responsabilidades no están claras, algunas personas se inhiben.

-En épocas de recortes y ajustes, ¿cómo se motiva a los trabajadores?

-Es mucho más difícil, pero es muy importante la sinceridad, hay que ser honestos con la situación y no poner paños caliente. Y que haya justicia, la gente valora mucho la equidad. No solo es un problema de los jefes, también de los empleados, que han de tener madurez para asumir la situación.

-Contrasta ese funcionamiento de la selección de baloncesto con la situación política del país. ¿Falta liderazgo?

-La ciudadanía estamos un poco hartos. La clase política merece un suspenso desde hace ya unos cuantos años. Son malos ejemplos de liderazgo. Las propias reglas de juego de la política deben revisarse.

-¿Las empresas buscan cada vez con más claridad habilidades y talentos, ¿cuáles?

-El 'grit', que es la superación personal en nuestras vidas, el trabajo en equipo, la autoconfianza, la iniciativa... son mucho más valiosos que una carrera, salvo en profesiones concretas. La carrera te da más seguridad en ti mismo que conocimientos.

-La educación emocional sigue siendo la gran olvidada en las escuelas. ¿Debe introducirse como materia?

-Se va haciendo, quizá no a la velocidad que se requiere, porque para entrenar en matemáticas, tenemos que saber matemáticas; y para entrenar la inteligencia emocional, tenemos que saber practicarla. Y eso pasa por la formación del propio profesorado. Pero cuestiones como las mentalidades, los tipos de inteligencia, en algunos colegios se empiezan a entrenar, aunque aún es aislado.

-La aceptación del miedo y las sombras, ¿es clave?

-El miedo es necesario. Nacemos con él y lo necesitamos para poder vivir. El miedo hay que convertirlo en un aliado, y utilizarlo para que te ayude, pero no es fácil. Hay dos tipos de miedo: un miedo sano y un miedo tóxico. El sano es el que nos alerta de los peligros, y el tóxico el que nos paraliza.

-La innovación en el modelo de enseñanza aún vigente en las aulas parece inaplazable. Las empresas buscan en sus trabajadores habilidades, más que conocimientos memorizados...

-Exacto, buscan habilidades, como la gestión por proyectos, que es algo que ya se hace en muchos centros educativos y supone un paso importante. Hay ejemplos de colegios en Barcelona y Madrid que están innovando hasta en los horarios y adaptándolos. El cerebro adolescente, por ejemplo, lleva muy mal madrugar, pero es una cuestión biológica, los biorritmos cambian, y someterles a que se levanten para estar en clase a las ocho...

-Viven un 'jet lag' permanente...

-Claro, el propio sistema no les ayuda. Si se aplicaran los conocimientos de la neurociencia a los colegios e institutos, se harían grandes favores a los chicos.

-En las recientes inundaciones hemos visto cómo el esfuerzo colectivo puede con cualquier miedo cuando hay un propósito común. ¿Qué podemos hacer como sociedad para alcanzar esa cohesión también cuando no se produce una catástrofe?

-Es normal que esas situaciones sirvan de revulsivo. La telefonía móvil nace en los países nórdicos precisamente porque están atrapados por las nieves. Si no tenemos un propósito común, es difícil esa compactación. Hacen falta grandes proyectos en los que la gente crea.