El sistema de la Dependencia toca techo

El número de beneficiarios de las ayudas de dependencia se estanca en la Región. /ReutersGráfico
El número de beneficiarios de las ayudas de dependencia se estanca en la Región. / Reuters

Por primera vez desde 2015, se rompe en la Región la tendencia ascendente en el número de ayudas. El primer semestre del año se cerró con 33.758 beneficiarios, 200 menos que a finales de 2017

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

El sistema de la Dependencia da síntomas de estancamiento en la Región. El crecimiento ininterrumpido de beneficiarios que venía registrándose desde 2015 se ha detenido en 2018, con un ligero retroceso en el número de quienes reciben alguna ayuda o prestación, según refleja la última estadística del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. A 30 de junio había en la Región 33.758 beneficiarios, 204 menos que a cierre del año pasado. La reducción, del 0,6%, contrasta con el aumento -cifrado en un 3,3%- del número de dependientes atendidos en toda España.

En concreto, cae en la Región el número de receptores de prestaciones económicas -hay 371 menos que a cierre de 2017- y de servicios como la teleasistencia, mientras se mantienen o aumentan ligeramente las plazas ocupadas en residencias y centros de día.

El Gobierno regional, que tiene las competencias de la gestión de la Dependencia, quita hierro a los datos y asegura que se trata de una situación meramente «coyuntural» que se corregirá en el segundo semestre, porque ya en julio se incorporaron 282 nuevos beneficiarios. Pero aún sumando a esos dependientes, el resultado es el mismo: un sistema estancado en el que el número de altas, por nuevas incorporaciones, y de bajas, por fallecimientos, tiende a igualarse. Lo que está por ver es si se mantendrá esta situación o si se está ante el preludio de una caída mayor.

Cae la cifra de prestaciones económicas y la teleasistencia La Consejería asegura que es una situación meramente «coyuntural»

La Dependencia nació en 2008 bajo la promesa de convertirse en el cuarto pilar del Estado del bienestar, pero el sistema estuvo lastrado desde el principio por los problemas de financiación, y la llegada de la crisis enterró en buena medida las expectativas. El Gobierno de Mariano Rajoy aprobó toda una tanda de recortes, desde la reducción de la cuantía de las ayudas a la paralización de miles de solicitudes. En Murcia, el Ejecutivo de Ramón Luis Valcárcel fue más allá, y sometió a los dependientes a retrasos que superaron con mucho las medidas fijadas por el Ministerio. Tanto es así que Murcia se convirtió en la comunidad con mayor lista de espera de toda España. Los tribunales terminaron por sacarle los colores al Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) con una lluvia de sentencias en las que se denunció la «total inactividad de la Administración» y su vulneración de «la más elemental idea de lo justo».

Un punto de inflexión

La situación empezó a cambiar en 2015. La consejera de Familia e Igualdad, Violante Tomás, admitió que algunos derechos de las personas dependientes no habían sido respetados. Se derogaron parcialmente los recortes, entre ellos las restricciones que se habían impuesto a las nuevas solicitudes de prestaciones económicas. Pero, sobre todo, comenzaron a salir del cajón los miles de expedientes que permanecían almacenados.

Para entonces, tanto en la Región como en el resto de España miles de personas habían muerto sin llegar a recibir las ayudas a las que tenían derecho. Además, la Dependencia salía de la crisis con prestaciones de menor cuantía y mayores copagos. Según los cálculos de la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, el sistema regional de la Dependencia ha sufrido, en total, un «quebranto» de 112 millones de euros por los recortes aplicados desde el Gobierno central.

De las cenizas de la crisis resurgía, en definitiva, un sistema más reducido y alejado de las expectativas iniciales, pero al menos las ayudas empezaban a agilizarse. Desde mediados de 2015, el número de beneficiarios ha crecido en la Región de forma ininterrumpida, al tiempo que se reducía la lista de espera. Si en julio de 2015 había 14.351 personas con derecho reconocido a prestaciones que todavía no las estaban recibiendo, ahora son 4.543 los dependientes que se encuentran en esta situación. Murcia ha pasado de ser la comunidad con mayores demoras a convertirse en la segunda con menor proporción de dependientes reconocidos en lista de espera, solo por detrás de Castilla y León.

En su último informe, publicado el pasado mes de marzo, la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales señaló la «evolución positiva de la comunidad» tras alcanzar «su mayor tasa de cobertura», con 23,10 dependientes por cada 1.000 habitantes. Sin embargó, al mismo tiempo denunció que la Comunidad ha apostado por un modelo «low cost» de «servicios de bajo coste» que prima las prestaciones económicas sobre los servicios, mucho más caros.

Llega el parón

Tras los incrementos experimentados desde 2015, el sistema ha empezado a dar síntomas de estancamiento en el primer semestre de 2018. No solo cae el número de beneficiarios, también el de personas dependientes con derecho a prestación y -aquí parece estar una de las claves-, el número de solicitudes, mientras el sistema se adelgaza por el fallecimiento de dependientes enfermos o de edad avanzada. A finales de 2017, el IMAS gestionaba 44.344 expedientes. 39.279 dependientes tenían reconocido su derecho a prestaciones y 33.962 ya las estaban recibiendo. Sin embargo, ahora hay, según datos a 30 de junio, 43.824 expedientes, 38.301 dependientes con derecho reconocido y 33.758 personas que ya son beneficiarias de estas prestaciones o servicios.

El Colegio de Trabajo Social ha advertido en diversas ocasiones de esta tendencia. Los recortes y colapsos que ha sufrido el sistema se convierten en un revulsivo, de forma que muchos potenciales beneficiarios se desaniman a la hora de solicitar la ayudas. Siguen registrándose, además, quejas por las demoras en la resolución de los expedientes. En Cartagena, el pleno municipal aprobó el pasado mes de julio una moción para pedir a la Consejería que dé respuesta a los 950 cartageneros que esperan a que se resuelvan sus solicitudes.

Más de 22.000 cuidadores volverán a la Seguridad Social

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Carmen Montón, anunció el pasado mes de julio que el Gobierno volverá a dar de alta en la Seguridad Social a los cuidadores no profesionales que están a cargo de sus familiares en situación de dependencia. El Estado asumirá el pago de las cotizaciones, como ocurría hasta que en 2012 el Gobierno de Rajoy dio de baja a todos los cuidadores para ahorrarse ese coste.

Desde entonces, solo quienes han decidido pagar de su bolsillo las cotizaciones se han mantenido en la Seguridad Social. De los 22.504 cuidadores reconocidos como tales en la Región a 30 de junio, apenas 485 están dados de alta, según datos del Ministerio. Los planes de Carmen Montón pasan por recuperar las cotizaciones de todos los cuidadores antes de que finalice el año.

Nueve de cada diez cuidadores no profesionales son mujeres, y muchas de ellas nunca han cotizado a la Seguridad Social porque no han llegado a incorporarse al mercado laboral. En otros muchos casos, han tenido que abandonar su empleo para asumir el cuidado de su familiar.

Precisamente para reconocer este trabajo no remunerado y dar un apoyo a las familias con dependientes a su cargo nació la prestación económica al cuidador, asociada al alta en un régimen especial de la Seguridad Social. Pero con los recortes se dio de baja a todos estos cuidadores, que además vieron recortadas sus prestaciones y aumentados los copagos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos