La imagen, clave para el diagnóstico

La imagen médica agrupa al conjunto de técnicas que permiten generar imágenes del interior del cuerpo de forma no invasiva. Aportan información sobre la estructura y funcionamiento del organismo y contribuyen de forma determinante a detectar sus alteraciones. Los avances en el diagnóstico por la imagen son probablemente los más espectaculares que se han producido en la medicina en los últimos treinta años, situándose en la actualidad como una parte imprescindible del proceso clínico. La imagen médica proporciona una ayuda decisiva al diagnóstico y a la valoración de la gran mayoría de las enfermedades.

Los pacientes quieren conocer de forma precisa el estado de sus órganos y sus sistemas, desean saber qué tipo de lesión tienen, cuál es la terapia más eficaz, cómo se debe seguir su evolución y sus efectos. Quieren también anticiparse a la manifestación de la dolencia, detectándola en fases presintomáticas e, incluso, estar al tanto de qué patología pueden desarrollar.

Respondiendo a estos requerimientos, los esfuerzos en imagen médica se encaminan a detectar los factores que predisponen a la evolución de una lesión para prevenirla o diagnosticarla precozmente, logrando así que el tratamiento sea más eficaz. Para ello, se trabaja en el análisis de los procesos biológicos y moleculares de la enfermedad. Se trata de lograr tratamientos individualizados y vigilar de forma estrecha su efecto sobre la afección.

Una de las tendencias en las que más se viene avanzando es en la cuantificación o desarrollo de biomarcadores; esto es, las características asociadas a elementos biológicos que son medidos de forma objetiva y cuyas variaciones resultan relevantes clínicamente. Ejemplos de biomarcadores son, entre otros, los que nos ayudan a valorar los vasos sanguíneos que se desarrollan para el crecimiento de los tumores, la cantidad de hierro cerebral en algunas enfermedades que causan demencia, el análisis de contornos de los tumores y otros con los que estamos en disposición de establecer el grado de hidratación del cartílago de las articulaciones o la resistencia de los huesos a la fractura. También son útiles para medir la efectividad de los tratamientos empleados. Los desarrollos en imagen molecular, que reconocen concentraciones de sustancias en los tumores o en tejidos alterados, se han incorporado en los últimos años a la personalización del diagnóstico y al tratamiento.

Para conseguir esa efectividad en el diagnóstico y el seguimiento, los departamentos de imagen médica deben estar constituidos por médicos radiólogos competentes y comprometidos, estar dotados de una tecnología avanzada y adecuada y contar con personal técnico bien instruido. Los modernos servicios de radiología participan en la toma de decisiones en todas las áreas de la medicina, convirtiéndose en unos de los de más peso en los hospitales.