«La sociedad aún nos dice que tenemos que ser valientes y no llorar»

«El desconocimiento es total cuando te diagnostican», confiesan los afectados

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

Vicente de las Heras tenía 54 años cuando le diagnosticaron cáncer de próstata. El mundo se le vino encima en la consulta del urólogo. Tenía antecedentes familiares (su padre falleció por esta causa), pero, en ese momento, no se lo esperaba. «Me quedé mudo, hasta el punto de que el médico me dijo que si es que no tenía ninguna pregunta», recuerda. Afortunadamente, el cáncer estaba en una fase inicial y pudo ser intervenido con éxito. El tumor desapareció, pero vinieron entonces los efectos secundarios: la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria.

«Al principio lo llevas muy mal, pero tienes que asumirlo, aprender que necesitas una serie de tratamientos para tu vida sexual», explica. Contó con el apoyo de su mujer y de sus hijos, pero hablar con otros afectados, señala, es fundamental. Se ha embarcado en la Asociación de Cáncer de Próstata (Ancap) con la esperanza de poder ayudar a otros que ahora pasan por lo que él ya tuvo que afrontar.

A César Comuñas, profesor de Secundaria, le diagnosticaron hace año y medio. «Hay un momento en todo esto que es muy duro, y que pasas prácticamente solo o con la familia», confiesa.

«No tenía antecedentes»

«Hay un desconocimiento total y absoluto cuando te diagnostican. No sabemos ni para qué sirve la próstata», apunta Antonio Romero, que fue operado con 51 años. «Yo no tenía antecedentes; hay que concienciar a los médicos y a la sociedad de la importancia de la detección precoz, porque te puedes morir de esto», advierte. También es necesario luchar por una mayor investigación y por una mejor atención multidisciplinar. «Tenemos que mirarnos en el espejo de las mujeres con cáncer de mama y aprender de ellas. Son mucho más reivindicativas, pero nosotros no, por pudor, por vergüenza o porque la sociedad nos dice todavía que los hombres tenemos que ser muy valientes y no llorar», lamenta Antonio.

Rafael Rosa, jubilado, lleva apenas ocho meses diagnosticado, y está en pleno tratamiento con radioterapia. «Llevo catorce sesiones y estoy muy animado, porque de momento me encuentro muy bien», explica. Todavía no sabe si entrará en el quirófano o si será suficiente con este tratamiento. A su favor, cuenta con el apoyo de César, Vicente, Antonio y otros muchos que desde la asociación Ancap están dispuestos a luchar contra el cáncer de próstata y sus estigmas.

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