Holi, el festival de colores indio que saluda a la primavera

Un participante del Holi. /
Un participante del Holi.

La fiesta hindú se prolonga durante varios días en una explosión cromática que traspasa los límites de las castas

COLPISA

La India, el país de los millones de contrastes, suele sorprender a los visitantes ignorantes con un contraste llamativo de olores y colores. Pero si hay un momento en que se acentúa la singularidad de la antigua colonia británica es la fiesta del Holi, su peculiar manera de celebrar la primavera.

La leyenda cuenta que el dios hindú Krishna pretendió poner a prueba a su consorte Radhna en la ciudad de Barsana en una historia que acaba con el color azul de la cara de la esposa. Antiguamente se empleaban pigmentos disueltos en agua para cubrirse el cuerpo y recrear el mito (con diversas gamas cromáticas, pero ahora se ha apostado por los polvos secos de colores, una medida impulsada por el Gobierno para fomentar el ahorro de agua.

Cada año, el calendario de las lunas agenda la bienvenida a la primavera (en 2017 cayó en 13 de marzo) para dar el disparo de salida a una celebración llena de colores y una participación multitudinaria en cada rincón de al religión hindú. Si bien en algunas localidades indias el evento reúne apuntes más religiosos, la coincidencia en cada lugar es que hombres y mujeres de todas las castas acuden a las calles y colorean al resto para participar en el Holi, al que se apedilla 'la fiesta de colores' o 'la fiesta del amor'. En las calles, el lema que repiten todos en hindú es 'Bura na mano, Holi hai', que significa 'no estés enfadado, es Holi'. Aunque hay diversas modificaciones según la región, lo habitual es que los grupos de jóvenes rocién a los demás con colores con diver (pichkaris), globos que retienen el agua de color, y otros medios creativos para colorear sus objetivos.

 

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